La metáfora como recurso para la terapia psicológica en infantes con cardiopatías congénitas

La metáfora como recurso para la terapia psicológica en infantes con cardiopatías congénitas

Psicología Clínica

La terapia psicológica en infantes con cardiopatías plantea retos diversos. La asimilación de su enfermedad, la comunicación, la autoaceptación entre otros, son tópicos muy comunes que se tratan en las consultas de psicología con dichos infantes. Sus características son particulares debido a que nacen con su enfermedad y deben vivir con ella toda su vida, vinculadas en múltiples ocasiones con hospitales y personal médico. 

Dentro de las herramientas que pueden ser utilizadas para optimizar la comunicación con el infante se encuentran las metáforas terapéuticas. Estas facilitan el vínculo con el terapeuta, la comprensión de su enfermedad y los procesos por los que deberá pasar para mejorar su salud. 

Sus múltiples utilidades hacen de esta técnica la ideal para el trabajo con niños, debido a su creatividad, su facilidad para tratar problemas sin provocar resistencias y su sensibilidad. Es necesario exponer la importancia de las metáforas en la terapia psicológica del niño cardiópata, teniendo en cuenta sus características psicológicas.

Sin embargo, nos parece necesario empezar por definir ¿Qué es una metáfora?

Realmente la metáfora es un recurso que en algún momento de nuestras vidas, hemos usado. Es un elemento de nuestra cotidianidad, que utilizamos para comunicarnos ya sea por lenguaje verbal o por imágenes. Se considera a la metáfora como una figura retórica que permite establecer una relación de semejanza entre dos términos. En ella podemos brindarle al objeto las cualidades de una persona o viceversa y generalmente llevan directa o indirectamente el verbo ser.

Hasta aquí muchos podrán estarse cuestionando: ¿pero, qué aporta esto a la terapia psicológica? Y si es cierto que parece un recurso poco lógico y la utilidad queda en entredicho, más es todo lo contrario. Si pensamos la metáfora como un elemento de apoyo en las terapias, quizás podamos apreciar cuán económica, disponible y eficiente resulta. Si la analizamos a profundidad, es posible darse cuenta que es un recurso muy sencillo y al que todos podemos acceder con una dosis pequeña de creatividad e imaginación.

¿Qué es una metáfora terapéutica?

En terapia, las metáforas adquieren la forma de historias cuya finalidad es la de informar, educar, curar y estimular el crecimiento interno. La forma en que se utilizan es, brindando características simbólicas a elementos de la historia contada que sean homólogos a elementos de la situación real del paciente. De esta forma se pretende lograr cambios en la comprensión de su problema en el  paciente y sugerirle soluciones posibles. Algunos autores estudiosos de esta temática, afirman que las metáforas pueden emplearse en cualquier tipo de Psicoterapia y no se conocen contraindicaciones para ellas. Por su parte, Erickson nos corrobora cómo las metáforas comprometen al paciente a una búsqueda de significados, motivándolos a buscar respuestas a sus propios problemas.

Se puede afirmar que la metáfora constituye un recurso eficaz en tanto, se corresponda con el problema que en ese momento presenta el paciente y este pueda entenderla. Además permite que el paciente se vea reflejado en ella y se identifique con algunos de los personajes que se integren en ella. Por lo que a través de este recurso se pudiera ofrecer una solución al problema, sin imponer necesariamente un comportamiento en el individuo. 

En terapia son utilizadas diversos tipos de metáforas:

  • Analogías 
  • Analogía fílmica
  • Analogía literaria
  • Anécdotas e historias cortas
  • Historias largas y elaboradas
  • Tareas metafóricas
  • ¿Por qué son útiles en las terapias psicológicas con infantes cardiópatas? Para responder a esto, tendríamos que explicar brevemente que características psicológicas están presentes en estos infantes.

Las cardiopatías congénitas o “enfermedades del corazón” son malformaciones en la estructura del corazón que se produce en algún momento del período de gestación, antes del nacimiento. Esta condición acompañará al infante durante el resto de su vida. Aproximadamente, seis de cada mil niños nacen con ella.

A lo largo de sus vidas. Las personas que nacen con cardiopatías deben sondear muchos obstáculos. Desde su nacimiento, deben someterse a procedimientos médicos invasivos con el fin de estudiarse bien su condición y buscar estrategias para su cuidado. 

En la mayoría de los casos, estos pacientes, deben someterse a operaciones quirúrgicas. Estas intervenciones pueden ser paliativas, definitivas o recurrentes, en función de la complejidad de la enfermedad.  Un gran número, de estas personas, pasan mucho tiempo de sus vidas hospitalizados. Lo que es más impactante, estarán sometidos a tratamientos médicos en ambientes hospitalarios, chequeos constantes y personal médico desconocido para ellos. Producto a los períodos pasados en ambientes de estrés psicoemocional, las personas con cardiopartías, pueden padecer depresiones, miedos, dificultades para relacionarse con sus coetáneos, etc.

