Silvio Rodríguez, refugio psicológico en la canción inteligente

Sivio Rodríguez, la canción inteligente

Arte Y Mente

Disfruté tanto tanto cada parte y gocé tanto tanto cada todo, que me duele algo menos cuando partes, porque aquí te me quedas de algún modo

La música ha sido resguardo emocional para el hombre a lo largo de la historia. Como dijo Franz Liszt: La música es el corazón de la vida. Por ella habla el amor; sin ella no hay bien posible y con ella todo es hermoso. La vida toda ha sido representada en canciones y constantemente sentimos la inexplicable sensación de identificarnos con la letra de alguna. Por lo general la impresión es de alivio y nos reconforta el espíritu. Nos ayuda a bajar los niveles de ansiedad, actúa como motivador y evoca en grado superlativo los recuerdos almacenados en la memoria a largo plazo.

Silvio Rodríguez (Noviembre 29, 1946 – Actualidad) cantautor indiscutible líder en las artes cubanas. Fundador junto a Pablo Milanés, Noel Nicola y Vicente Feliú del movimiento de la Nueva Trova Cubana. Referente incuestionable de la canción Iberoamericana. Si usualmente se dice que Martí lo dijo todo, la similitud con Silvio es que le ha cantado a todo. La relevancia de su arte en la composición no tiene igual. Al escuchar o leer con detenimiento su letra se puede apreciar poesía genuina. Actor incontestable de cada época en la que ha vivido, colaborando consciente o no a mejorar la calidad de vida de las personas, elevar su autoestima y alimentar su fe. Provocador como pocos de catarsis y sublimaciones. De obligada escucha para aliviar conflictos internos y sobrellevar duelos:

“Disfruté tanto tanto cada parte y gocé tanto tanto cada todo, que me duele algo menos cuando partes, porque aquí te me quedas de algún modo”

Crítico y paradigma de más de una generación a la cual ha expresado escoger su muerte en consecuencia a la vida llevada. Brinda la oportunidad de autoexpresarse, y favorece al autoconocimiento. Hombre de una personalidad extrovertida que manifiesta activamente en cada una de sus canciones, todas cargadas con altos grados de sinceridad, optimismo, sensibilidad y reclamos:

“Yo quiero seguir jugando a lo perdido, yo quiero ser a la zurda más que diestro, yo quiero hacer un congreso del Unido, yo quiero rezar a fondo un hijonuestro”

Una canción con elevados valores éticos y morales, comprometida, que hace homenaje, que enseña y recuerda. Luther King, Martí, Lorca, el genocidio de Hiroshima, Allende, Lennon, paradigmas que la memoria histórica solo recuerda en sus fechas y la genialidad de su poética nos convierte en canción que se tararea sola. Canción que convoca a la introspección, cual orientadora que nos hace reflexionar en torno a nuestros hábitos, a nuestra conducta, al estilo de vida y que al mismo tiempo nos invita a modificar comportamientos:

“Pobres los ángeles urgentes que nunca llegan a salvarnos. ¿Será que son incompetentes o que no hay forma de ayudarnos? Para evitarles más dolores y cuentas del psicoanalista, seamos un tilín mejores y mucho menos egoístas”

Lo decía Erich Fromm, el amor es una acción, la práctica de un poder humano que solo puede realizarse en la libertad y jamás como resultado de una compulsión, amor es fundamentalmente dar, no recibir, es una experiencia personal que solo podemos tener por y para nosotros mismos. La lírica del ejemplar Silvio no dejó escapar al amor como punto en el que los seres humanos se reconocen, se encuentran y se realizan. Te amaré resulta un elogio a la incondicionalidad, la dedicación, el esmero. Una alabanza a la simplicidad de la vida que como seres imperfectos tratamos de enredar. Una convocatoria a desaprender los vicios y las malas actitudes, a reestructurar/repensar nuestra vida en aras de abrir un espacio a la verdadera fuerza capaz de hacer el sueño. Así nos canta Silvio:

“Te amaré, te amaré como al mundo… aunque tenga final… te amaré en lo profundo… como tengo que amar. Te amaré, te amaré como pueda… aunque no sea la paz… te amaré lo que queda… cuando acabe de amar. Te amaré, te amaré si estoy muerto… al día siguiente, además… te amaré como siento… con adiós, con jamás. Te amaré, te amaré junto al viento… como único sé… hasta el fin de los tiempos… te amaré y, después, te amaré”

Las canciones de Silvio resultan una introspección hacia las interioridades del hombre. Un complemento ideal para la satisfacción de necesidades que vagan sin rumbo o se encuentran reprimidas a nivel inconsciente. Su lírica influye sobre el sistema nervioso, provocando efectos sedantes, estimulantes o enervantes. Además de reforzar la meditación, el desarrollo y estímulo de la imaginación y la capacidad creadora. Silvio a través de sus canciones nos brinda herramientas para el aprendizaje, al mantener en actividad las neuronas cerebrales. Canciones que por más de cuatro décadas han creado sensación de seguridad y bienestar en una sugestión constante de sentimientos e ideas sin necesidad de las palabras.

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