¿Perfección o Felicidad? Ahí está el dilema

Perfección o Felicidad

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Gustosa acepté la invitación cuando llegó la propuesta de colaborar en SicologíaSinP. En este primer trabajo vamos a comenzar con una historia sobre la perfección que circula en las redes: “El Rey de Casi-Todo”.

El Rey de Casi-Todo tenía casi todo. Poseía tierras, ejércitos y mucho oro. Pero el Rey no estaba satisfecho con el casi todo. Él quería todo.

Quería todas las tierras. Quería todos los ejércitos del mundo. Y quería todo el oro que hubiese todavía.

Decidió enviar a sus soldados para que se lo trajeran todo. Y así, fueron conquistadas más tierras. Otros ejércitos fueron dominados. En sus cofres ya no cabía tanto oro… Pero el Rey todavía no tenía todo. Seguía siendo el Rey de Casi-Todo. Por eso quiso más.

Quiso las flores, los frutos y los pájaros. Quiso las estrellas y quiso el sol. Flores, frutos y pájaros le fueron traídos. Se apresaron las estrellas y el sol perdió su libertad.

Pero el Rey todavía no tenía todo.

Porque teniendo las flores, no podía quitarles la belleza y el perfume. Teniendo los frutos, no podía quitarles el sabor. Teniendo los pájaros, no podía quitarles el canto. Teniendo las estrellas, no podía quitarles el brillo. Y teniendo el sol, no podía quitarle la luz.

El Rey era aún el Rey de Casi-Todo.

Y se puso triste. En su tristeza, salió a caminar por sus reinos. Pero sus reinos eran ahora muy feos. Las flores y los frutos habían sido recogidos. La noche no tenía estrellas y el día no tenía sol. Y tristes, como él, estaban sus súbditos.

Entonces el Rey de Casi-Todo no quiso nada más.

Mandó que devolviesen las flores a los campos y que entregasen las tierras conquistadas. Ordenó que plantasen árboles que dieran frutos y que soltaran los pájaros. Dispuso que distribuyesen las estrellas por el cielo y que liberaran al sol.

Y el Rey se volvió feliz. En su inmensa alegría, sintió la paz. Y sintiendo la paz, el Rey vio que no era más el Rey de Casi-Todo.

Él ahora tenía todo.

La obsesión por conseguir la felicidad a toda costa es lo que provoca que al mismo tiempo nos vayamos alejando del objetivo, resulta un fracaso el hecho de estar examinándonos la mayor parte del tiempo sobre si mismo: “¿soy feliz, no soy feliz?” (Comparación entre estado real-estado deseado).  La felicidad, es algo que con frecuencia se nos va de las manos y que en consecuencia, ir tras ella desesperados tampoco hará que la alcancemos, en otras palabras, estar hipervigilantes, ansiosos y relacionando todo lo que no es felicidad como algo negativo, solo creará un estado en el que nos sentiremos peor.

Si tratas de ser perfecto todo el tiempo, nunca te permitirás vivir, sentir o admirar las cosas a tu alrededor. Si tu vida gira en torno a la planificación, siempre tratando de dar lo mejor, de ser el mejor, ¿cuándo tienes tiempo para ser feliz? ¿cuándo tienes tiempo de hacer las cosas que te llenan el alma y te hacen sonreír?

Vive más, planifica menos, puede resultar un slogan facilista pero es la realidad de hoy. Pasa más tiempo de tu vida siendo que haciendo. Siente con el corazón y deja descansar a tu mente.

Es necesario reconceptualizar, deconstruir, etc. lo que tenemos entendido como Felicidad, puesto que si uno cree de forma rígida y dogmática que la felicidad solamente puede ser ese estado de euforia permanente y satisfacción absoluta, existen muchas posibilidades que jamás la encontremos. Ser feliz es sentirnos bien con nosotros mismos, sin autoerigirnos, sin tener unas expectativas demasiado grandes ya que esto hace que nos sigamos obsesionando con lograr la perfección y a su vez pensando que esta perfección nos va a llevar a la Felicidad. ¡Craso Error! No funciona así.

La raíz del problema se encuentra precisamente en lo que se mencionaba anteriormente. Poseer un concepto irreal o ficticio de felicidad, nos hace perder de vista cualquier otra posible felicidad, por no ser “suficientemente buena o intensa”.

La felicidad es diferente para cada uno y debemos saber cuál es nuestro concepto de felicidad pero sin perder la brújula.

En ocasiones, tratando de ser perfectos o de intentar que lo sean los que nos rodean, nos olvidamos de muchas cosas y nos perdemos de otras. Queremos gente perfecta a nuestro alrededor: hijos perfectos, parejas perfectas. Pero… ¿no es suficiente? La respuesta es NO. ¡Queremos más! Jefes perfectos, compañeros de trabajo perfectos, amigos perfectos…

¿Te sientes identificado/a, verdad? Esto es así porque pensamos que nuestra felicidad depende de los demás, de lo que los demás opinan, de cómo se expresan los demás hacia nuestra persona. Del “Yo lo hago de esta manera y es la perfecta”, por lo tanto si tú no lo haces como yo entonces… !FUERA!

A partir de estos presupuestos me surge una interrogante que les comparto a continuación: en vuestra vida diaria y sus quehaceres -¿Qué prefieres, tratar con personas perfectas o con personas felices?-

En ocasiones es importante y necesario rebajar las expectativas que nos hemos formado puesto que son erróneas. La perfección no existe, es una falacia y basar nuestra vida y la de los demás bajo este presupuesto implica generar insatisfacción para nosotros mismos y para las personas que están a nuestro alrededor. No nos confundamos, no estoy diciendo que no haya que trabajar el esfuerzo, la fuerza de voluntad, el trabajo y el progreso de las personas que nos importan…Solo hago referencia a que también es nuestro deber dejar que las personas sean libres, libres en su manera de pensar y en su manera de actuar. Dejemos de juzgar todo con la vara de la Perfección. Nadie nos la ha dado. No tenemos derecho a juzgar a nadie porque NADIE ES PERFECTO….Ni tú mismo que piensas que sí lo eres.

En ocasiones uno no es feliz porque no quiere, porque no se quiere quitar la venda de los ojos, porque no quiere mirar en su interior y descubrir qué le bloquea y cambiarlo, si no queremos cambiar nada siempre permaneceremos en el mismo estado, en nuestra zona de confort.

Otro error que cometemos en esa búsqueda de la felicidad es no centrarnos en el presente. Siempre estamos con la mente en el futuro, anticipando cosas negativas que hace que no prestemos atención a lo que ocurre en el presente. Por lo tanto la mente debe estar donde está el cuerpo….en este presente que nos rodea.

Disfrutemos de los amigos, de las enseñanzas que nos regala la vida, del tiempo libre. No podemos primar la perfección de una vida soñada sobre la felicidad.

Vive más y planifica menos. Siente con el corazón y deja descansar a tu mente de vez en cuando.

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SicologiaSinP.com - Patricia Palenzuela

Licenciada en Psicología

Licenciatura de Psicología realizada en la Facultad de Psicología de la Universidad de La Laguna (1995-2001), con las siguientes especialidades: Neuropsicología. Psicología Educativa orientada a las personas mayores. [...]

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