Dibujando la epilepsia. Otra manera de representar el estigma

Dibujando la epilepsia

Psicología, Social

“Los hombres creen que la epilepsia es divina simplemente porque no la entienden. Pero si llaman divino a todo lo que no entienden, entonces no habrá fin para las cosas divinas” Hipócrates.

 

Explorar las actitudes de las personas hacia un fenómeno determinado siempre ha sido objeto de interés de la psicología como ciencia, capaz en todo momento de adaptarse a cualquier ámbito de estudio y dar respuestas certeras al porqué del comportamiento humano. El dibujo es una de las técnicas que mayores aportaciones brinda al estudio de las actitudes en psicología. Constituye en un mecanismo de proyección mediante el cual se ubica en el mundo externo, una experiencia interna, una imagen interna. Los dibujos permiten entrar al mundo de las emociones y los sentimientos; ellos nos dicen lo que las palabras no alcanzan a estructurar facilitando la obtención de información.

Como se refería anteriormente, nos encontramos ante una ciencia noble que al tener como objeto de estudio la subjetividad, o sea, la conducta humana, brinda la posibilidad de indagar sobre los modos de pensar y las creencias que un sector de la sociedad posee sobre otro. Específicamente se tratará a continuación sobre el tema de la epilepsia y cómo un grupo de maestros aprecian la enfermedad a través del dibujo.

La epilepsia constituye una enfermedad cerebral crónica que afecta a personas sin distinción de edad, sexo, raza o nacionalidad y se caracteriza por convulsiones recurrentes. Las mismas constituyen episodios breves de contracciones musculares que pueden afectar a una parte del cuerpo (convulsiones parciales) o a su totalidad (convulsiones generalizadas) y a veces se acompañan de pérdida de la consciencia y del control de los esfínteres.

Por otra parte los factores mágico-religiosos que se encuentran ligados a los antecedentes de esta enfermedad han condicionado el rechazo social de las personas afectadas. De hecho, en la mayor parte de los estudios realizados sobre aspectos sociales, se asume que la epilepsia conlleva a un estigma o condición que desacredita gravemente, lo que induce, en ocasiones, al aislamiento y sentimiento de enajenación.

Los maestros a los que se les solicitó colaborar tenían solo un mandato, expresar mediante un dibujo cómo veían la Epilepsia. Los trabajos no serían evaluados desde el punto de vista psicopatológico, solo se determinarían aspectos simbólicos que el mismo ofreciera. De esta manera dentro de la variedad de expresiones se decidió establecer tres categorías de dibujos, importante aclarar que no se encuentran expuestas en orden jerárquico ni por incidencia o mayoría.

Dibujos de ausencia de síntomas epilépticos

La ausencia de síntomas epilépticos resulta una de las categorías que se referencian en las producciones gráficas de los maestros primarios. Los dibujos incluidos en esta clase reflejan personas aparentemente normales, sonrientes o durmiendo. La interpretación acerca de esta manera bien particular de percibir la epilepsia puede proponer como hipótesis que este pequeño grupo no tiene inconvenientes en que los infantes que la padecen lleven una vida similar a los niños sanos y por ende en este grupo de maestros el pensamiento estigmatizador se encuentre ausente. La apreciación que se obtiene sobre la manera de ver la epilepsia por parte del grupo de maestros primarios estudiados es que su nivel de conocimientos e información sobre el tema es elevado y sus actitudes adecuadas para quienes sufren de este flagelo. La realidad demuestra todo lo contrario y la prevalencia se enfoca hacia la estigmatización de quien la padece.

 

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Dibujos de síntomas visibles de la Epilepsia

En esta categoría aproximadamente la mitad de los maestros realizó dibujos relacionados con personas convulsionando, soltando espuma por la boca, teniendo temblores, movimientos involuntarios o mirada con ojos en blanco. Solo en una ocasión se relaciona la muerte con la epilepsia, cuando uno de los maestros representa gráficamente un cementerio y una persona llevando flores. El elemento que mayor figuración tuvo en esta categoría fue el símbolo de la espuma. Esta primera valoración destaca que el grupo de maestros primarios evaluados posee información respecto a las características y los síntomas de la epilepsia, ya sea porque hayan vivido la experiencia de presenciar una crisis o por mediación de otras vías de información (televisión, radio, revistas, internet, etc.).

 

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Dibujos de elementos indeterminados sobre la epilepsia

La última categoría que mayor representación tuvo en los dibujos realizados fue la correspondiente a elementos indeterminados sobre la epilepsia. Todos los dibujos dentro de ella constituyen una especie de abstracción donde se visualiza desorden y descontrol con respecto a los trazos. Se infiere que la percepción que asume este grupo de maestros sobre la epilepsia envuelve no solo a quien la padece en un tormento constante conexo a un desequilibrio emocional total, también atrapa en su inestabilidad a las personas que de alguna manera tienen que ver con el enfermo.

La información interesante que engloba esta categoría deviene en que todos los maestros que realizaron dibujos de este tipo, al mismo tiempo emplearon la palabra ataque cuando se les preguntó que significaba el dibujo. Se evidenció gran correspondencia entre las referencias que hacían y los dibujos lo cual corrobora la percepción incorrecta que poseen los maestros sobre la epilepsia. Prevalece la concepción errónea de fuerza maligna que embate contra la persona, despojándola de su calidad de vida y armonía mental, provocando un desorden completo e inesperado y por tanto enajenación, estigma y rechazo por el resto de las personas.

 

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La simbología empleada en los dibujos denota marginación y discriminación hacia el paciente con epilepsia. Existe un reconocimiento mayoritario en que esta constituye una enfermedad; de manera tal que quien la padezca es tratado como un enfermo con las respectivas limitaciones que la misma supone.

La consecuencia negativa que se deriva de esto es que resulta contradictorio para los maestros primarios que una persona con ataques de epilepsia, que lo hacen perder el conocimiento, convulsionar y soltar espuma por la boca, pueda insertarse en la sociedad como una persona común. Actitudes de este tipo inciden de manera directa en las funciones que como educadores y formadores de valores les compete, en aras de ofrecer asistencia y apoyo a los infantes que la padecen de forma particular y al resto de las personas de modo general.

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