Una mirada al sistema familiar del drogodependiente 

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Adicciones

Cada miércoles vemos llegar a nuestro servicio de Toxicomanía Rogelio Paredes del Hospital Psiquiátrico de La Habana, un gran grupo de familiares, desesperanzados por la problemática que están viviendo con su familiar adicto. Por eso, cada miércoles creamos un espacio donde puedan recibir ayuda estas familias.

Y es que, atender a la familia es tan importante como atender al drogodependiente. En primer lugar, porque alcanzar en sus miembros unos niveles óptimos de salud y funcionalidad, es una responsabilidad social y sanitaria, además de que con ello disminuimos la posible vulnerabilidad que puedan estar desarrollando como consecuencia de la vivencia de este suceso vital estresante.

Por lo antes expuesto, es que también centramos la mirada en el cuidador(a) de adictos, al ser ésta una enfermedad con sintomatología conductual que afecta al sistema familiar en su conjunto y que particularmente en cuidadores(as), se muestra con alta frecuencia los fenómenos de abandono o codependencia.

Se hacen evidentes los roles familiares de facilitador y de codependiente. El primero expresado por comportamientos ingenuos, a veces inconscientemente motivados en los que algún miembro de la familia, en lugar de ser congruente con el propósito de detener el consumo, se conduce en forma tal que produce resultados opuestos.  En lo referente a la codependencia, el sufrimiento y la preocupación excesiva de algún miembro de la familia, frecuentemente madre, esposa o hermana lleva a una conducta de sobreprotección que en alguna forma transmite el mensaje de que el adicto ha dejado de ser responsable de sus actos y determina por esta vía un exceso de sufrimiento, a veces en realidad invalidante en el familiar y una actitud de mayor irresponsabilidad en el adicto.

El rol de cuidador implica un desgaste físico, pero sobre todo emocional. La drogodependencia de un miembro de la familia suele vivirse con una elevada carga emocional, afectando a la salud psicológica y física de algunos de sus miembros. Esto llega incluso a provocar alteraciones  en sus relaciones sociales como consecuencia de la merma de autoestima, los sentimientos de vergüenza y culpa, de indefensión, depresión u otras consecuencias. En muchas ocasiones estas relaciones están deterioradas como consecuencia, no de los actos del sujeto, sino de conductas y actitudes de la propia familia, o de algún miembro de ésta, hacia el sujeto, como puede ser el caso del maltrato físico o psicológico.

Por eso es necesario dotar a la familia de elementos que permitan a sus miembros desarrollar actitudes y comportamientos que favorezcan la integración y disminuyan los prejuicios, al tiempo que se les ofrezca orientación y apoyo para superar el desgaste emocional y social que supone convivir con esta problemática.

Teniendo en cuenta que la familia como sistema sufre el impacto de las adicciones, y se reestructura ante la crisis, muchas veces de modo inadecuado, enfatizamos el hecho referente de que cuidadores(as) de pacientes adictos precisan de intervenciones especializadas que permitan fortalecer recursos de afrontamiento a la enfermedad y elevar su calidad de vida.

En el Hospital Psiquiátrico de La Habana se han realizado pocas investigaciones relacionadas con el tema, es por eso que consideramos plausible analizar el afrontamiento familiar a la drogodependencia en pacientes ingresados en el Servicio de Adicciones “Rogelio Paredes”, por ser la familia pilar fundamental en el proceso rehabilitatorio del paciente y no contar con investigaciones similares en la institución, lo que contribuirá favorablemente en el abordaje integral que requieren estos pacientes.

Por tanto, el objetivo de este artículo es: describir los recursos familiares que poseen los cuidadores de pacientes adictos, para de esta forma determinar estilos de afrontamiento en cuidadores de pacientes adictos y evaluar el funcionamiento familiar de la muestra estudiada. 

Se realizó un estudio descriptivo de corte transversal en una muestra de cuidadores de pacientes adictos, donde en un primer momento se aplicó un grupo focal con el objetivo de explorar conocimientos y actitudes acerca de la adicción, luego la Escala Modos de Afrontamiento de Lazarus, con el objetivo de explorar cómo los cuidadores ante una situación estresante sienten, piensan y hacen y por último el Cuestionario de Percepción del Funcionamiento Familiar (FF-SIL), con el objetivo de determinar el diagnóstico de la funcionalidad de la familia y las necesidades de aprendizaje reales de la misma.

