Año nuevo, vida ¿nueva?

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Psicología

¿Alguna vez te ha entrado una piedra al zapato? Resulta molestoso, por muy pequeña que esta sea, te aseguro que no estas tranquilo hasta lograr sacarla, el motivo es simple, no te permite caminar bien, aunque se te olvide que ahí está, en cada paso que des la sentirás. Lo mismo es si una pestaña entra a tu ojo, harás lo posible para sacarla de allí, la razón: resulta incómodo, además que a la larga no te permitirá ver bien.

¿Qué pasa con nosotros cuando existen “sentimientos” atorados, cuestiones inconclusas que no podemos sacar de nuestras vidas? Aquello que no resuelves te perseguirá hasta que lo concluyas, ciertamente hay acontecimientos más conscientes que otros, ya sea por el impacto que han tenido o por lo reciente que sean.

Lo cierto es que cuando dejamos algo sin resolver, ese algo nos hará ruido, se manifestará de formas diferentes hasta ser notado, hasta llamar la atención, puede presentarse en forma de frustración, enojo, depresión, etc. O encontrar su expresión en el cuerpo produciendo trastornos psicosomáticos como úlceras, dolor de cabeza, dolor de espalda, artritis, entre otros.

Los asuntos inconclusos producen malestar psicológico, estos suelen ser producto de situaciones pasadas o conflictos intrapsíquicos no resueltos, que aparecen cuando una persona se siente dolida, enojada o resentida hacia otra persona o circunstancia y no encuentra la forma de expresarlo o de resolverlo.

Dentro de la terapia Gestalt existe el llamado “ciclo de la experiencia” o ciclo de la regulación organísmica (porque se considera que el organismo sabe lo que le conviene y tiende a regularse a sí mismo),  es considerado núcleo básico de la vida humana, pues para la Gestalt ésta no es más que la sucesión interminable de ciclos.

El ciclo de la experiencia se inicia cuando el organismo estando en reposo, siente emerger en sí alguna necesidad, el sujeto toma conciencia de ésta, identifica algún elemento de su entorno para satisfacerla, emplea energía para alcanzar el objetivo deseado, hasta que entra en contacto con él, satisface la necesidad, asimila, aprende y adquiere la experiencia y puede despedirse de este ciclo y comenzar otro, así vuelve a entrar en reposo nuevamente, se repite de forma interminable el ciclo. Cuando se interrumpe este ciclo se impide que se cierre la Gestalten, dejando cuestiones inconclusas, provocando en el sujeto las reacciones mencionadas anteriormente.

Este ciclo de la experiencia puede ser autointerrumpido en cualquier punto para así evitar enfrentarse al dolor, el sufrimiento, no sentir, separarse de lo amenazante en uno mismo.

En el sentir puede ocurrir la desensibilización que es la resistencia al uso de los sentidos y por ende de las sensaciones tanto internas como externas, estimulando el proceso de la intelectualización intentando explicar por medio de racionalizaciones la falta de contacto sensorial. No nos percatamos de las sensaciones no podemos “darnos cuenta” de la necesidad que emerge, esto puede ser positivo o negativo dependiendo del contexto en que se sitúe; por ejemplo la desensibilización al dolor físico ante una herida;  y se convierte en algo disfuncional cuando se vuelve un estilo de vida. La frase característica suele ser “No siento”.

El darse cuenta puede bloquearse con la proyección, una tendencia a responsabilizar al ambiente de lo que es uno mismo, la persona envía o plasma en el exterior aquello que no puede aceptar en su propio ser. Estas proyecciones generalmente son el resultado de las introyecciones de lo que debería o no ser o hacer. La frase típica sería “Por tu culpa”

La energía se bloquea con la introyección, la persona se ve a sí misma como parte del entorno que ha ingerido pero que no ha asimilado: el sujeto se “traga” todo lo que le dan sin masticarlo ni procesarlo. Las creencias, las reglas, la percepción de uno mismo y del entorno deben ser asimiladas para extraer de ello lo mejor, aquello que permita desarrollar habilidades adaptativas, aprender y lograr una experiencia propia. Los introyectos impiden el libre flujo de los impulsos y la satisfacción de las necesidades. Su frase es “debo” pensarlo o hacerlo así.

