¡Cállate… Hacé Silencio… y Escucha!

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Historias

Fue este miércoles pasado, entró un paciente de unos casi 70 años, en realidad doctor, –yo estoy bien, quiero contarle de mi señora–, me dijo.

Después de atender su consulta empecé a escucharlo… –mi señora tiene la obra social de la Provincia de Buenos Aires y hace 2 meses que esta esperando que le autoricen un stent cardíaco y los catéteres y todavía no lo he logrado–

–El tema es que tuve un buen pasar en la vida, en el rubro del calzado, ya estoy jubilado, sigo trabajando pero no me alcanza como para comprarlo yo… no puedo aguantar esa espera–.

–Críe dos hijos–, continuó–… –les di todo lo que tienen, desde que nacieron, se hicieron profesionales, están muy bien, el varón mayor hizo mucho dinero, se mantuvo en el rubro de calzado, viaja 4 veces por años de vacaciones, la última a Dubai. Yo hablé con ellos el problema de mamá, y me dijeron “quédate tranquilo, hacé terapia y espera, ya lo van a autorizar”… yo tragué saliva–, prosiguió angustiado el señor–, sentimos mi señora y yo una traición como un puñal por las espaldas, una falta de amor, un desinterés de parte de ellos, que nos duele el alma… Me callé, preferí ir a su oficina y hablarlo personalmente–.

Efectivamente fue a la empresa de su hijo, hablaron, él le daba instrucciones de cómo hacer las cosas, pero nunca un “quédate tranquilo papá, nos vamos a ocupar”.  –Si bien directamente nunca se lo pedí (me daba vergüenza hacerlo)–, argumentó el paciente–. Llegó el momento en que no aguanté más su diálogo y lo interrumpí.

¡Cállate, hace silencio y escucha! – Le dijo el señor a su hijo y le contó todo lo que estaba sucediendo… – estoy a punto de ir a trabajar de sereno en un garaje, así afrontar los gastos que nos superan con mamá–

– Él está terminando de construir una casa en un country de medio millón de dólares. Después de que hablé no me respondió… aun no me llamó, en parte culpo a su esposa que maneja su vida y el dinero. Pero pude descargar lo que ahogaba mi alma– me comentó con la voz entrecortada.

Charlamos después de eso y como siempre me deja pensando… en este caso particular son las relaciones…

¿Cuál es el respeto y el lugar que le damos como sociedad a nuestros padres?… que nos dieron todo, lo que pudieron o como pudieron, pero todo.

La angustia de esa pareja que necesita ir al médico, que no conoce tanto, a contar lo que vive.

La posición del hijo que a veces en la distancia no tienen o tenemos idea de lo que viven nuestros padres/familiares…

En fin otra Historia más para reflexionar/nos…

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