Nuevamente sobre niños, adolescentes y los entornos digitales 

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Nuevamente sobre niños, adolescentes y los entornos digitales 

Psicología Clínica

Ya hemos traído el tema de los niños y adolescentes en el mundo digital. Sin embargo sigue siendo un problema frecuente en los servicios de salud mental infanto-juveniles. Al mismo tiempo, aunque se advierte preocupación por parte de muchas familias, sigue faltando suficiente información que sirva a los fines de orientar y prevenir afectaciones psicológicas.  

No son pocos los que se muestran escépticos ante los llamados de alerta y proclaman que la llegada de la era digital solo ha traído beneficios. No es así. Si bien son muchas los aspectos positivos, también hay otros negativos. No se trata de satanizarla ni de negarla, pero hay que estar preparados para atenuar los efectos nocivos inherentes a malas prácticas de uso de videojuegos, internet, redes sociales, entre otros. En esta publicación solo vamos a abordar las problemáticas aparejadas a ello. No hablaremos del lado bueno, porque en esta ocasión solo queremos trasmitir del modo más claro y concreto, las múltiples maneras en la que los entornos digitales pueden afectar a niños, niñas y adolescentes:

La mayoría de los expertos e instituciones de salud mental aconsejan que no es recomendable el consumo de dibujos animados antes de los tres años de vida. Está comprobado que en niños de estas edades, largos tiempos de exposición, genera afectaciones severas del desarrollo, similares a los síntomas de los trastornos autistas. Estas afectaciones pueden mejorar con tratamiento, pero suelen dejar secuelas en el funcionamiento psicológico de estos pequeños. 

– Muchos niños que han estado expuestos tempranamente al sobreconsumo de dibujos animados cuando arriban a la edad escolar, tienen serias dificultades en la capacidad de relacionarse con los otros. Suelen ser vistos como raros y pueden no ser bien aceptados por los demás niños. Siguen prefiriendo actividades en solitario, especialmente videojuegos y animes, hacia los cuales desarrollan mucha afición. 

– Los videojuegos ofrecen la información pertinente sobre la edad para la que han sido diseñados y otras indicaciones que no deben ser obviadas. La mayoría de los videojuegos que tienen como contenidos, determinadas conductas criminales y violentas, suelen ser recomendadas por sus propios diseñadores, para adolescentes o jóvenes. El consumo temprano de este tipo de videojuegos, puede desarrollar insensibilidad con el sufrimiento ajeno y fácil tendencia a la transgresión de las normas sociales. 

 – Así mismo las cuentas de correo de internet y los perfiles para redes sociales como Facebook, tienen una edad límite casi siempre superior a los 14 años. Igualmente sobre la tenencia de teléfonos celulares, el consenso internacional se ubica entre los 12 y 14 años. Todo esto es esencialmente para protección de la infancia. Es importante que se tenga en cuenta. 

– Cuando los niños invierten mucho tiempo con videojuegos, pueden según los contenidos con los que interactúan, presentar síntomas de afectación emocional. Son frecuentes los cuadros de mucha ansiedad, alteraciones del sueño, pesadillas, miedos, entre otros. 

– Cuando un niño no desea hacer otra cosa que jugar videojuegos, pierde interés por todo lo demás, incluso jugar con otros niños, no quiere ir a la escuela, experimenta ansiedad si no puede usar su dispositivo y muestra otros síntomas de alteración de la conducta, podemos estar en presencia de una adicción y esto es un serio problema de salud mental. 

– Hay que tener consciencia de que cuando un adolescente usa internet libremente, está expuesto a todo tipo de relaciones, actividades auto-nocivas, posibilidad de manipulaciones psicológicas y daño mental. Ellos mismos pueden tener conductas de riesgo cuando realizan determinadas publicaciones e interacciones con otros. Al adolescente por su naturaleza, le gusta lo prohibido y correr riegos; eso los hace más vulnerables. Deben estar preparados para todo lo que ocurre en el mundo virtual y saber protegerse, igual que en el mundo físico. 

Los niños no tienen la capacidad de advertir todas estas cuestiones antes explicadas, de ahí que los adultos son los encargados de sus cuidados y protección. Es nuestra responsabilidad conocer a qué juegan, mediar en sus elecciones y regular el tiempo qué dedican a ello, así como proporcionarles otros espacios y actividades para la diversión y el entretenimiento. 

Los adolescentes pueden pedir privacidad, pero este derecho es relativo según la madurez del muchacho en cuestión. La comunicación entre padres e hijos, es la mejor herramienta, para sin tener que revisar el teléfono, estar al tanto de lo que están haciendo en su tiempo libre y poder aconsejarlos oportunamente. 

Todos, niños, adolescentes, padres, maestros, sociedad en general, debemos tener claridad acerca de la imprescindible necesidad de ganar mayor cultura sobre estos temas. La información es también un modo de prevenir afectaciones del bienestar psicológico de nuestros hijos.

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SicologiaSinP.com - Roxanne Castellanos Cabrera

Licenciada en Psicología

Lic. en Psicología (2001) Máster en Psicología Clínica (2008) Doctora en Ciencias Psicológicas (2017) Profesora Titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana. Compiladora y autora de "Psicología. Selección de Textos", Editorial Félix Varela (2003), autora de "Los niños, la Escuela y otros temas. Sugerencias para padres y maestros", Editorial José Martí (2016). Investiga en temas de bienestar psicológico infantil. Directora del Centro de Orientación y Atención Psicológica (COAP) de la Facultad de Psicología, de la Universidad de La Habana. [...]