Programas fashionistas y de cambio de look

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Psicología, Social

Quiero hablar sobre qué pasa detrás de la escena. Como verán, no pienso hablar de lo que pasa detrás de cámara, sino de las condiciones sociopolíticas, mandatos sociales y culturales de los cambios de look. Más que nada la ideología que subyace a ellos.

Debo decir también que no considero que sean programas malos per-se. Debo confesar que muchas veces los miro y saco buenas ideas para mi vestuario. Sin embargo hay  algunas cosas que me preocupan del éxito de estos shows.

En primer lugar, noto que la mayor parte de las veces, los cambios de look se hacen a las personas obesas o con sobrepeso. Está comprobado científicamente que las personas con sobrepeso son más pobres y de menos recursos que las delgadas. Esto se debe a la falta de acceso de las personas de menores recursos a los alimentos orgánicos y naturales, y el fácil acceso a los alimentos industrializados y los panificados en los que predominan las harinas blancas y los azúcares. Por otro lado, siendo pobre, es mucho más difícil acceder a ropa de calidad, con el agravante de que suelen encontrarse muy pocos talles en los mercados populares. El resultado: a la gente con sobrepeso le cuesta mucho más vestirse.

En este sentido, estos programas tienen un efecto positivo y uno negativo, a mi entender. Por un lado le muestra a la gente con sobrepeso que hay maneras en las que puede “verse mejor” (recordemos que este siempre es un constructo cultural y relativo), con ropa que le guste también. Por otro lado, hay una idea peligrosa flotando a lo largo de todos los shows: te vistes mal porque quieres. Si bien, no lo dicen explícitamente, hay bastante de eso.

Por otro lado tenemos ciertas variables algo complejas desde lo psicológico. La ropa representa el cuidado, la cobertura. En general son mujeres que han empezado a cuidar de muy niñas, habiendo sido descuidadas, y pronto tuvieron que cuidar a otros niños. En otros casos, son mujeres que han sido invadidas por los parámetros estéticos de sus madres “top” y se rebelan vistiéndose de manera desganada. Pero en la mayor parte de los casos, se trata de gente pobre, básicamente.

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Ahora bien, quisiera que razonemos juntos. Uno de los programas, ofrece US$ 5000 a quienes se permiten cambiar el look. Quiero que nos hagamos la pregunta seriamente, si todos tuvieran ese dinero por mes para gastar en ropa, zapatos, maquillaje y carteras ¿creen que alguien se “vestiría mal”? Seguramente habría gente que se vestiría con ropa que no le siente, pero seguramente mucho mejor de lo que se visten siendo pobres.

Y aquí hay otra idea que me gustaría que pensásemos ¿qué es el “buen gusto”? Es un constructo cultural. Por lo tanto “vestirse bien” es vestirse bien para una cultura y para una clase. Recordemos que Frida Kahlo, decidió vestirse como campesina, pese a preceder de una clase burguesa, para mostrar su compromiso con las clases menos favorecidas. Gandhi, decidió desechar las ropas de abogado occidental como había llevado hasta ese momento para vestirse con vestimenta hindú, tejida en telares hindúes. Gandhi decía que mientras su pueblo pudiera fabricar sus propias telas y coser su propia ropa los ingleses no podrían explotarlos.

Entonces, teniendo esto en cuenta, ¿no será el vestir bien-vestir mal, en parte consecuencias de una ideología colonialista y de una mirada colonizadora y colonizante? ¿Bien vestida para quién? ¿Para Europa?

Creo sinceramente que así como nos han impuesto comida homogenizada, también intentan imponernos la ropa homogenizada. Eso genera pobreza, y como con la comida los pobres terminan agarrando las sobras que la industria les tira. Lo de peor calidad. Industrial, plástico. Y cuando los pobres se lo ponen ¡Ay pero que mal se visten!

No existe una receta pre -hecha para salir de estos dilemas. Pero así como con la comida, considero que el camino puede ser volver a lo orgánico, a lo hecho en casa. No, al estilo de los 40 y 50 donde las amas de casa eran explotadas desde lo privado para producir ropa para toda la familia. Apuntar a lo comunitario. Volver a las costureras de barrio, diseñar nuestra propia ropa, tener nuestra propia huerta, comprar a nuestros vecinos. Así como la propuesta de la ecología es buscar comida sana, justa y rica, creo que deberíamos diseñar nuestra propia ropa. Cómoda, pagando un justo precio por ella, y linda, con nuestra creatividad como propuesta. Menos diseñadores caros, y más diseños autogestivos. Seguramente no todo lo podremos hacer así, pero quién sabe si comenzando con eso,  logramos alguna independencia más, así como Gandhi.

Los espero la próxima.

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SicologiaSinP.com - Silvia Golubizky

Lic. en Psicóloga. Especializada en Género y Desarrollo

Columnista de paramujeres.com.ar, ejerce como Psicóloga Clínica de niños, adolescentes y adultos. Su área de trabajo es la clínica psicoanalítica. Recientemente obtuvo un diplomado en Género y Desarrollo. Ha dictado talleres, seminarios y conferencias en Tucumán, Buenos Aires y Santa Cruz, en Argentina. En el exterior Santiago de Chile, Washington y Miami. Desde su web difunde trabajos de psicoanálisis y comparte información sobre la violencia de género y la salud mental. [...]

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