Los resultados de este proyecto sirven para posteriormente diseñar y poner en práctica un programa de intervención que contribuya a la atención de salud, lo cual incidirá favorablemente en la calidad de vida de este sector poblacional.

Como es una investigación que aún estamos desarrollando, para este primer corte trabajamos con 28 cuidadores, los cuales asistían cada miércoles a las terapias familiares y fueron elegidos respetando los criterios de selección propuestos.

Discusión de los resultados

Muchos estudios aseguran del predominio del sexo femenino en los cuidadores de un familiar. Erróneamente se cree que esta responsabilidad, debe recaer en las mujeres debido a que se les considera más preparadas para dicha tarea. Todo esto suele estar determinado por factores culturales, ya que se le ha asignado a la mujer el papel de cuidar, debido a que es visto como un rol tradicional y es quien ha estado entrenada desde tiempos atrás para el cuidado de los hijos. En dicha investigación, obtuvimos que de 28 familiares, el 78.57% corresponde al sexo femenino, y quienes están comprendidas aquí son las madres y esposas de estos pacientes adictos.

La mayoría de estos cuidadores están comprendidos en un rango de edad de 40 a 50 años, edad de riesgo para el comienzo de enfermedades crónicas, ya que la carga generada por el cuidado los hace más vulnerables a padecer afecciones físicas y psíquicas. Aquí encontramos como un factor protector para estos cuidadores, que la mayoría (64.28%), se encuentran casados, es decir, tienen algún apoyo y no enfrentan esta problemática solos. Se puede considerar como un factor de riesgo en este sentido, que en relación al tiempo de convivencia, el 57.14% de la muestra siempre han vivido con el paciente adicto, y por consecuente han sufrido más esta problemática y es que, la presencia de un miembro adicto en la familia genera sufrimiento, desestabilidad, acaba con la estructura de la familia, provoca pérdidas de valores y principios, rechazo y  desequilibra el sistema familiar.
La situación familiar y el desgaste que supone afrontar un paciente adicto por parte de la familia lleva consigo una serie de consecuencias emocionales, entre los que se incluyen, los problemas de ansiedad, los miedos, la tristeza, la depresión y  las limitaciones económicas entre otras.

Todos estos aspectos están relacionados entre sí, ya que las drogas son sustancias psicoactivas que afectan al cerebro y a la mayoría de los órganos del cuerpo y su consumo afecta a receptores activos y pasivos , por tanto van a estar relacionadas con la violencia familiar, accidentes fatales del tránsito y violencia interpersonal, pero también con problemas sociales y económicos para el individuo, su familia y la comunidad. Según se observa en los resultados de los problemas familiares a causa del consumo con mayor relevancia debido a la conducta del paciente, y de mayor implicación socio-familiar encontramos: la violencia psicológica y la separación o divorcio, aunque hay otros que son bastante frecuentes y también tienen repercusión socio-familiar como: disgustos con vecinos, pérdida de amistades y la pérdida de empleo, estos están más relacionados con la vida social.

Desde la percepción de los cuidadores, más de la mitad de estos presentan un funcionamiento familiar inadecuado, por lo que se puede decir que son familias disfuncionales, pues de acuerdo a las dimensiones psicológicas del funcionamiento familiar en estos casos predomina que son familias no capaces de brindar y recibir experiencias de otros individuos o grupos sociales, expresar unidad ante las situaciones cotidianas para la toma de decisiones haciendo uso de habilidades para  la negociación y no se cumplimentan las responsabilidades y tareas que les corresponden a los miembros de cada familia.

En este grupo de familias disfuncionales, pudimos apreciar como todas las dimensiones se encuentran afectadas, esto es coherente con la literatura revisada y otros estudios realizados, ya que al existir comportamientos inadecuados ante las drogas, el primer sistema que se enferma, sufre y se da cuenta de que algo está funcionando inadecuadamente es la familia, y son los familiares los que vivencian las consecuencias del consumo con mayor fuerza. Es por esta razón que el 67.86% de los cuidadores consideraron a sus familias como disfuncionales. Y es que tener un miembro en la familia con una conducta adictiva, condiciona elementos desestabilizadores que van a repercutir negativamente en el núcleo familiar y por tanto dañan la integridad de la estructura familiar.

