La psicopatología detrás de la violencia hacia los animales

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Psicología Clínica

“Quien es cruel con los animales, no puede ser buena persona” 
 Arthur Schopenhauer

Quizás hemos escuchado o leído esta frase en muchas oportunidades y pensamos que ha sido escrita por una persona que sencillamente tiene un gran amor por los animales. Aunque esto es cierto, también es cierto que no se trata solo de una afirmación de amor hacia ellos. Esta frase tiene un fundamento concreto, empírico, que la avala. 

Los actos de crueldad hacia los animales no son sólo un reflejo de una agresión exclusiva hacia ellos; cualquier persona que se aproveche de la vulnerabilidad y menosprecie la vida de otro ser vivo, posiblemente menosprecie también la vida humana. El maltrato animal no es una simple “conducta” de una persona, puede ser un  síntoma de desorden mental. Una señal de que algo no está “funcionando” bien en la psique de esa persona. 

Estudios realizados por diferentes investigadores de la conducta (psicólogos y criminólogos), determinan una correlación (relación) muy alta entre el maltrato animal y la conducta antisocial, la cual tiene como característica principal una marcada tendencia a la transgresión de las normas sociales, y al desprecio de los derechos de los demás, lo cual se traduce en conductas irresponsables, deshonestas y/o violentas.

Estas investigaciones realizadas, demuestran que las personas que cometen abusos en contra de los animales por lo general no se detienen ahí. Se trata de un continuo, muchos siguen cometiendo actos violentos en contra de las personas; es solo cuestión de tiempo y oportunidad. Es decir, los individuos que actúan de manera violenta hacia otros seres humanos, por lo general tienen un historial de crueldad y maltrato animal, sea de forma directa o indirecta.

De manera directa es cuando el maltrato es intencional, cuado hay una intención implícita de dañar, la cual se manifiesta a través de conductas agresivas y violentas como la tortura y la mutilación pudiendo provocar incluso la muerte del animal. El maltrato animal de forma indirecta, es cuando se hace a través de actos negligentes que tienen que ver con negarle al animal los cuidados básicos que necesita para su supervivencia, suministro de alimentos,  refugio y atención veterinaria adecuada, aquí también podemos incluir el abandono.

El maltrato contra los animales por lo general, suele estar relacionado con trastornos afectivos y de relaciones interpersonales, siendo particularmente relevante en menores de edad cuya falta de empatía y remordimiento, asociados a otros trastornos de conducta pueden derivar en conducta violenta en la edad adulta.

La relación entre crueldad hacia los animales y conductas violentas está tan fundamentada, que los sistemas de clasificación de las enfermedades mentales como el DSM-5 Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) y el Manual de Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (CIE 10), incluyen la agresión hacia los animales como criterio para diagnosticar el Trastorno Disocial de la Personalidad, el cual se caracteriza por una forma persistente y reiterada de comportamiento disocial, agresivo o retador en edades tempranas (infancia y adolescencia), trastorno que a su vez forma parte de los criterios para diagnosticar el Trastorno Antisocial de la Personalidad en la edad adulta.

Las investigaciones realizadas concluyen, que los criminales agresivos pueden tener un historial de maltrato animal en la infancia y en la adolescencia, mientras que es menos probable que aquellos delincuentes que cometen faltas no violentas como estafas, o robos menores, por ejemplo, hayan cometido algún tipo de crueldad animal. Para los investigadores, el precedente de violencia contra los animales es una “bandera roja” que los pone sobre aviso ante posibles violadores, maltratadores y asesinos en serie.

Así mismo es importante resaltar entre otras de las características que describen a los individuos que realizan actos violentos en contra de los animales, la inseguridad y  baja autoestima, el sentirse sin poder y bajo el control de otros, de manera que actuar de forma violenta en contra de seres indefensos les crea una falsa idea de poder. Son personas cuyas acciones tienen el fin de intimidar, ofender, oponerse a las reglas de la sociedad y, por lo general, son personas que fueron víctimas de maltrato o algún tipo de abuso en la infancia. Entendiendo por abuso infantil, cualquier situación de índole emocional, física o sexual que pudiera causarle algún daño físico o psicológico.

Dadas las evidencias científicas que existen con respecto a la relación entre violencia hacia los animales y violencia contra el ser humano, sigue llamando la atención la manera como la seguimos subestimando y permitiendo. De alguna manera la sociedad sigue considerando los actos de agresión en contra de los animales como poco importantes, irrelevantes, como situaciones que podemos pasar por alto, sin tomar en cuenta que es un acto cruel contra un ser vivo indefenso y vulnerable, y que puede ser solo el comienzo, un primer paso, para cometer actos más perversos en contra de seres de nuestra misma especie. 

El propósito de este artículo no es enumerar cada uno de los estudios realizados sobre crueldad animal y violencia, pues esa información está disponible en diversos formatos para su lectura, el objetivo es hacer un llamado de atención tomando en cuenta la evidencia empírica, sobre la importancia de incentivar el cuidado y respeto hacia los animales como parte de una estrategia preventiva para disminuir la violencia en nuestras comunidades, en nuestra sociedad. 

En este sentido, es importante resaltar, que la prevención de la violencia empieza en casa, donde también empieza la prevención para la salud mental del niño. El hogar, es por lo general, el lugar donde el ser humano crece y se desarrolla, es el sitio donde aprende los comportamientos, da sentido a sus emociones y sentimientos y donde forma los rasgos que más adelante formarán su personalidad. Si dentro del hogar el niño es abandonado física o emocionalmente, sufre situaciones de abuso físico o emocional,  o si observa que abusar de otros es visto como algo “normal” y permitido,  es muy probable que este tipo de conductas sean repetidas por el niño en su relación con otros seres vivos.

La relación de respeto hacia otros seres vivos es fundamental en el desarrollo psicológico del niño que más tarde se convertirá en adulto, el incentivar el respeto hacia los animales en las edades tempranas, es esencial para la formación de los conceptos de aceptación y empatía que caracterizan a los individuos que actúan en función de sus logros, sin la necesidad de dañar a otros.

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SicologiaSinP.com - Yaneth Saade

Licenciada en Psicología

Psicólogo Clínico, egresada de la Universidad Central de Venezuela, opción Clínica Dinámica (1998) Diplomado en Psicología Jurídica y Forense, Asociación Latinoamericana de Psicología. (2005) Líneas de trabajo: Evaluación y Diagnóstico, Investigación de Mercado, Consultoría Organizacional, Docencia y Ecología Áreas de Interés Social: Salud, Ambiente y Protección Animal Especialista en evaluación de Talento/ Profesional independiente [...]

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