3 Pasos hacia una autoestima saludable

pasos-autoestima-saludable-

Psicología Clínica

En artículos pasados abordamos el tema de Claves para detectar un problema de baja autoestima, ahora te daremos algunos ejercicios que te ayuden a trabajar para mejorar tu autoestima. 

Si bien, la autoestima no es algo con lo que se nace, por eso podemos a lo largo de nuestra vida trabajar en construir una autoestima saludable, esto no es algo que se logre de la noche a la mañana y tampoco es una poción mágica, se requiere de compromiso y esfuerzo.

Sí, hablamos de esfuerzo porque es una lucha entre lo que creo y lo que intento hacer, no solo de momentos, sino de todo un proceso para lograrlo. 

Algunas estrategias que han demostrado resultados consisten en: 

Vivir conscientemente

Enfrenta la vida tal cual es, no te limites solo a saber que tienes problemas de autoestima, a flagelarte y quedarte inmóvil dentro de ese cubo.

Busca el origen de tu baja autoestima, de tus pensamientos, de tus emociones, de lo que te está hundiendo. Desde situaciones que te provoquen malestar hasta relaciones interpersonales.

Acepta tus errores y tus miedos, en lugar de huir de ellos. Si lo haces la ansiedad bajara momentáneamente, pero será algo recurrente con lo que tendrás que lidiar. Aunque no tengas los resultados que esperas, con el hecho de actuar ya estarás provocando sentirte mejor, y no solo a corto plazo, lo importante es actuar. No intentarlo ya es un fracaso. Corrige tus faltas, no solo es aceptar que somos seres humanos imperfectos, también debemos ser responsables de nuestras faltas, reflexionar sobre ellas, aprender y no repetirlas.

Reconoce tus debilidades, pero también tus fortalezas, no somos perfectos ni lo podemos todo, y esa justamente es nuestra riqueza, cada persona es único en sus dones y cualidades, así que no te compares porque seguramente tienes mucho que ofrecer y no de la misma forma que los demás, no prives al mundo de tus dones. Mantén el enfoque sobre las cosas que son tu fuerte, y sé tu propio fan, reconoce tus logros, no los minimices y date la oportunidad de medir tus avances.

Si aún no sabes cuáles son tus fortalezas, prueba recordando las últimas cosas que has obtenido, tomate un tiempo para reflexionar y haz una lista de tus logros, pregúntate ¿qué características personales requeriste para lograrlo? Paciencia, persistencia, estudio, concentración, dedicación, disciplina, etc., esas son tus fortalezas, cuando creas no poder lograrlo debes recordarlas y te dará más seguridad.

Plantear objetivos claros y alcanzables

Podemos creer que ser ambiciosos y plantearnos metas altas nos ayuda a aumentar nuestra autoestima, pero lejos de hacerlo  genera ansiedad y frustración, nos esforzamos y afanamos para alcanzar lo propuesto que nos olvidamos de ser felices.

Se objetivo y sincero, plantea primero metas pequeñas que sepas podrás alcanzar. Pon fechas de cuando y como lo vas a lograr.

 ¿Cómo vas a plantearlas? 

Ten en cuenta tus debilidades y fortalezas, de esta forma tendrás metas más reales y apegadas a tu realidad, no lo que está de moda, no lo que a otros les ha servido.

Olvídate del típico consejo de autoafirmaciones positivas, el hecho de que te repitas a ti mismo “puedo lograrlo” “soy el mejor” “todo me saldrá bien”  lejos de ayudarte a lograrlo te limitaran actuar. No puedes engañar a tu cerebro, por cada afirmación siempre te preguntará ¿por qué?  Y si no tienes una respuesta convincente solo te estarás engañando y terminarás más frustrado. Mejor cambia el argumento del positivismo apegándote a algo sólido que poseas y te permita salir adelante cuando no estés motivado, cuando te encuentres ansioso o triste: tus valores. Éstos son los que te definen y permanecerán contigo en el cumplimiento de tus metas, y aun cuando no logres tu propósito tendrás la satisfacción de haber sido fiel a tus valores y podrás seguir intentándolo las veces que se requiera.

Tener una vida con objetivos te permite ser el protagonista y no una víctima de las circunstancias, al asumir la responsabilidad de tus acciones dejas de culpar a otros por tu vida, aceptas la responsabilidad de tus creencias, deseos y valores así como también de tu felicidad.

Aceptación y perdón

Implica respetar nuestras necesidades, valores y sueños, adoptando comportamientos congruentes con lo que pensamos, sentimos y deseamos. 

Es un encuentro intimo con uno mismo, para sincerarnos con nuestras fortalezas pero también con lo que luchamos, se necesita amor propio para aceptar aquello que no nos agrada pero que forma parte de nuestro ser.  Quererse implica no solo conocerse, sino aceptarse, respetarse y tomar acción de nuestra persona. La aceptación no limita una mejora continua de nuestro ser.

De ahí que la autoestima no depende de lo que eres o posees, sino del grado de aceptación que te tienes, y eso influye en cómo te relacionas con los demás, desde poner límites hasta sentirte merecedor de un trato digno.

Cuida de ti mismo, algunos hábitos que nos ayuden tanto física como mental y espiritualmente, son indispensables para gozar de una buena autoestima. Hacer ejercicio, comer sanamente, meditar, hacer cosas que disfrutes.

Por último, se autocompasivo, si quieres tener una autoestima sana, deberás ser tu mejor aliado no tu enemigo. Trátate con la misma empatía con la que tratarías a un amigo. Cambia tus castigos por comprensión. No hay mayor muestra de amor, que el propio.

, , , , ,

Compártelo con tus amigos si te ha gustado

Artículos relacionados

Comparte tu opinión

Déjanos saber lo que piensas sobre este artículo.