¿Eres Superwoman?

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Historias, Social

El otro día estuve pensando sobre todas esas mujeres maravillosas, fuertes e independientes que conozco, a las cuales admiro enormemente.

Me maravilla ver cómo pueden con todo, además del halo de autoridad y credibilidad que suelen tener. Son personas inspiradoras, todo un modelo a seguir.

Pensando, observando y hablando con ellas, extraje conclusiones comunes. Creo que todas tienen mucho de Superwoman. Ocupan un rol en sus vidas, que a veces puede ser difícil de soportar. Y que, como todo en este mundo, tiene mucho de luz, pero también de sombra (aunque a veces no lo parezca).

He tratado de escribir este artículo con mucho cariño y respeto. Y aunque esté en femenino, sé que también hay muchos Superman por el mundo (¡así que sentíos incluidos!)

¡Eres superwoman!

Querida mía… no sé si lo sabes, pero eres Superwoman. Quizás no lleves capa ni sepas volar (por ahora), pero eres toda una heroína del día a día.

Siempre ayudas a los demás y estás ahí cuando te necesitan.

De hecho, hay muchas veces que ni siquiera hace falta que levanten el teléfono y te pidan ayuda, porque estás tan volcada en ellos, que te anticipas a sus necesidades.

No sólo estás dispuesta a echar una mano, sino que además te encanta que cuenten contigo. Disfrutas ayudando y haciéndoles la vida fácil a tus allegados.

Nada te satisface más que sentirte útil y ver que valoran tus opiniones, te tienen en cuenta, siguen tus consejos y te hacen caso.

Ventajas

Porque esto, en el fondo, te hace sentir fuerte, inteligente y poderosa. Cuando hablan de ti, todo el mundo remarca lo buena persona que eres y lo mucho que vales. ¡Y no es de extrañar!

No puedes evitarlo, te encanta ayudar a los demás. Y es algo genial, porque no sólo ganan ellos con tus aportaciones, sino que además tu auto-imagen se ve muy beneficiada. Te gusta saberte necesaria y valiosa.

Tener un papel importante  en la vida de los demás te ayuda a confiar más en ti misma y a sentirte segura.

Esto te motiva para continuar aprendiendo y conociendo de todo un poco. ¡Así los otros seguirán contando con tu opinión, y confiando en ti!

Es tu motor para esforzarte, para continuar haciendo las cosas tan bien como las haces: poniendo todo tu cariño y tu atención, para obtener los resultados excelentes que consigues.

Eres una mujer (o un hombre) que suele proyectar una imagen de fortaleza y seguridad. Además sueles ser bastante perfeccionista y autoexigente; inviertes mucha energía en mantener esa percepción que quieres que tengan de ti.

No sé si te habrás percatado, pero ¡tus seres queridos tienen mucha suerte de tenerte cerca!

Sí, porque haces sus vidas mucho más fáciles y cómodas. Les ayudas a sentirse bien consigo mismos, a no perder el rumbo, a decidir sabiamente.

Le haces sentir apoyados y seguros en todo momento. Incluso resuelves sus “marrones”.

¿¡Cómo no van a desear tenerte en sus vidas!?

Inconvenientes

El problema es que, estar siempre para los otros, hace que a veces te “quemes” y acabes con la energía por los suelos. Lo das todo por ellos, y luego no te queda tiempo ni fuerzas para ti.

Así que es normal que te enfades contigo misma, por no hacerte más caso, ni cuidarte tan bien como haces con los otros…  ¡Lógico! Si para ti la prioridad siempre son los demás, es fácil que te sientas abandonada por ti misma (que es la peor de las traiciones).

Y ni qué decir tiene, la frustración que sientes cuando alguien a quien habías intentado ayudar (prestándole tanta atención, tiempo y esfuerzo); al final no te hace caso y termina haciendo lo que le da la gana, ¡a pesar de tus advertencias!

Estas situaciones consiguen que te tambalees internamente, que dudes de ti misma y te sientas insegura. Como es lógico, te duele mucho que no tengan en cuenta tu opinión, ni valoren todo ese esfuerzo que haces por ellos… Pero tratas de evitar a toda costa que se den cuenta de cómo te sientes realmente.

Desconexión

Como (aparentemente) eres tan fuerte y siempre estás bien, es muy cómodo relacionarse contigo. Porque siempre estás disponible para los demás, y rara vez pides nada a cambio. No reclamas ayuda ni apoyo. Porque tú todo lo puedes. Siempre estás bien. No necesitas nada.

