La Maternidad como Rebeldía

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Psicología

Seguramente muchos de los que leyeron el título de este artículo, pensarán que hablaré sobre los embarazos adolescentes. Sin embargo, en esta ocasión no abordaré ese tema.

En esta ocasión me gustaría decir, que toda maternidad sana, tiene algo de rebeldía intrínseca en ella.

Como vimos en el primer capítulo de esta serie que comenzó en el mes de Mayo, la maternidad, tal como la proyectan las publicidades, los medios y los saberes populares, está planteada desde un lugar enajenante, alienante. Por lo tanto, siempre que hablemos de maternidades sanas, hablaremos de maternidades rebeldes. Gente que hace las cosas a su modo.

La serie argentina “La vida según Roxy”, muestra de manera genial la cantidad de ideales asfixiantes que la sociedad les impone a las mujeres que son madres.  La vida de Roxy se debate entre tratar de ser una buena madre, llevar adelante una casa y sostener una pareja. Todo esto, recibiendo discursos llenos de mandatos por parte de la gente más diversa.

Mencionamos ya, que hoy en día los ideales femeninos y los ideales de la maternidad tienen que ver con mujeres que pueden todo. No solo deben ser perfectas limpiadoras y cocineras, también deben ganar buen dinero y tener carreras brillantes. Ambos ideales son alienantes. (Nota: Y cuando existen padres abandónicos hay una idealización de la madre que “tuvo que ser padre y madre”. Tema para otro día, pero es una justificación a la explotación y a la carencia de derechos).

Para ejercer una maternidad desde el deseo, se debe quebrar con estos ideales y reconciliarse con la idea de que no siempre pueden cumplirse. No siempre a las mujeres nos va bien en la carrera. No siempre las mujeres tienen ganas de atender a los hijos.

Ahora bien ¿qué hacer con los niños cuando el deseo de la madre no pasa por cuidarlos? La función materna debe ser ejercida por una comunidad. El cachorro humano, no necesita solo de una madre dulce y cariñosa y de un padre cercano que lo lleve a pasear. El humano necesita saber que existe en grupos. Si enseñamos a nuestros niños a depender siempre de la misma persona, aprenderán que son desvalidos y no son nada sin el otro. Muchos buscan parejas desde este lugar, porque tuvieron madres incapaces de poner su deseo en otra cosa, por lo que vivían con el niño una relación patológica y mutuamente demandante.  Los niños necesitan relacionarse con otras personas, quedarse en casa de otras personas. Aprender que hay quienes piensan y sienten diferente de lo que vive en su casa.

El recelo hacia el otro nos ha encerrado en vidas individuales. Los padres que pretenden que los chicos siempre estén en casa porque allí “están cuidados”, no sólo se auto-engañan y limitan sus vidas por tener que estar siempre dependiendo de las necesidades de los niños, sino que limitan a los niños en su función social y de salida hacia el mundo.

Para ser buena madre, paradójicamente, hay que permitirse ser un poco “mala madre”. Es decir, hay que permitirse tener espacios a los que los niños no accedan. Suena muy obvio en la teoría, pero se sorprenderían al escuchar cuantas mujeres se sacrifican en el altar de los ideales de maternidad entregando todo su tiempo y energía a esta función de cuidado de los otros. El sujeto desaparece detrás de la madre.  Esto es lo que la sociedad idealiza, La Madre, es La Mujer.  Anteverse a quebrar con estos mandatos suele costarles muy caros a quienes se atreven a romperlos.  Deberán soportar críticas y estigmatizaciones por parte de muchos. Pero vale la pena. Por las mujeres y por los hijos.

Erich Fromm menciona en su libro “El Arte de Amar” que lo que necesita un niño, más que nada, es una madre que sea feliz.  Una madre que no sólo lo desee a él, sino que haga fluir su deseo por otros lugares. Lacan diría que el deseo de la madre le señala al niño la salida hacia el mundo.  Le enseña que él no es todo lo que la madre quiere o necesita, que hay otras cosas allá afuera de ese vínculo cálido y amoroso.

Las maternidades ejercidas a disgusto, “porque es lo que hay que hacer”, “porque ese es el lugar de la mujer”, son realmente infelices. Crean ambientes de amargura, sometimiento y tensión.  El deseo de maternidad, para ser sostenido, debe darle espacio a otros deseos. La mujer no debe desaparecer detrás de la maternidad. Tampoco detrás del trabajo. Las mujeres somos sujetos, que desean cosas diferentes todo el tiempo. Alienarse a un deseo es matarlo. Sí sólo se está intentando ser buena madre, pronto se dejará de serlo.

Hasta aquí nuestra serie sobre la maternidad. Ha sido un gusto compartir con ustedes. Los espero en la próxima columna.

