¿Qué no decirle a alguien con ansiedad?

ansiedad

Psicología Clínica

Hablar sobre ansiedad puede resultar un tema que para muchos peca de reiteración. Cuando se trata de trastornos mentales siempre es poco lo que se pueda decir en aras de promover y prevenir salud. Precisamente, comenzamos este escrito con un poema que publicó Kristal, una de nuestras colaboradoras en SicologíaSinP.

Querida amiga:

Llevas gran parte de mi vida acompañándome en mi caminar.

Me lastimas, me sumerges en vasos vacíos, me dejas sin hablar.

¡Tiemblo! Y haces que todos se burlen de mi debilidad.

Amiga, ya eres mi aliada

Juntas hemos vencidos a la soledad

Año tras año me repito a mí misma, tu no me podrás controlar.

Pero entras y me sacudes con movimientos bruscos

Entras y me golpeas y aún en suelo tirada imagino la palabra, OPORTUNIDAD.

Otras veces llegas apacible y me haces recordar las traiciones, las heridas, la perversidad que en el mundo han de habitar.

¡Aislamiento!

Y yo sentada en mi piano triste, dejo de resistir y te hago mía ansiedad.

Me tiro a la cama y muero, nazco y vuelvo a morir.

¡Vulnerabilidad!

Voy por andando por el mundo con aquella amiga llamada; ANSIEDAD.

Sentirse ansiosos de manera ocasional ante determinadas situaciones de la vida es algo dentro de los límites de lo normal. La ansiedad es una respuesta natural que el organismo muestra ante el estrés. Es un sentimiento de miedo o aprensión sobre lo que está por venir. El primer día de clases, ir a una entrevista de trabajo o dar un discurso puede hacer que la mayoría de las personas se sientan temerosas y nerviosas, pero cuando las preocupaciones y los miedos excesivos y persistentes sobre este tipo de eventos diarios se vuelven frecuentes, podemos decir que estamos en presencia de un trastorno de ansiedad (siempre y cuando cumpla las pautas de comportamiento y sea diagnosticado por un especialista). 

La sensación de miedo puede estar con usted todo el tiempo. Es intenso y a veces debilitante. Padecer un trastorno de ansiedad contribuye a que dejes de hacer cosas que disfrutas y en casos extremos, puede evitar que ingreses a un elevador, cruces la calle o incluso salgas de casa. Ante estos casos es necesario acudir a un especialista, pues de no tratarse, la ansiedad va a empeorar.

ansiedadAnsiedad (Foto Angélica de Marcos)

Los trastornos de ansiedad suelen ser la forma más común de trastorno emocional y pueden afectar a cualquier persona de cualquier edad. Según la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, las mujeres más que los hombres, tienen las probabilidades más elevadas de ser diagnosticadas con un trastorno de ansiedad.

En el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) se describen los siguientes trastornos de ansiedad: trastornos de angustia sin agorafobia, trastorno de angustia con agorafobia, agorafobia sin historia de trastorno de angustia, fobia específica, fobia social, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno por estrés postraumático, trastorno por estrés agudo, trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de ansiedad debido a enfermedad médica, trastorno de ansiedad inducido por sustancias y trastorno de ansiedad no especificado. En el contexto de todos estos trastornos pueden aparecer crisis de angustia y agorafobia.

Las personas con trastorno de ansiedad comúnmente presentan los siguientes síntomas: 

  • Sensación de nerviosismo, agitación o tensión
  • Sensación de peligro inminente, pánico o catástrofe
  • Aumento del ritmo cardíaco
  • Respiración acelerada (hiperventilación)
  • Sudoración
  • Temblores
  • Sensación de debilidad o cansancio
  • Problemas para concentrarse o para pensar en otra cosa que no sea la preocupación actual
  • Tener problemas para conciliar el sueño
  • Padecer problemas gastrointestinales (GI)
  • Tener dificultades para controlar las preocupaciones
  • Tener la necesidad de evitar las situaciones que generan ansiedad

El tratamiento para esta afección puede ir desde los medicamentos hasta la psicoterapia o una combinación de ambos. Algunas personas que tienen un trastorno de ansiedad leve o moderado, deciden vivir con él y no buscar ninguna manera de mejorarlo. La mayoría de los que convivimos o tenemos algún tipo de relación con personas con algún trastorno de ansiedad no somos especialistas y en muchas ocasiones debido a los síntomas del mismo estos individuos suelen estar más propensos a la susceptibilidad cuando de lenguaje se trata y la forma de dirigirnos a ellos. Es por esta razón que decidimos proponer un grupo de elementos que se deben tener en cuenta a la hora de conversar con una persona con ansiedad. 

No Digas: Cálmate

En su Lugar: Trata de hacer preguntas abiertas

En primer lugar no se debe decir nunca a una persona cuando se encuentra bajo el yugo de la ansiedad la frase, Cálmate. Resulta más conveniente tratar de hacerle algunas preguntas abiertas en las que las respuestas sean de más de una palabra. Las preguntas abiertas requieren de un mayor nivel de elaboración de las respuestas y son útiles para descubrir las interioridades de las personas y las causas posibles de la situación que estén confrontando.

No Digas: No hay nada de que preocuparse 

En su Lugar: Muestra mayor empatía

Cuando existe empatía entre dos o más personas la comunicación fluye y la ayuda entre ellos no tarda en llegar. La empatía reafirma las intenciones de comprensión y los sentimientos y emociones se fortalecen. La capacidad de ponerse en el lugar del otro, que se desarrolla a través de la empatía, ayuda a comprender mejor el comportamiento en determinadas circunstancias como cuando existe un problema de ansiedad en el otro. Esta sería una manera eficaz de dirigirse a las personas que padecen ansiedad y no diciéndoles que todo está bien y no hay que preocuparse. 

No Digas: Yo también tengo problemas

En su Lugar: Tómate un descanso por ahora y solo escucha

La vida está colmada de problemas y situaciones estresantes, por ende, somos nosotros los portadores de todos esos problemas. Resulta más amable y conveniente dirigirse a una persona con ansiedad dándole la oportunidad de tomarse un respiro y solo escuchar a otros en vez de expresarle una frase tan devastadora y frustrante como que todos tenemos problemas. 

No Digas: No te permitas un comportamiento que mantenga la ansiedad, como evitar por completo las situaciones sociales

En su Lugar: Ayúdalos a enfrentar sus miedos

Ayúdalos a enfrentar sus miedos. Es importante tener en cuenta que este apoyo significa ayudarlos pero para que se puedan ayudar ellos mismos. Una manera de hacerlo podría ser la de buscar un terapeuta y al mismo tiempo, ofrecer compañía para asistir a la primera sesión de terapia. Por el contrario jamás deberíamos usar una expresión como, no permitas. La persona que padece ansiedad se encuentra inhabilitado para corregir su problema por sí solo, por tanto, darse la licencia de tener o no determinados comportamientos, no se encuentra entre las opciones que tiene para vivir esa etapa de su vida. 

Las personas que sufren problemas de ansiedad muchas veces no saben cómo manejar este trastorno, esto podría generarles sentimientos de frustración y confusión. Entonces, teniendo en cuenta este elemento, resulta de vital importancia encontrar las vías y herramientas que mas seguridad le brinden al afectado. Se trata de saber cómo actuar al intentar ayudarlos para evitar actitudes que contribuyen a intensificar y perpetuar su problema y lograr un bienestar psicológico.

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