Dependencia emocional o el miedo a estar solos

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Dependencia emocional

Psicología Clínica

Todos conocemos personas que enlazan una relación de pareja con otra, no dan tregua, llegando incluso al punto de que cuando su actual relación empieza a agonizar se lanzan desesperadamente a buscar un sustituto o sustituta que ocupe de nuevo una plaza en su corazón maltrecho. Un corazón que no acaba nunca de sanar puesto que todas sus relaciones acaban igual, en un estrepitoso fracaso. Los hombres y las mujeres con ese perfil son dependientes emocionales y extienden este mismo patrón a todas sus relaciones, ya sean de pareja, de amistad o familiares. 

Dependencia emocional y el miedo a estar solos muchas veces van de la mano. Creo que con demasiada frecuencia ambos sentimientos conviven y se retroalimentan de manera negativa. Es como el pez que se muerde la cola, cuando tenemos miedo a estar solos, a enfrentarnos con nosotros mismos, con nuestras miserias, con nuestros temores, con ese vacío que sentimos en lo más profundo de nuestro corazón fruto de no amarnos, buscamos compañía, cómplices que nos distraigan y entretengan, que nos hagan más llevadera nuestra carga y nos apegamos a ellos como si no hubiera un mañana pues la sola idea de perderlos nos resulta aterradora. 

Los dependientes emocionales no saben estar solos, es como si les diera miedo la soledad. Y si estar solo es estar con uno mismo yo me pregunto, ¿qué es lo que tanto les asusta? 

Se mire por donde se mire la soledad tiene mala fama. Desde la sociedad en la que vivimos se relaciona a todos los que practican el arte de estar solos con adjetivos bastante despectivos, se les califica de personas raras, antipáticas y hurañas. La soledad, erróneamente, es vista como un estado del que hay que huir a toda costa. Y cierto es que la soledad es “peligrosa” puesto que una vez descubres la paz que hay en ella elegirás mantenerte en ese estado cada vez con más frecuencia.

Sin embargo, la soledad elegida y bien gestionada tiene unos efectos muy positivos para nuestro organismo (tanto a nivel físico como mental) entre ellos cabe destacar la sensación de calma, tranquilidad, armonía y bienestar psicológico que nos proporciona. Los momentos de soledad, además, nos ofrecen una gran oportunidad para redescubrirnos, para ser más conscientes de nosotros mismos, de nuestros pensamientos y de nuestras respuestas emocionales. Cuando estamos solos, además, podemos alcanzar un estado elevado de conexión con nuestra alma. Y paradójicamente en ese estado de conexión con lo más profundo de nuestro ser es imposible sentirse solo puesto que esa conexión con nuestra esencia es la que nos une a todo lo demás. 

Cuando somos dependientes emocionales las relaciones que establecemos con los demás son relaciones altamente tóxicas, dramáticas, tormentosas, llenas de inseguridades, miedos y celos, en las que buscamos complacer al otro y ser amados a cualquier precio y eso a la larga nos pasa factura. 

Estas personas creen que cuando tengan el reconocimiento, el amor y la atención de los demás se sentirán amados y podrán ser felices, pero esa felicidad condicionada nunca será una felicidad auténtica o plena. Solo cuando se liberen de esa falsa creencia que les empuja de cabeza a la desdicha y a la insatisfacción y se den cuenta de que el único amor que les va a hacer verdaderamente felices es el que se den a ellos mismos dejarán de mendigar amor a los demás. No hay duda de que por mucho que nos empeñemos no hay amor suficiente en el mundo capaz de llenar el vacío de una persona que no se ama a sí misma. 

Pero recuerda que el hecho de no oír tus cadenas no te hace libre. Esa compañía que tanto necesitamos nunca llenará nuestro vacío, sino todo lo contrario, puesto que toda relación que nace de una carencia solo puede traernos más de lo mismo, es decir, más carencia y a la larga mucho dolor.

Las relaciones que establecemos con los demás no son más que un reflejo de la relación que mantenemos con nosotros mismos. Como aún no hemos aprendido a aceptarnos, respetarnos y amarnos como nos merecemos nos conformamos con las migajas que nos dan los demás, siempre insuficientes. Solo en el momento en que lo hagamos dejaremos de depender emocionalmente de los demás y estaremos preparados para mantener relaciones sanas y libres.

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Alicia Gonzalez Caballero
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Desde el colegip se deberia educar asi.

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SicologiaSinP.com - Mónica Tello

Lic. en Psicología

Maestra de Reiki Usui, instructora de yoga, técnico profesional en masaje ayúrveda. Me gusta especialmente la terapia vibracional y de sonido con cuencos tibetanos, los símbolos que curan el alma, el péndulo hebreo, la técnica metamórfica, el Eneagrama y las flores de Bach. [...]