A su vez, por su condición le son restringidas muchas actividades comunes en los infantes de su edad como: correr, caminar en exceso, emocionarse al extremo, saltar, entre otras. También hay mayor control sobre sus acciones y emociones, por lo que su desarrollo difiere del de otros niños.  

Por otra parte tienden a sufrir mayores estresores y preocupaciones relevantes a lo largo de su niñez. Su condición, tiene también, incidencias a nivel físico y psicológico. Deben pasar procesos de adaptación y autoaceptación complicados en ocasiones. A medida que los infantes crecen, puede haber atrasos en el desarrollo y manifestar problemas específicos de lenguaje. Las personas con cardiopatías deberán pugnar muchas veces a lo largo de su vida, con estas diferencias, respecto a los demás. 

Siendo así, en estos niños se evidencian necesidades específicas tales como:

    • Recibir, bajo una forma simbólica, ciertas sugerencias sobre el modo en que debe trabajar con sus problemas y cómo comportarse. 
    • Entender mejor los razonamientos lógicos que reciben en su entorno cotidiano.
    • Tener recursos para afrontar las situaciones difíciles por las que deberá pasar.
    • Aceptarse a sí mismo con su condición.

Por lo que, brindar recursos para afrontar las situaciones difíciles por las que deberá pasar estos pequeños guerreros debe ser nuestra principal preocupación cuando diseñamos una psicoterapia. Para esto, una herramienta esencial es la metáfora terapéutica, la cual facilita el trabajo con los niños, disminuyendo estas dificultades.

Importancia de las metáforas terapéuticas en niños cardiópatas

Estas analogías contribuyen a un mejor entendimiento de qué está pasando en su cuerpo, por qué son así y cómo expresar lo que esto les hace sentir. Facilita la comunicación y la transmisión de mensajes entre los adultos (ya sea el terapeuta o sus familiares) y el niño. Promueve el rol activo del paciente, estimulando la imaginación, la creatividad, la atenci{on y la motivaci{on del niño. Facilita la manera de presentar el problema a tratar en la terapia, sin provocar resistencias y permitiendo externalizarlo y analizarlo desde la distancia. Contribuye a que sea mejor recordadas las indicaciones de la terapia que si se hiciera de manera literal. Ayuda a sugerir sutilmente cu{al es la mejor manera para abordar el problema y los recursos que puede utilizar el mismo.  De esta forma auxilia  la relación paciente-terapeuta, lo cual sienta las bases para que el niño se sienta más cómodo, interactúa mas en la consulta, exprese emociones, sentimientos y motivaciones a través del juego y la metáfora. 

El valor heurístico de la metáfora, contribuye a que los niños logren comparaciones  de los conocimientos que ya han adquiridos y lo pongan en práctica en situaciones nuevas y difíciles para ellos, como son el estar enfermo del corazón y tenerse que intervenir quirúrgicamente.  El simbolismo que suscita la metáfora es muy importante para la relación terapéutica que se establece con estos niños, ya que acopia elementos de la propia experiencia de los pacientes, permitiéndoles llegar a elaborar sus propias conclusiones. Su utilidad va más allá de la terapia, pudiéndose utilizar en la educación y orientación general de los infantes.

En cuanto a sus ventajas ya vimos que, este recurso es eficiente y su utilidad se ha probado en diferentes terapias, siendo de valiosa importancia para el acercamiento a los niños con cardiopatías congénitas. Debido a que facilita el trabajo con estos niños, disminuyendo las dificultades comunes de la terapia y contribuyendo a mejorar su salud.

Ejemplos de metáforas para niños cardiópatas

Para explicar sentimientos y conocimientos:

  • Puede que te sientas como cuando el cielo llora
  • Los doctores son como pozos de sabiduría

Para trabajar el miedo:

  • El miedo es como una personita molesta que se pega a ti y no quiere dejarte. ¿Se te ocurre algo para alejarte del miedo? Podemos encerrarlo y dejarlo aquí o podemos llevarlo con nosotros, pero sabiendo que tenemos el control sobre él y podemos defendernos cuando ataque
  • Enfrentamiento progresivo al miedo o emociones similares

 Para explicar el duelo:

  • Imagina un río que baja de las montañas y pasa por varios lugares hasta que llega al mar. El agua tarda en alcanzar el mar, igual que la tristeza por la pérdida tarda en desaparecer

Para prepararlos antes de una intervención quirúrgica o procedimiento médico: 

  • Pedirle que visionen un lugar de su preferencia, donde tenga lindos recuerdos o donde quieran ir en el futuro y que cuando se sientan incomodos, con sentimientos negativos o temerosos, vayan a su refugio mental, ese donde se sentirán bien siempre, valientes, dispuestos, cómodos y a salvo. 

 

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