¿Puedes sentirte libre sexualmente sin ejercer la genitalidad?

genitalidad-sexual

Psicoanálisis

Cuando empecé a escribir en La Conversación en Curso, con un título y con imágenes bastante provocadoras, todo el mundo pensó que mis columnas iban sobre sexo.

Como buena histérica argentina que soy, los dejé decepcionados, pero pude hablar de otras cosas que para mí eran importantes.

Antes de empezar a dar mi opinión al respecto quiero advertiros o advertirles que no tengo todas las respuestas, que todos estamos siempre a mitad de camino y que seguramente tengo mucho por aprender.

Sin embargo, mis lecturas, mi experiencia clínica y mi vida espiritual y social me han hecho descubrir algunas cosas. Con el aporte del psicoanálisis, las teorías de género y de la visión bíblica. Este trabajo se trata solamente de algunas humildes pinceladas, sin demasiadas pretensiones, y quizás no son gran cosa tampoco.

Pero, pretenden ser pequeñas caricias para almas que en lugar de disfrutar la sexualidad la padecen.

Ahora bien, también quiero aclarales que mi posición respecto a la genitalidad (ya verán por qué no la uso como sinónimo de sexualidad)  es que solo debe vivirse en un marco de amor, respeto, confianza y compromiso. Si esperaban una licencia a la promiscuidad y al daño al propio cuerpo y el del otro, buscan en vano. Este artículo o no les va a interesar, o no les va a gustar.

Como a simple vista no encuentro un hilo conductor para dichas ideas, me limitaré a hacer un conjunto de retazos, quizás luego ustedes o yo logremos ver alguna lógica interna en común. Por ahora sólo eso, bocetos, pinceladas, retazos.

1- Sexualidad no es genitalidad: Muchos piensan que el inicio de la sexualidad, es cuando tienen coito penetrativo con alguien. Error. Freud descubrió que nuestro primer acto sexual es ser alimentados por nuestra madre (no importa si con teta o mamadera, lo que alimenta es el afecto sumado al alimento no el alimento en sí). Ergo, si pensabas que hasta antes de tener relaciones coitales eras blanco, prístino y puro estás en un error. Nadie es más mugriento con su sexualidad que un niño. Freud los llamaba “perversos polimórficos” porque los niños pretenden gozar de un placer sin límites con todas las zonas erógenas del cuerpo. Pero…acá viene lo importante. Mucho de lo que pase con tu sexualidad adulta, depende de cómo tus padres hayan tratado tu cuerpo y tu subjetividad en los primeros años de vida. Si mis padres me disfrutaron, probablemente yo me vea como alguien disfrutable. Si mis padres siempre sospechaban de mí y mis intenciones, siempre sospecharé de las intenciones y deseos de otros. La psicoterapia puede ayudar a vincularte de otra manera.

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Sigmund Freud (Foto tomada de Cultura Inquieta)

2- La represión violenta de la genitalidad, vuelve a las personas violentas con quienes les generan deseo sexual. Creo que esta es una faceta poco explorada y que se nos muestra bastante obvia en la clínica. El sujeto hace con su partener sexual lo que le enseñaron a hacer con su propia sexualidad. La razón por la que las mujeres somos acalladas, hipersexualizadas, e intentadas de controlar es porque en nuestra cultura occidental el alma debe someter al cuerpo (hablaré más de esto en el próximo punto). 

La genitalidad es una parte nuestra. Esta violencia y esta locura de la derecha religiosa de “Con mis Hijos no te Metas”, tiene que ver, desde mi punto de vista, con gente que vive su sexualidad y su genitalidad como algo sucio, peligroso y que merece ser controlado. Lo que pasa con tu genitalidad y tu sexualidad está ligado a lo que pasa con tus emociones y pensamientos. Si la genitalidad te angustia, y te genera síntomas molestos, el camino no es silenciarla. Es escucharla. Darle espacio. No significa que tengas que ir de burdel en burdel por meses como Los Beatles para sentirte liberado. No. 

Escucha lo que tu alma necesita. ¿Qué te hace falta? ¿Qué sientes? ¿Qué quieres? Si hace falta, chárlalo en confianza con un terapeuta.

 3- La cultura en la que te criaron, tiene muchísimo que ver con los problemas socio-psico-sexuales que tengas.

Puedo decir esto con cierta “autoridad”, porque por un lado me crió una madre pseudo hippie y por el otro tengo ascendencia judía. Hay una diferencia diametral en como les judíos viven la sexualidad a como la viven los cristianos. Para darles un ejemplo: Cuando tenía 8 años más o menos, un día mi papá me llevó a ver cómo entrenaba a las inferiores de rugby de su club. 

Llegó a casa matándose de risa y diciéndole a mi madre: “A esta chinita no la llevo más, me hizo pasar vergüenza. Lo vió al hijo de Jorge y me dijo: “Papá, ¡qué lindo ese chico ¿quién es?” Salió babosa igual que el padre”. (Aclaro que el chico tenía 16 no daba que me lo “presente”). 