*Artículos anteriores de esta serie

Ser mamá… ¿Civilizada, Sana o Revolucionaria?

La maternidad como (un) proyecto de felicidad

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SicologiaSinP.com - Silvia Golubizky

Lic. en Psicóloga. Especializada en Género y Desarrollo

Columnista de paramujeres.com.ar, ejerce como Psicóloga Clínica de niños, adolescentes y adultos. Su área de trabajo es la clínica psicoanalítica. Recientemente obtuvo un diplomado en Género y Desarrollo. Ha dictado talleres, seminarios y conferencias en Tucumán, Buenos Aires y Santa Cruz, en Argentina. En el exterior Santiago de Chile, Washington y Miami. Desde su web difunde trabajos de psicoanálisis y comparte información sobre la violencia de género y la salud mental. [...]

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8 comentariosComenta ahora

  • ssp dice:

    Buen artículo. Gracias Silvia.

  • Susana dice:

    Notable! Una de las cosas que lamentablemente perdimos es que los hijos antes se criaban en comunidad, que los consejos eran eso, consejos y no se veían como intrusiones. En los que te podías quedar en la casa de tu vecino en caso de una emergencia, sin que te pareciera que te hubieran abandonado. Eso falta recuperar la confianza en el otro. Es cierto existen malas personas, pero son más las buenas

  • Silvia Golubizky dice:

    Gracias a vos! Abrazos!

  • Fer San dice:

    Interesante artículo!
    Sensato, elocuente, perspicaz y sagaz. El género masculino, al menos en la sociedad que me ha tocado vivir, es en gran parte ignorante o insensible al sacrificio maternal. Hay una apatía e indolencia de hombres que caen en la responsabilidad de cuidar a un hijo no deseado. Para mujeres en esa circunstancias, ese lugar enajenante y alienante, me imagino que llega a ser abrumador, creador de sentimientos negativos como la frustración, enojo y resentimiento, independientemente si ellas quieren al niño. ¿Qué les recomendarías a mujeres que pasan por ese proceso?
    Recuerdo haber tenido una colega en mi universidad la cual se veía frecuentemente estresada, ojerosa y enojada al tener que estudiar y criar un bebe. Como hombre que no ha vivido de cerca ningún proceso maternal, creo que mi educación me ha fallado al sensibilizarme al sacrificio de la mujer. Incluso lo que critico un poco a estas instancias es que muchas mujeres no expresan testimonios para informar a la población acerca de su proceso. Se puede defender la postura que ellas no deberían de informar a la sociedad, pero creo que estamos inmersos en circunstancias que nos impiden, realísticamente, a veces pensar y penetrar experiencias como la maternidad abstractamente, es decir sin contacto directo con el fenómeno. Tenemos muchas personas que por circunstancias laborales o simplemente educacionales no tienen acceso a ese tipo de información y propagan ideologías toxicas al respecto.
    Otra pregunta (prometo que es la ultima jaja): ¿Que les aconsejarías a madres e hijos que son a veces incapaces, por su estado mental y circunstancias laborales o emocionales, de demostrar su cariño y el niño termina creando esa relación patológica dependiente que comentas?

    • Hola Fer, gracias por tus preguntas. Trataré de responderlas de a poco.
      Primero que nada, creo que la falta de entendimiento de los varones a la situación no tiene que ver con que no experimenten la maternidad sino con que son entrenados para no sentir empatía hacia nadie, durante toda su infancia. Hay veces en las que la empatía misma es la que los lleva a preguntarse esto como a vos, en este caso. Fijáte que si las mujeres siguiésemos sin poder acceder a los espacios públicos de poder como la universidad, no se hubiese dado ese contexto de empatía que a vos te ayudó a reflexionar en el hecho. Por eso pudiste visualizarlo y confrontarlo. Pero el mundo de la modernidad capitalista está hecho para alienar a los varones a la agresividad y la competencia y alejarlos del área de la intimidad y el contacto emocional.

      • En cuanto a la última pregunta, depende el caso. Pero recomendaría primero psicoterapia. Y si el vínculo no puede darse desde el deseo, dar alguna guarda a algún pariente que se pueda hacer cargo del niño o niña o darlo en adopción. La maternidad no debiera ser jamás un acto forzado.

  • Por otra parte en cuanto a qué le aconsejaría a las mujeres: creo que toda mujer que vaya a ser madre podría estar acompañada por profesionales psicólogos que la acompañen en este proceso. Mucos cursos de preparto carecen de este tipo de intervenciones, y es una gran falencia. Durante la crianza de un bebé también son muchos los desafíos. Pero creo que las psicoterapias, en especial la psicoanalítica, puede hacer que la persona se pare desde otro lugar, frente a estos dilemas.

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