En la fase de acción, puede ser interrumpida por medio de la retroflexión, que es hacerse a sí mismo lo que se quisiera hacer a otro. La energía que debiera ser lanzada al exterior para ser usada y satisfacer la necesidad es redirigida al interior, hacia uno mismo, se autoagrede, se deprime, desarrolla trastornos psicosomáticos, se desvaloriza. Su frase es “me odio para no odiarte”

En el contacto, la deflexión, que es una forma de despersonalización, donde se pretende evitar conversaciones o emociones incómodas o amenazantes usando el humor como barrera o la formulación de muchas oraciones carentes de sentido o la indiferencia. Se hace un contacto frío como si se tocaran las cosas con guantes para no lastimarse: no se insulta, se ironiza; no se ama, se estima. Su frase es “tiro la piedra y escondo la mano”

Dentro del contacto también podemos encontrar la confluencia, en la que el sujeto para ser aceptado o no entrar en discusión debilita los límites de su Yo para fusionarse al otro, se adoptan así, sin crítica ni cuestionamientos, tomando una postura cómoda, donde se abdica la propia responsabilidad de tomar decisiones, para así siempre estar de acuerdo. Las personas confluentes  suelen ser pasivas que mantienen una identificación con el agresor. Su frase es “acéptame, no discuto”.

En un experimento realizado por Zeigarnirk (1938) y Ovsiankina (1976) se demostró que la memoria de tareas incompletas o interrumpidas es dos o tres veces mayor que la memoria de tareas finalizadas. A lo largo de nuestra existencia hemos tenido diversas necesidades, algunas de carácter físico, otras psicológicas, sociales, etc. Algunas de ellas se han logrado satisfacer y aquellas que han quedado sin respuesta se encuentran ancladas aún, ejerciendo presión sobre nuestro comportamiento y nuestra forma de ver el mundo.

Existe en el ser humano una tendencia inherente de completar percepciones incompletas o inconclusas, se tiende al logro del equilibrio, y no está satisfecho hasta conseguirlo, y para lograrlo emplea gran parte de su energía “tratando” de resolver aquella necesidad incompleta, indaga la forma de cerrar la experiencia, se buscará dar una respuesta coherente y que satisfaga dicha necesidad, esto resta energía para hacer frente a nuevas situaciones.

Dentro de la terapia Gestalt se trabaja con tres clases de técnicas básicamente:

  • Técnicas supresivas, que pretenden evitar o suprimir los intentos de evasión del paciente, que el sujeto experimente lo que no quiere o lo oculto a fin de facilitar el darse cuenta.
  • Técnicas Expresivas, se busca exteriorizar lo interno, que se dé cuenta de las cosas con las que ha cargado toda su vida, que le hacían ruido y que probablemente no percibía.
  • Técnicas integrativas, se busca reincorporar a su personalidad las partes alienadas para lograr la experiencia.

Es el comienzo de un nuevo año, se hacen algunos rituales que nos permitan diferenciar una etapa de la otra, a modo de darnos paso a nuevas experiencias, se busca marcar el fin de un año y comienzo de otro.

Algunos rituales más populares consisten en estrenar ropa, zapatos, tener una cena, hasta hacerse un cambio en su persona; como un peinado diferente, un nuevo corte de cabello o tinte, etc., pero se busca hacer algo diferente.

Muchos suelen trazarse nuevas metas, propósitos, pero conforme transcurren los días se va tornando más difícil el seguimiento de éstos. No es la misma motivación y energía con la que se inicia Enero que cuando ya estamos en Agosto. A medida que transcurre el tiempo la energía se va agotando, y más aún si llevamos dentro muchas cosas haciéndonos ruido: el resentimiento hacia los padres, el no haber concluido los estudios, el haber terminado una relación amorosa en la que habías invertido mucho, el haber perdido ese empleo, el fallecimiento de esa persona importante, el haber tenido que cambiar de domicilio, etc. Cosas que nos van consumiendo la energía que deberíamos emplear en construir nuestro presente nos mantiene atascados en el pasado y con el futuro hipotecado.

¿Por qué continuar cargando un bagaje de asuntos sin resolver, de resentimientos y de cosas que nos estorban?, que mejor forma para cerrar ciclos que ésta cuando el año recién comienza.

 

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SicologiaSinP.com - Deisy M. Pérez

Licenciada en Psicología. Orientada al trabajo con jóvenes y adolescentes. Apoyo al área de Recursos Humanos y Calidad de Vida dentro de las Organizaciones. Voluntaria en programas sociales. [...]

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