Por tanto, es común verse en estos casos

  • La inexistencia de una unión familiar y de ahí el no tomar las decisiones en conjunto. 
  • La poca armonía, ya que la problemática que están viviendo lleva a un desajuste en el núcleo familiar.
  • La comunicación es deficiente, distorsionada y con un matiz agresivo.
  • Hay familias que buscan ayuda, pero otros deciden cargar solos con el problema.
  • La afectividad se ha perdido, y se empieza a recuperar una vez que inicia tratamiento terapéutico.
  • La falta de precisión de límites y responsabilidades en el hogar, debido a la afectación de los roles, y se ven los casos de sobreprotección.
  • La presencia de comportamientos rígidos, que no les permite la adaptabilidad.

Relacionado con lo obtenido en los modos de afrontamiento, el modo predominante fue el de auto-control, es decir son cuidadores que poseen esa capacidad de poder regular sus propios sentimientos y acciones ante la problemática que están viviendo, pero otra parte se muestra con conductas rígidas, impositivos y con desconfianza, viéndose aquí dos aspectos influyentes y los cuales están afectados como son: la comunicación y adaptabilidad. Es decir, a pesar que este fue el modo que predominó, se ve cierta afectación ya que nos encontramos ante familias disfuncionales.

Otro modo de afrontamiento que afloró, fue el de planificación, se centran más en analizar que pueden hacer para resolver el problema, y en buscar aquellas vías que conduzcan a una armonía y un equilibrio familiar, aunque por los resultados obtenidos no lo han logrado, ya que son familias disfuncionales donde no existe un equilibrio familiar. Pero además, nos encontramos ante familias que no saben regular sus acciones y llegar a una resolución del problema, aflorando la agresividad.

Llama la atención como a pesar de todos los sucesos vividos, la mayoría no usa como modo de afrontamiento la huida-evitación y siguen haciendo y cargando con la situación, esto también puede ser visto como fenómeno de la codependencia.

A manera de resumen, la mayoría de los cuidadores de pacientes adictos estudiados,  perciben a sus familias con algún nivel de disfuncionalidad, y a pesar de referir que poseen como estrategias familiares la de ayudar y aconsejar a su paciente, pudimos ver con las técnicas realizadas, que esto no se comporta del todo así, debido a que cuando una familia presenta algún grado de desajuste en la comunicación y adaptabilidad, así como en el resto de las dimensiones estudiadas, sus estilos de afrontamientos ante la situación conflictiva no van a ser adecuados, y podemos ver que a lo que ellos llaman ayuda y asesoramiento, se va a convertir en codependencia, ya que no pueden ser capaces de utilizar mecanismos estabilizadores que les proporcionen salud y bienestar a sus miembros y los proteja de conductas adictivas, por lo que podrán presentar pérdida del control, aunque señala la mayoría que el modo de afrontamiento que usan es el de auto-control, también llegan a carecer de suficientes fortalezas, así como manifestar desajustes y desequilibrios que condicionan cambios en el proceso salud enfermedad y muy especialmente en el funcionamiento familiar.

Por lo que concluimos diciendo, que estos cuidadores, no cuentan con recursos internos y externos favorecedores del cuidado.

Conclusiones

  • Hubo un predominio en el cuidado del sexo femenino, donde prevalecen las madres y esposas.
  • El rango de edad fue de 40 a 50 años, siendo esta una edad de riesgo por la carga generada por el cuidado lo que los hace más vulnerables a padecer afecciones físicas y psíquicas.
  • Factor protector en estos cuidadores es que la mayoría están casados y un factor de riesgo es que la mayoría han vivido siempre con el paciente adicto.
  • Problemas familiares a causa del consumo con mayor relevancia: violencia psicológica y la separación o divorcio. Otros que son bastantes frecuentes: disgustos con vecinos, pérdida de amistades y pérdida de empleo.
  • Más de la mitad de la muestra presentan un funcionamiento familiar inadecuado, siendo familias disfuncionales.
  • El modo de afrontamiento predominante fue el auto-control y luego le sigue el de planificación, se ven afectados los estilos de afrontamientos empelados por estos cuidadores.
  • La mayoría de los cuidadores no cuentan con recursos internos y externos favorecedores del cuidado.

Recomendaciones

  • Seguir llevando a cabo la investigación para contar con una mayor muestra.
  • Posterior realizar un programa de intervención en cuidadores de pacientes adictos, a partir de los resultados obtenidos.

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SicologiaSinP.com - Patricia Puga Vandama

Licenciada en Psicología

Dedicada a la investigación sobre las adicciones. Actualmente trabaja con los pacientes adictos y sus cuidadores y desarrolla además un proyecto especial con los adolecentes. Es miembro de la Sociedad Cubana de Psicología. [...]

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