Charles Bukowski y la paradoja del hipercontrol de la Personalidad encerrando a nuestro Pájaro Azul

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Arte Y Mente

“A menos que venga sin ser pedido de tu corazón y tu mente y tu boca y tu intestino, no lo hagas.”

 

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Dentro de la psicología contemporánea se ha desarrollado un campo de estudio que se encuentra dirigido a analizar el efecto del color en la percepción y la conducta humana. Al mismo se le ha denominado como psicología del color. Azul, el color preferido, asociado con las personalidades concentradas en sí mismas o de rica vida interior y vinculada con la circunspección y las emociones profundas. Solo una mente sabia, inteligente y repleta de infinito y sueños reprimidos como para sacar a luz a la realidad puede parir un poema con la metáfora certera que nos transporta a la realidad de Pájaro Azul.

El viejo indecente se revela, nos invita a través de un pájaro azul, a ver una faceta tímida, introvertida y repleta de emociones profundas de su personalidad y que constantemente reprime en sus obras a través del lenguaje duro y la crítica a todo lo que pueda atentar contra las tendencias anárquicas que manifiesta su comportamiento. De esta manera inicia el poema:

 

hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero soy duro con él,

le digo quédate ahí dentro, no voy

a permitir que nadie

te vea.

 

Un pájaro azul como símbolo de libertad, imaginación, evasión y sueños. Aunque por el contrario si estas cualidades se llevan a sus límites surge el aspecto negativo de este color. La vanidad, el egocentrismo, la frivolidad son algunos ejemplos. Un pájaro azul que pone en una situación dificultosa a Bukowski, dejar salir la esencia de un hombre bueno pero lleno de conflictos, inseguridades y contradicciones manifiestas contra el mundo o mantener la coraza de hombre bestia que lo presenta como impenetrable y de corazón duro. Absorto en los vicios, mecanismo de defensa que encontró para apaciguar la fuerza que luchaba desde sus adentros con salir y supuestamente deconstruir la imagen de hombre recio que había creado y lo identificaba dentro de los ámbitos literarios, de bares y putas que frecuentaba.

 

hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero yo le echo whisky encima y me trago

el humo de los cigarrillos,

y las putas y los camareros

y los dependientes de ultramarinos

nunca se dan cuenta

de que está ahí dentro.

 

Demanda silencio total del cómplice de sueños de escritor realizado. Pobre pájaro azul anónimo, sumido en la introversión de un conflicto de evitación-aproximación en la que el buen criterio y el sentido profundo de la responsabilidad del índigo plumífero ceden ante la apariencia demoledora de un hombre negado por naturaleza a la fragilidad y a la delicadeza. Se niega a que el mundo sepa lo que pudiera resultar una debilidad según sus concepciones de vida. Delira ante un posible fracaso y por eso se empeña en no dejar salir los verdaderos sentimientos que envuelven su alma. Liberarlos implicaría romper con la imagen que, con tanto esfuerzo y muestras de talento innato, del anonimato lo ha lanzado a la fama mundial. De esta manera continua con el declarador poema:

 

hay un pájaro azul en mi corazón que

quiere salir

pero soy duro con él,

le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres

montarme un lío?

¿es que quieres

mis obras?

¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros

en Europa?

 

¿Por qué un pájaro y por qué azul? Las aves simbolizan la fuerza que ayuda al hombre para hablar reflexivamente y meditar lo que piensa antes de actuar. De la misma forma que las aves se elevan y se quedan suspendidas en el aire, se eleva al alma dentro del cuerpo y se extiende por cualquier lugar. Quizás, el Bukowski del poema siempre se sintió como un ave lo que nunca tuvo la fuerza para demostrarlo en vida y solo a través de su prosa y poesía.

Azul, significa verdad, devoción, autonomía y sinceridad, por eso se le asocia con las facultades mentales superiores. Es un color sereno, relajante y profundo. Favorece la inspiración y la creatividad, fomenta la amabilidad, la paciencia. Reflexión y expansión del alma de la mano con devoción y autonomía, ¿control o represión de los instintos que llegan de lo más profundo del inconsciente?

Restringe a su pájaro azul, lo mantiene al margen de la multitud, del que dirán improductivo de una sociedad viciada. Probablemente lacera su personalidad, la controla de los impulsos a ser feliz en aras de mantener vivo el poder reflexivo y la libertad de alma que le provoca su pájaro azul interior. Pareciera que lo maltrata, pero solo lo cuida, lo preserva del poder disociador del ritmo de vida de su época, prefiere mantener una imagen negativa a dejar morir la fuerza interior de la que emanan sus letras. Así finaliza el poema:

 

hay un pájaro azul en mi corazón

que quiere salir

pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir

a veces por la noche

cuando todo el mundo duerme.

le digo ya sé que estás ahí,

no te pongas

triste.

luego lo vuelvo a introducir,

y él canta un poquito

ahí dentro, no le he dejado

morir del todo

y dormimos juntos

así

con nuestro

pacto secreto

y es tan tierno como

para hacer llorar

a un hombre, pero yo no

lloro,

¿lloras tú?

 

Una paradoja más que nos presenta el polémico Bukowski. ¿Acaso sería correcto o adecuado en términos de inteligencia emocional, calidad de vida o buen vivir, permanecer controlando las pulsiones, los instintos y las demostraciones de humanidad que permanecen reprimidos en el inconsciente? Genio, la vida se mueve a muchas más revoluciones por minuto que en tu tiempo, deberías estar ahora mismo bañado en vino frente a la máquina transformando alcohol en poesía. Hipercontrol de la personalidad, ¿filosofía de vida?

 

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3 comentariosComenta ahora

  • Ana Marzano dice:

    Precioso y delicado análisis de una producción artística y de las posibles significaciones escondidas que muestran a su autor… “Pareciera que lo maltrata, pero solo lo cuida, lo preserva del poder disociador del ritmo de vida de su época, prefiere mantener una imagen negativa a dejar morir la fuerza interior de la que emanan sus letras”, decís y eso hace preguntarme quién no intenta preservar la propia ternura de la deshumanización en el mundo. Genial, Yanquiel. Me encantó.
    Ana Marzano

  • mm Y. Barrios dice:

    Ana muchas gracias por la lectura y tu comentario. Un placer servirle.
    Respondiendo a tu pregunta pues todos de alguna manera intentamos preservar esa ternura…

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