El problema de esto, es que generalmente las personas se acostumbran a verte así, como Robocop. Un ser casi de otro planeta, impertérrito y robusto. Que está hecho exclusivamente para atender a los demás, porque no tiene necesidades propias. Esta posición de superioridad genera que te desconectes de los demás (y de ti misma), en varios aspectos.

Así que muchas veces, sin querer, fomentas que tus allegados se comporten de forma egoísta contigo.

¡Claro! Si nunca te han visto mal (o sí te han visto, pero siempre lo solucionas tú solita sin necesitar a nadie…), es lógico que al final se les olvide que no eres un robot, sino una persona de carne y hueso, que también sufre a veces.

Y aunque sepas esto, y seas consciente de que te cuesta horrores pedir (y recibir) ayuda… eso no quita para que te duela sentirte tan sola a veces. ¡Que parece que los demás sólo te quieren cuando necesitan algo de ti!

Te encantaría no tener que pedir nada… que los otros supieran detectar cuándo necesitas apoyo, unas palabras de consuelo o un abrazo… Pero suele ser algo difícil leerte y “llegar a ti”… Lo sabes y te frustras. Sin embargo, no eres capaz de bajar esa barrera que te protege.

¿Quizás en el fondo no seas tan fuerte como aparentas?

¿O al menos no a todas horas?

Porque a veces también te cansas y dudas de ti misma. Eres muy sensible y te preocupas muchísimo por los demás. Te afecta todo lo que les pasa, y lo sufres casi como si fuera tuyo. Pero sigues luchando cada día para que nadie note tu vulnerabilidad.

Esto en parte está genial, porque significa que eres buena persona, que no quieres preocupar a nadie y que realmente tienes una gran fortaleza dentro de ti.

Lo malo es que a veces tratas de esconder tan profundamente tu “debilidad”, que la bloqueas incluso para ti misma. No te permites estar nunca mal. No puedes quebrarte. ¡Nada de llorar ni de pedir que te echen una mano!

Y ya no tanto por lo que vayan a pensar los demás (que también), sino sobre todo, por lo que pensarías tú de ti misma.

Te infravaloras si te descubres estando “mal” y demostrando signos de debilidad.

Pero déjame preguntarte: ¿qué consideras “signos de debilidad”? ¿Qué cosas son las que te hacen sentir demasiado expuesta?

Porque bajo mi punto de vista, para llorar en público hay que ser muy valiente.

Para preguntar lo que una no sabe, hay que ser humilde.

Para pedir ayuda (en su justa medida, sin abusar), hay que ser modesto.

Para aceptar y recibir favores, hay que ser generoso.

De hecho, en todos los casos anteriores, la humildad debe estar presente. Porque sólo reconociendo que somos humanos, que no somos infalibles y que tenemos un lado vulnerable; podremos abrirnos a los demás.

Sólo permitiéndonos tener y expresar esa “zona oscura” podremos ser libres.

Creo que el punto está en reconocer que tenemos derecho a equivocarnos, a cometer errores, a no saber resolverlo todo, y a estar mal a veces.

Es importante confiar en los demás, y aceptar que son capaces de hacer las cosas tan bien como una misma (a veces, incluso mejor).

O que, aunque ahora no sepan, son capaces de aprender y adquirir las habilidades necesarias para llegar a hacer las cosas por sí mismos.

Eso no significará que no nos quieran ni nos valoren. ¡Tampoco nos hace menos importantes ni valiosos! Al revés, será algo que nos una y equilibre nuestras relaciones.

Bueno, no quiero extenderme más de la cuenta en este artículo, pero sí me gustaría seguir profundizando en la psicología que puede haber detrás de Superwoman.

Así que si a ti también te interesa, nos vemos en el próximo artículo.

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SicologiaSinP.com - Ainoa Espejo

Grafóloga, Coach, Mentora y Formadora freelance. Especialista en Coaching de Relaciones, Inteligencia Emocional y Programación Neurolingüística. Psicografóloga y Perito Calígrafo. Licenciada en Derecho. Especialista en Test Proyectivos Gráficos y en Comunicación No Verbal. Estudiante de Psicología y trato de mantenerme en continua formación, para estar actualizada y ayudar lo mejor que pueda a los demás. [...]

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Un comentarioComenta ahora

  • Ana maria dice:

    Buen día,,,,me cuesta mucho pedir….en el contexto familiar pienso que todos deben darse cuenta q necesito.Muy bueno el articulo.gracias

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