Alma y lunas, mundos también | Óleo de una mujer con sombrero

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Poesía

Alma y lunas, mundos también

Uno puede no querer Ser.
Uno quiere querer Ser.
Todo debería ser como el Ser.
La exactitud de la Vida es todo lo que es parte de la Existencia misma, somos lo que no/sí porque es lo que aún no/sí ha encontrado razón o remedio; no hay almas incomprendidas ni mentes aristócratas, tampoco dementes medicados, mucho menos cine sobrevalorado, no hay esoterismo ni estímulos sociales. Estamos en la Nada, dónde podemos ser nosotros mismos o no, porque no hay suficiente satisfacción del Alma, tanta volubilidad nos ha entorpecido, nos ha hecho parte de Todo como si fuésemos impropios del Ser hemos caído en la falacia de la vida diaria ¿quiénes somos en Soledad, qué nos excita de verdad, quiénes seríamos sin todo lo demás?
Uno no puede y no quiere,
ser uno mismo más, todo es impetuoso al punto del Olvido, todo es como debería como resultado. No hay razón en el sigilo, estamos callados, la pureza de la Verdad del Alma se ha ido; somos lo que somos porque es parte de la existencia misma, sin razón, sin remedio, la continuación es similar a la obligación, la transición a la oportunidad.

Por: Isela Hernández

Silvio Rodríguez
Óleo de una mujer con sombrero
Una mujer se ha perdido
Conocer el delirio y el polvo
Se ha perdido esta bella locura
Su breve cintura debajo de mí
Se ha perdido mi forma de amar
Se ha perdido mi huella en su mar
Veo una luz que vacila
Y promete dejarnos a oscuras
Veo un perro ladrando a la luna
Con otra figura que recuerda a mí
Veo más: veo que no me halló
Veo más: veo que se perdió
La cobardía es asunto
De los hombres, no de los amantes
Los amores cobardes no llegan a amores
Ni a historias, se quedan allí
Ni el recuerdo los puede salvar
Ni el mejor orador conjugar
Una mujer innombrable
Huye como una gaviota
Y yo rápido seco mis botas
Blasfemo una nota y apago el reloj
Qué me tenga cuidado el amor
Que le puedo cantar su canción
Una mujer con sombrero
Como un cuadro del viejo chagall
Corrompiéndose al centro del miedo
Y yo, que no soy bueno, me puse a llorar
Pero entonces lloraba por mí
Y ahora lloro por verla morir
Por: Silvio Rodríguez

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Escritora y licenciada en derecho por la Facultad de Derecho UAdeC, Torreón Coahuila [...]