¿Cómo manejar la crisis de los tres años?

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Psicología Clínica

Conocida popularmente como la edad de las perretas, rabietas o pataletas, cerca de los tres años de vida se produce una crisis psicológica con manifestaciones comportamentales, que a veces pueden ser difíciles de manejar. Lo que está ocurriendo es un proceso maravilloso, donde por primera vez el pequeño empieza a tener conciencia de sí mismo y se reconoce distinto de los demás. Por eso se considera una crisis del desarrollo de la personalidad, que ya comienza a delinearse, aunque continuará su consolidación por muchos años hasta configurarse de modo más estable en la juventud. 

Durante la crisis el niño desea expresarle al mundo sus necesidades y su voluntad propia. Es su modo de decir “Yo siento, yo pienso, yo existo” y el YO es lo más importante….porque necesita expresar y reforzar su identidad. Por eso parece caprichoso y obcecado, dice “no” a casi cualquier cosa que le propone el adulto y puede llegar a mostrarse rebelde y desafiante. Si a esto le agregamos que a esta corta edad todos sus procesos son inmaduros, podremos entender su pobre capacidad de contención y autorregulación emocional. Esto conlleva que ante las frustraciones que con frecuencia experimenta durante la crisis, el niño puede sentir rabia, llorar con mucha intensidad y expresarlo con todo su cuerpo. Es la clásica imagen que tenemos del pequeño tirado en el piso pataleando, ante el malestar y desconcierto de los padres que suelen, erróneamente, sentirse retados y con sensación de fracaso, lo cual complica más la situación. 

Para manejar bien la crisis, lo primero es entender que el niño necesita tener la posibilidad de expresar sus necesidades y voluntad propia. No se trata de que se les permita todo lo que quieren, pero si lo analizamos nos daremos cuenta de que les impedimos muchas cosas con la idea de que son pequeños y no saben. Sin embargo ellos se sienten grandes y reclaman “Yo puedo solo”. Si el niño desea vestirse, bañarse, escoger su ropa (con los límites necesarios)… ¿por qué no permitírselo? De ese modo estaremos dándole una salida productiva a la necesidad de autoafirmarse y adicionalmente, el pequeño estará ganando la importante capacidad de valerse por sí mismo. El niño que tiene estas posibilidades muestra menos manifestaciones negativas de la crisis.  

Sin embargo, esto no quiere decir que no se establezcan las normas y límites, tan necesarios en la crianza. De hecho, si se debilita este aspecto y los adultos ceden ante todo lo que el niño hace o quiere hacer, estaríamos confrontando otra forma de mal manejo de la crisis que consistirá en que el pequeño querrá hacer su voluntad a ultranza en todo momento y pasará a convertirse en un tirano voluntarioso, conocido por el “niño monarca” en algunas literaturas psicológicas.

En relación con las perretas existe una creencia popular que indica “no hacerles caso”. Lo cierto es que cuando un niño está tan airado no es posible hacerlo entrar en razón y es preciso esperar que el pequeño se calme. Pero llegado el momento adecuado, sería muy bueno, conversar con él o ella,  acerca de lo ocurrido y no hacerles sentir que su malestar fue ignorado. Por otra parte, si para evitar el mal rato que ocasiona la rabieta del niño, permitimos que haga su voluntad, el pequeño aprenderá que este  puede ser un buen mecanismo para lograr lo que quiere y dará muchas perretas a diario.  

Cada niño expresa la crisis a su manera, algunos con más intensidad que otros. Lo que debemos saber es que es un período normal y de mucho crecimiento psicológico. A los adultos nos corresponde ensayar los métodos que más funcionan en cada caso, para manejarla de modo positivo. De no ser así, lo que fueron manifestaciones temporales de la crisis pueden instaurarse como características psicológicas con tendencia a la estabilidad y esto estaría atentando contra el bienestar psicológico de nuestros niños.

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helena
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cuando yo crie a mis dos niños no existia la “crisis de los tres años” recuerdo que a esa edad mis niños eran chicos felices,miraban tom y jerry,el chavo,la pantera rosa. incluso a mi tambien me gustaba,no tenian rabietas, no eran caprichosos,jugaban con lo que tenian, fueron al jardin,luego al prescolar ,la primaria,secundaria, y despues facultad y puedo decir que nunca me dieron ningun trabajo,todo lo contrario, siempre me dieron sastifacciones, los dos son graduados,cosa que ahora casi ningun chico termina la primaria. el regalo que me dejo mi esposo fue esos dos hijos hermosos e inteligentes.

mm
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Roxanne

Estimada Helena, la crisis de los tres años es un fenómeno universal y de todos los tiempos, dado que se trata de una crisis evolutiva del desarrollo psicológico. Quizás los nuevos tiempos lo que están aportando es que muchos padres no saben como manejarla adecuadamente. Y quizás en su caso, lo que sucedió es que Ud. le dio muy buena atención a las conductas propias de la edad y no dio paso a una exacerbación de los rasgos más perturbadores. No obstante, el artículo aclara que no todo niño expresa de modos intensos esta crisis. Depende de cada caso singular.… Read more »

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Licenciada en Psicología

Lic. en Psicología (2001) Máster en Psicología Clínica (2008) Doctora en Ciencias Psicológicas (2017) Profesora Titular de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana. Compiladora y autora de "Psicología. Selección de Textos", Editorial Félix Varela (2003), autora de "Los niños, la Escuela y otros temas. Sugerencias para padres y maestros", Editorial José Martí (2016). Investiga en temas de bienestar psicológico infantil. Directora del Centro de Orientación y Atención Psicológica (COAP) de la Facultad de Psicología, de la Universidad de La Habana. [...]