Señor Chapman, usted es diabólico. Historias de mi consultorio

amor

Psicoanálisis

Caso 1: Catalina llega a mi consulta, tensa. Parece ser un estado al que está acostumbrada. Mira recelosa para todos lados, tiembla. Luego de un par de preguntas de rutina trato de hacer algún chiste para que sienta que está en confianza, lo logro, por suerte. En otros casos ha sido más difícil. Llegamos a las relaciones con sus padres. Describe a su madre como una mujer que cuidaba mucho de su aspecto y el de sus hijos. Trataba de mantener la casa siempre limpia y la regañaba con dureza cuando no se veía bien. Cuando le pregunto si era cariñosa con ella me responde: bueno… a su manera. Yo descubrí que su lenguaje de amor es a través de los actos de servicio. Ella me planchaba, me llevaba al colegio y le encantaba hacerme ropa y vestirne bonita.
Traducción: Su madre era una mujer frívola y superficial que veía a sus hijos como muñecos para mostrar ante la sociedad. Nunca le dió a Cata el cariño que ella necesitaba ni se tomó tiempo para disfrutar de ella.
Caso 2: Edgardo llega a mi consulta, relajado. Es muy seductor, disfruta de la charla, se ríe. Hasta que toca hablar de su padre. Me dice que su padre siempre fue bastante lejano, y que fue más cercano a su abuelo. Pero que ahora que Edgardo es un gerente de banco reconocido y puede hacerle regalos caros, ha podido hacer una buena relación con él porque descubrió que su padre se siente amado cuando le regalan dinero o algo caro.
Traducción: El padre de Edgardo es inmaduro e infantil. Nunca superó que su hijo ocupase un lugar tan importante para su esposa. El odio que siente hacia Edgardo, lo hace sentir que Edgardo está en deuda con él. Cuando Edgardo “salda” esa deuda le muestra su aprobación y admiración. Pero nunca es suficiente y Edgardo le hace regalos cada vez más caros.
Caso 3: Irina, de 16 años, llega a mi consultorio enojada. Su madre la tiene harta, todo el tiempo le pide que sea responsable con la escuela, que haga las tareas de la casa y solo la deja salir al boliche los viernes de noche. Pero lo bueno es que de allí la pasa a buscar su padre. Quien es cariñoso con ella, la abraza, le dice que la ama y su facebook está lleno de fotos con Irina con un “te amo” como epígrafe. Siempre tiene ganas de divertirse y le compra hamburguesas y dulces todo el fin de semana.
Traducción: El padre de Irina gana el 80% de su sueldo en negro. Llegó a ese acuerdo con su empleador para no pasarle lo que corresponde de cuota alimentaria a la madre. La madre, por consiguiente tiene tres trabajos y no logra disfrutar de la maternidad porque está demasiado cansada. Por otro lado es la que provee los cuidados, el orden y la estabilidad en la vida de Irina. Quiere conectar con ella pero entre la adolescencia de Irina, el cansancio y el estrés, muchas veces pierde la paciencia. El padre de Irina es un adolescente eterno que compite con la madre de Irina para demostrar que él es mejor padre y malcría a su hija los fines de semana, tratándola como una par. Despreocupándose de toda tarea de cuidado que requiera esfuerzo y relegación de satisfacciones inmediatas.
¿Qué tienen estas historias en común? Que se describen como “muestras de amor” “expresiones de amor”, actos de lo más espurios.
Gary Chapman, un pastor que se creyó psicólogo se basó en la falsa premisa de que los malos entendidos en los vínculos son  porque “hablamos idiomas distintos”, en su libro de los lenguajes del amor. Es la misma premisa nefasta que la del libro “Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus.”
Y perdón que me enoje así, pero ya van varias veces que mis pacientes naturalizan abusos, descuidos y negligencias parentales por culpa de esas ideas. Y a su vez llevan esas mismas locuras a sus vidas de pareja y ya pueden imaginar el desastre.
Por favor, lean todos los libros que quieran. Pero hagan terapia
Todos los niños necesitan abrazos, contención afectiva, ser disfrutados.
Todos los niños necesitan límites y cuidados
Y las parejas lo mismo. Si no dedicas tiempo de calidad, si no relegas parte de tí para servir al otro, si no haces regalos nunca, es porque no sabes amar. No es que “hables otro idioma de amor”. Es que estás enfermo o enferma.
Por favor antes de tener hijos y si pueden antes de ponerse en pareja ¡HAGAN PSICOTERAPIA! ¡NO BUSQUEN GURÚES!
PD: Lo que acabo de escribir tiene netamente que ver con cosas que pasaron esta semana en mi consultorio. No empiecen a joder a tratar de adivinar si es una indirecta para alguien o a huevear con que les enseñe mi lenguaje de amor. Si hay algo que me molesta es la gente que le hace daño a mis pacientes. Me chiva y me recalienta, como diríamos en Argentina. ¿Algún problema?

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Muy interesante.
Muy bueno.
Gran escrito.

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SicologiaSinP.com - Silvia Golubizky

Lic. en Psicóloga. Especializada en Género y Desarrollo

Columnista de paramujeres.com.ar, ejerce como Psicóloga Clínica de niños, adolescentes y adultos. Su área de trabajo es la clínica psicoanalítica. Recientemente obtuvo un diplomado en Género y Desarrollo. Ha dictado talleres, seminarios y conferencias en Tucumán, Buenos Aires y Santa Cruz, en Argentina. En el exterior Santiago de Chile, Washington y Miami. Desde su web difunde trabajos de psicoanálisis y comparte información sobre la violencia de género y la salud mental. [...]