Maldito seductor…

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Psicoanálisis, Religión

“La vida pierde la gracia, para el que olvida celebrar”
Bersuit Vergarabat
Los seres humanos no somos seres de necesidades. ¿Cómo? Pues no, los seres humanos somos seres de deseos.
La vida humana es vida en tanto y en cuanto podemos ir más allá de las necesidades. Por ejemplo, un coyote que lograra cazar patos cinco días seguidos, sería un coyote muy feliz. Busca al ser humano que sea más fan de la pizza y dale pizza cinco días seguidos y lo más probable es que termines con un sombrero hecho de pizza.
El arte, el juego, la música, la misma fe, son constructos que nos sirven para sostener la ilusión. Para el disfrute. No son cosas “útiles”. Sólo tienen valor en tanto conecten con el deseo de las personas de algo que trascienda la necesidad.
Es curioso cómo nuestras sociedades industrializadas reniegan del deseo continuamente. “Tenés que estudiar algo que dé plata para ser alguien”, como si nos transformásemos en personas a partir del momento que tenemos un diploma. “Lo que importa es que tengas hijos para que te cuiden” (no para disfrutarlos, no cuando quieras tenerlos, lo importante es garantizarte cuidadores). Animaladas. Nos rebajamos a la necesidad cuando estamos hechos para crear y soñar.
Nietzsche, sintió algo relacionado con esto cuando dijo: “La vida sin música no tendría sentido”.
Cuando estamos en un vínculo conflictivo, suelen ponerse las necesidades por encima de los deseos. ” Él no entiende lo que yo necesito”, “Ella sabe que necesito que haga eso, y no lo hace”. “Mi hijo sabe que necesito que me haga caso.”
¿Por qué esos planteos no suelen tener resultados o estos suelen ser horrorosos? Porque rebajamos el deseo a la necesidad, y entonces en lugar de expresiones de deseos se vuelven cuasi órdenes. Y las relaciones se vuelven rancias y oscuras. Perdimos el deseo. Y ya solamente hay reclamos, quejas, demandas.
A Dios solía pasarle seguido con los seres humanos. Aún le pasa, que nos volvemos quejosos, caprichosos, seres oscuros ¿Cuál era el recurso que Dios, según el relato (siempre acotado y limitado por la visión de la época) de la Biblia?
La seducción. Y no estamos hablando de la seducción con la genitalidad como objetivo único ni primordial, no. También se seduce a un bebé para que coma, para que duerma, para que se encante con la vida. También se seduce para transmitir conocimientos.
Pensemos por ejemplo en el Éxodo. A los seres humanos les aterran los dioses egipcios y ahora hay uno que es más poderoso. Dios los lleva de viaje a un lugar lejos del trabajo, lejos de la necesidad. Dios seduce con un viaje.
Luego ocurre como que Dios intenta contactarse con los humanos, y los humanos tienen mucho miedo. Entonces Dios prepara un montón de ritos educativos asociados a las cosechas (como eran loa rituales de los dioses paganos) pero centrado en la vida comunitaria, en la tranquilidad, la búsqueda de la serenidad y la paz. Dios seduce con las fiestas.
De hecho Jeremías se queja con Dios por haberlo seducido:
¡Me sedujiste, Señor , y yo me dejé seducir! Fuiste más fuerte que yo, y me venciste. […] Si digo: «No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre», entonces su palabra en mi interior se vuelve un fuego ardiente que me cala hasta los huesos. He hecho todo lo posible por contenerla, pero ya no puedo más. (Jeremías 20:7‭, ‬9‭-‬10 NVI)
En Oseas, (si bien es un libro que se presta a muchas malinterpretaciones debido a las limitaciones del tiempo histórico) Dios dice que llevará a los humanos al desierto y les hablará al corazón, con ternura. Dios seduce con la poesía y abriendo su corazón.
¿Y qué decir de Jesús? Magnífico orador y literato. Vino a revolucionar desde el amor. Y seducía a todos. Hombres, mujeres, niños. Era el alma de las fiestas, al punto de tener fama de borracho y tragón. Jesús se tomaba los placeres muy en serio y les dedicaba mucho tiempo.
¿Cómo llegamos entonces a los monasterios oscuros y cuasi ascéticos? Pues…Dios se encontró con un montón de gente a la que seducir no le gustaba mucho y tergiversaron un poco el asunto.
Si en tus vínculos está faltando magia, quizás sea hora de hacer una pausa y conectar de nuevo. Desde un lugar que guste a ambas partes. Sin decirse que es lo que se debe hacer. Sólo dedicarse a estar juntos un rato. Puede que la magia no aparezca de inmediato. Pero si le damos tiempo lo hará.
Por favor, basta (en serio basta), de creer que la tecnología es un buen medio de comunicación para el amor. Si hay que usarla porque no queda otra: llamadas de voz. Emails kilométricos. Compitamos con las cartas que se escribían antes.
Mirar a los ojos, hacer una llamada de voz, pasear juntos, no se reemplazan con compartir una nota en facebook (por más que intente ser entretenida como esta).
Jugá con tu hijo. Tomá unos mates con tus padres. Salí a tomar un café con tu amigo. Encontráte con tu pareja (en lo posible que sea en Buenos Aires, es la mejor ciudad para eso, a menos que vivas allí).
El vínculo debe venir primero, y todo lo demás vendrá por añadidura.

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