Me siento sol@ en navidad

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Cuando era niña solía esperar con ansias la época navideña…La escuela daba paso a las vacaciones y con ella los negocios colocaban adornos de colores, las calles se vestían de luces brillantes, en el parque podías observar un enorme árbol navideño y mi casa empezaba a desprender esa fragancia a los típicos dulces y los licores propios de estas fechas que solía hacer mi madre.

Sin embargo, todo cambia a medida que vamos creciendo y cada miembro de la familia, sobre todo los hijos, van haciendo su vida. Pero bien es verdad que por Navidades…por muy lejos que estuviera, siempre siempre volvía a casa, como dice el anuncio de todos los años.

Y se celebraba…y comíamos, bebíamos y cantábamos. Todo era puro derroche de felicidad.

Hasta que mi padre falleció. Recuerdo ese primer Diciembre tras su ausencia como si fuera hoy. Los adornos de los negocios me parecían agobiantes, las luces y la música me resultaban insoportables y el aroma de las comidas ya no me resultaba atractivo para disfrutarlas. Fue una Navidad distinta, de esas cargadas de tristeza en el pecho.

Es que tras la pérdida de un ser amado, las celebraciones se convierten en un recordatorio inevitable de esa ausencia y entonces….¿Cómo podría afrontar las próximas celebraciones sin él? ¿Y si no tengo ganas de hacer nada?

Y si lo que tengo ganas es de encerrarme en casa, meterme en la cama y no levantarme hasta después de Reyes? Esta opción, como podéis haber intuido, no es posible. La Vida sigue y hay que seguir con ella. Así que lo que hice después de mucho llorar y regodearme en mi dolor fue Reinventar la Navidad….Mi Navidad.

Lo primero que hice fue hacer cosas que me ayudaban y descarté las que me dolían. Mi familia es muy muy corta, por lo que con muchas personas no hay que contar, pero lo primero y ante todo que se realizó fue planificar y comunicar qué es lo que le apetecía hacer a cada una de las personas porque cada persona tiene unas necesidades diferentes y es que puede ser que alguien necesite una cosa y la otra, todo lo contrario. De ahí la importancia de hablarlo, llegar a pactos y que todo el mundo respete la forma de vivir el duelo del resto de los familiares.

No existen fórmulas mágicas para sobrellevarlo pero lo que sí existe son algunas recomendaciones para que no sea tan duro pasar por este proceso de duelo en estas fechas tan señaladas.

He aquí algunas ideas para poner en práctica si así lo deseas:

  1. Planifica la celebración: si has decidido participar en la reunión que se va a hacer, sería conveniente llamar para expresar cuáles son tus expectativas respecto a ese día. Comparte tus emociones e inquietudes….sé honesto con los demás y sobre todo contigo mismo.
  2. Respeta y expresa tus emociones: fechas como éstas son un doloroso recordatorio de esta ausencia por lo que procura ser paciente con tus emociones. Es normal sentir una constante montaña rusa emocional. El dolor llega en oleadas. Elimina los “debería” de tu mente para así vivir estos días con una menor sensación de agobio.
  3. Simboliza al ser querido fallecido: dedica una actividad, comida o tradición a quien ha partido. Esto te permitirá honrar su memoria así como también reconocer que las cosas han cambiado. También puedes crear algo nuevo para repetir cada año y recordar que él/ella sigue con nosotros.
  4. Acepta y solicita ayuda: si la organización de la celebración te resulta agobiante, acepta la ayuda que te brinden tus seres queridos. Haz una lista de lo que quieras comprar. Algo muy importante que debes tener en cuenta es que no tienes que hacerlo todo en un solo día…Poco a poco.
  5. Alivia el estrés de los días previos: es probable que algunos síntomas que suframos sea trastorno del sueño, ansiedad, irritabilidad, etc. Por eso, debes intentar cuidarte. Sal a caminar, escucha música, apúntate a alguna actividad como el Yoga. Serenar tu mente te permitirá aliviar la sensación de agobio.
  6. No intentes estar muy ocupado para no pensar o sentir: una estrategia que llevan a cabo muchas personas tras la pérdida, es intentar superarlo a través de múltiples actividades encadenadas. Esto lo único que genera es que el duelo se alargue en el tiempo y corre el riesgo de hacerse crónico.

Y por último, hagas lo que hagas, decidas participar en las reuniones y comidas, o no, date permiso y no te culpes, pero intenta no atascarte mucho. Cuando la vida nos da un quiebro de esta magnitud, es difícil responder a estos retos con una perfecta entereza.

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Licenciada en Psicología

Licenciatura de Psicología realizada en la Facultad de Psicología de la Universidad de La Laguna (1995-2001), con las siguientes especialidades: Neuropsicología. Psicología Educativa orientada a las personas mayores. [...]

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