A mi viejo le encantaba tener una nena que estaba viva y disfrutaba de la vida . Para  que vean que los padres locos también tienen cosas positivas a veces. A muchas de mis amigas ante tales expresiones, el padre las habría encerrado en el auto.

Paradójicamente las actitudes de celos locos las padecí de mi hermano, quien había sido criado en una iglesia protestante y con mucha mucha influencia de abuela católica. 

Pienso que sería deseable que la iglesia adventista, en la que me crié ya que tiene tanta revalorización del cuerpo y del cuidado del cuerpo en general, empezara a ver a la sexualidad de una manera menos amenazante. Cuando digo que soy psicoanalista en mi iglesia muchos me dicen: “Ayyy…pero Freud se la pasaba hablando de sexxxooo.” Aparte de que eso es mentira, de lo que más habla Freud es de vínculos, y Lacan muchísimo más: ¡Qué mambo tiene la gente religiosa con el sexo! Lo que me lleva al siguiente punto.

Habría que celebrar más con el cuerpo, que moverse más en la iglesia y bailar un poco. El cuerpo no es malo. Lo que es malo es usar el cuerpo de manera egoísta y loca.

(Nota aclaratoria: Muchas veces he dicho que mi padre maltrataba a mi madre. Es cierto, pero esto venía de la locura que tenía, era borderline. No venía de la represión sexual como en otros casos. Las causas de la violencia de género son variadas, en este caso no venía de la represión sexual)

4- El sexo puede arruinar tu vida, sobre todo si eres religioso. Hace un tiempo volví a ver a un chico que había sido mi crash en la adolescencia. La historia es larga, pero en síntesis lo que me dijo es que él había estado enamorado de mí, pero que yo era muy lenta, y el se quería casar rápido para tener sexo. Hace unos 15 años está casado con una chica que es psicótica y lo maltrata. Pero como ya tiene dos hijos y ya viene construyendo una vida con ella, no quiere separarse. Además de que es anciano de la iglesia y la iglesia vería muy mal que se separe. Saquen sus propias conclusiones…En lo personal, creo que una visión de la fe desde las doctrinas y las reglas y no desde escuchar la voz del Espíritu de manera personal y dejar que Él nos guíe, es lo que lleva a este tipo de cosas.

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5- Hasta la gente anti espiritual y anti religiosa, se da cuenta de que lo importante de la sexualidad no es el sexo.  Tengo una amiga que tiene tres amantes  “Ayyyy qué amigas indecentes que tenés”, si tengo amigos promiscuos, y no solo eso también tengo amigos hipócritas, chismosos, y religiosos, siempre ando en mala junta…

El punto es que ella me decía que para ella ir a tener sexo con sus amantes solamente no tiene ningún sentido. Que lo maravilloso es disfrutar de las personas y el sexo vendría a ser un corolario de eso. Y la verdad, pese a que no comparto eso de tener tres amantes (no sé cómo hace para que le dé la energía psíquica para tanto), creo que tiene razón. Disfrutar a alguien abarca disfrutarlo de manera integral: Social, espiritual y en caso de que sea una relación de pareja, a veces físicamente.

6- Para sentirte libre sexualmente no necesitas tener lo que la gente llama “vida sexual activa”. Veo muchos ex-religiosos que andan pregonando que la sexualidad debe ser ejercida activamente para sentirte libre. Repito cuál es mi postura, teniendo como marco el protestantismo: Sacerdocio universal de los creyentes y libre interpretación de las escrituras. Seguramente están pensando ¡Ay Ivka, qué tiene que ver el protestantismo con el sexo! Pues todo: La regla de fe y práctica para tu vida es: lo que Dios te diga al corazón, y a donde el espíritu te guíe mediante la interpretación de Las Escrituras. 

¿Se puede uno sentir libre sin un ejercicio explícito de la genitalidad? Claro que sí, Jesús lo hizo. Pues “Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad”. Si estás reprimiéndote de ganas de ir a ver stripers, mirar porno o espiar a tu vecina mientras se baña, eso no es vivir en el Espíritu.

Si estás en el Espíritu de Jesús, te sentirás libre de tomar las decisiones que quieras. Pues ya no eres esclavo, Jesús te hizo amigo. No eres esclavo ni de ejercer la genitalidad todo el tiempo, ni de vivir la vida desde la represión. Haz lo que tu conciencia y tu corazón te digan.

En fin, eso es todo. Yo les dije, no era gran cosa.

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SicologiaSinP.com - Ivka Itzak

Psicoanalista

Diplomada en Género y Teología. Columnista en "La Conversación en Curso". Columnista en "Reisyt". Desde su web difunde una mirada crítica hacia las religiones, la fe y la ideología occidental, apostando por la búsqueda de una fe orgánica y descolonizadora. [...]