Detrás de la Epidemia de Obesidad: Alternativas orgánicas y sustentables (III)

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Psicología

Antes de comenzar a enumerar las alternativas que los autores e investigadores de ciencias no-médicas dan para combatir el problema de la obesidad, cabe aclarar que no se trata de un artículo especializado ni pretende sustituir la consulta a los profesionales especializados en la materia. Simplemente se trata de una recopilación de información a partir de lecturas dentro de investigaciones independientes.

Dicho esto, enumeraremos unas pocas alternativas y sugerencias que surgen a partir de lo expuesto anteriormente.

  • Come lo que quieras, pero hazlo tú. Michael Pollan explica que el problema no está en comer comida pesada sino que el trabajo que se requiere para elaborarla, se lo delegamos a otros. Tomando el ejemplo de las papas fritas él dice: Supongamos que haces papas fritas: debes pelarlas, cortarlas, freírlas, ensuciar y hacer desorden. A ese ritmo la próxima vez que quieras comer papas lo pensarás dos veces y terminarás comiéndolas digamos…una vez al mes. Lo cual no encierra un peligro para tu salud. Desde el psicoanálisis, podemos agregar que en el hecho de cocinar hay una experiencia creativa y que estimula la independencia. No se depende de lo que otro haga o deje de hacer con nosotros.
  • Come lo que está a tu alcance. Soledad Berrutti, autora de “Malcomidos”, sugiere comer las frutas, verduras y animales que se producen donde vives. Las cosas traídas desde lejos requieren más refrigeración, manipulación genética y química de los alimentos para conservarlos en buen estado, etcétera. Consecuentemente, menos sabor, consecuentemente llenan menos, consecuentemente comes más.
  • Humanizar el comercio de alimentos. Si tienes una feria en tu barrio, si alguien tiene una huerta y puede venderte, haz tratos con ellos. Delegar la producción de alimentos a las grandes cadenas nos ha llevado a consumir alimentos rentables pero insanos. Saber quién produce lo que comes, hace menos probable que te estafen.
  • Cultiva tu propia huerta, ten tus propios animales. Cultivar los propios alimentos contribuye en parte a romper con el robo de la plusvalía por parte del capital. Es cierto que no todos tienen un pedazo de tierra para cultivar. Pero en cuanto te sea posible, hazlo. Si tienes niños, es muy importante que aprendan a cultivar sus propios alimentos. En unos 20 años, probablemente el mundo carezca de alimentos. Todos los padres estimulan a sus hijos a que estudien y tengan títulos universitarios para que puedan tener dinero. Pero ante una crisis de alimentos de poco sirven los títulos universitarios. Necesitamos saber cultivar nuestra comida, producirla y prepararla.
  • Rescata los saberes de generaciones anteriores. Seguramente tus abuelos y bisabuelos no estuvieron tan alejados de la tierra como tú lo estás ahora. Pregunta a tus abuelos como cultivar, qué recetas preparar en casa. Que no se pierdan los conocimientos que han hecho subsistir a la humanidad hasta antes de la industrialización. Toma nota de sus remedios caseros, haz un recetario familiar de comidas. Te sorprenderás de las cosas que descubres.
  • Aléjate de los productos industriales todo lo que puedas. Es cierto que los alimentos orgánicos no siempre están a nuestro alcance y que en nuestro ritmo de vida, a veces no cabe tiempo para pensar tanto tiempo en qué comer y qué cocinar. Sin embargo, siempre que puedas, come lo más cercano posible a la tierra. Aunque sean productos “light”, si son industrializados, trata de consumirlos lo menos posible. Las galletitas, amásalas en casa. Las hamburguesas, prepáralas en casa.
  • Seduce a tu plato de comida. El ambiente que te rodea a la hora de comer, tu estado emocional y la manera en la que te sientas influirá directamente en cuanto te satisfaga la comida. Comer en la oficina a las apuradas un sándwich mientras trabajas no sólo le hará mal a tu aparato digestivo, sino que no te satisface. Y comerás más. Pon música, pon un mantel, compra lindos platos. Haz una pausa para disfrutar.
  • No construyas muros más altos, alarga la mesa. El individualismo nos ha llevado a preocuparnos solamente por lo que nosotros comemos, lo que a nosotros nos pasa. Cuando la gente se reúne a comer, come mucho y esto puede ser una compensación al individualismo que padecemos todos los días. Invita a comer seguido. Comparte lo que tienes con otros. Trata de comer y disfrutar con otros cada vez que puedas. Cocina para otros.

Hasta aquí algunas alternativas para hacer nuestras comidas más satisfactorias, no solucionan los problemas alimentarios de raíz, pero pueden ayudarte a comer mejor y ser más sano con tu cuerpo, y con tus vínculos.

Detrás de la epidemia de Obesidad: lo que la medicina no puede ver (I)

Detrás de la epidemia de Obesidad: lo que la medicina no puede ver (II)

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SicologiaSinP.com - Silvia Golubizky

Lic. en Psicóloga. Especializada en Género y Desarrollo

Columnista de paramujeres.com.ar, ejerce como Psicóloga Clínica de niños, adolescentes y adultos. Su área de trabajo es la clínica psicoanalítica. Recientemente obtuvo un diplomado en Género y Desarrollo. Ha dictado talleres, seminarios y conferencias en Tucumán, Buenos Aires y Santa Cruz, en Argentina. En el exterior Santiago de Chile, Washington y Miami. Desde su web difunde trabajos de psicoanálisis y comparte información sobre la violencia de género y la salud mental. [...]

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