Sigmund Freud: no saben que les traemos la peste

Sigmund Freud y Carl Jung

Psicoanálisis

Esta nota es una invitación a volver a leer las Cinco Conferencias sobre Psicoanálisis de S. Freud en la Clarck University.
Sabemos que en varias ocasiones Freud aludió al psicoanálisis como nuestra joven ciencia. A comienzos del siglo XX el creador del psicoanálisis bregaba por el reconocimiento científico para su creación; y encuentra una excelente oportunidad cuando en 1909 cruza el Atlántico y dicta sus 5 conferencias en la Clark University en Worcester, Massachusetts.
El presidente de esa universidad norteamericana, Dr. Stanley Hall, invitó a Freud y a Jung. También los acompañaron A. Brill, Jones y Ferenczi. Freud dictó cinco conferencias en la semana del 6 de septiembre del año 1909, una por dí­a. Eran breves conferencias en las cuales al tiempo que describí­a sus hallazgos y rendí­a tributo a sus maestros, también bosquejaba una historia de los comienzos del psicoanálisis y dejaba planteados tanto sus principales aportes alcanzados hasta ese momento, como los problemas teóricos y clínicos sobre los que seguirí­a trabajando más tarde.
Siempre con su característica capacidad de reflexión, de crítica y de transmisión de sus conocimientos.
Cuenta la leyenda, no está comprobado y existen diferentes versiones, que mientras se aproximaban al puerto de New York, en viaje para dictar las conferencias, Freud habrí­a dicho a Jung:
“No saben que les traemos la peste”
Fue Jacques Lacan quien mencionó esta referencia, de que la invención freudiana serí­a comparable a una epidemia, una peste revolucionaria. Lacan afirmó que la anecdota se la relató Jung.
Lacan, en 1955, dijo:
“Así­ esa afirmación como la frase de Freud a Jung, de cuya boca la conozco, cuando invitados los dos en la Clark University tuvieron a la vista el puerto de Nueva York y la célebre estatua que alumbra al universo, le es enviada de rebote como sanción de una hybris cuyo turbio resplandor no apagan la antí­frasis y su negrura. La némesis, para agarrar en la trampa a su autor, sí lo tuvo que tomarle la palabra. Podrí­amos temer que hubiese añadido un billete de regreso en primera clase.”
[Observación al margen: la referencia al billete de primera clase es porque, a diferencia de sus compañeros de viaje, Jung viajó en primera clase]
Según Roudinesco, ella investigó y pudo establecer que Freud nunca habrí­a pronunciado esta frase; y más aún, según ella Jung nunca habí­a hablado a nadie respecto de esta historia de la peste. Si fuera así­, ¿porqué la inventaría Lacan?
En fin, el asunto habrí­a sido que llegando a los Estados Unidos en 1909, rodeado por Jung y Ferenczi, Freud simplemente habría afirmado:
“Se sorprenderán cuando sepan lo que tenemos para decir”
Pero como fuera la historia, medio siglo después, Lacan logró dar un valor mítico a una frase; a tal punto que todos están convencidos de que Freud realmente la pronunció. En realidad, esta frase se convirtió para todos en el mito fundador de una representación subversiva de la teorí­a freudiana.
De todos modos, nos preguntamos: ¿resulta errónea esa interpretación subversiva? Si la frase no fue dicha, ¿no merecía haber sido dicha? Si no es verí­dica, al menos resulta verosí­mil.
¡Qué gran tema el de las concepciones de la verdad! Pero no entraremos en ellas.
Como fuera, con las conferencias en la Clark University el psicoanálisis entraba por fin en el mundo académico. El mundo académico y científico de Estados Unidos, pero además dirí­a en el de lengua inglesa, y más aún, agrego en el del ambiente académico no judí­o. Y con ello, realmente “la peste” del psicoanálisis se expande por el mundo.
Las conferencias en universidades en Norteamérica y las Conferencias de Introducción al Psicoanálisis dictadas entre 1916 y 1917 en dos ciclos académicos en la Universidad de Viena, las publicaciones cientí­ficas, las menciones y citas en publicaciones fuera del campo analí­tico, promueven la divulgación de su “joven ciencia”; pero al mismo tiempo arriesga como consecuencia que se pierdan sus aristas más revulsivas, es decir que su asimilación sea una forma de la resistencia al psicoanálisis.
Freud imaginaba el choque, la herida que el psicoanálisis causa al narcisismo humano por el descubrimiento psicoanalítico del inconsciente. Entonces el maestro vienés comienza a preocuparse paralelamente, con esa búsqueda de un lugar en el mundo cientí­fico, que se preserve en lo esencial, que se salvaguarde su progreso y al mismo tiempo permanezcan los pilares de su enseñanza.
Podrán observar en la lectura de estas conferencias tanto el esfuerzo del creador del psicoanálisis por divulgar y hacer comprensible su enseñanza para un público no habituado a sus conceptos, pero al mismo tiempo su esfuerzo por mantener a resguardo los aspectos más revulsivos y revolucionarios de sus descubrimientos. En fin… la peste
Verán como comienza, con un homenaje a Breuer, co-autor junto al mismo Freud de sus “Estudios sobre la Histeria”y quien inventó la idea de la cura por la palabra (talking cure).
Después de todo la paciente de Breuer (la famosa Ana O) fue un caso clí­nico inaugural para el psicoanálisis, cuando ese caso lo comentó Freud!
La siguiente conferencia comienza con un reconocimiento a Charcot; en palabras de Freud: “el gran observador de quien fui discípulo”.
Pero rápidamente comienza a señalar como fue más allá de Breuer y de Charcot.
En la tercera conferencia comienza afirmando: “Señoras y señores, no siempre es fácil decir la verdad”
En esta simple frase quiero resaltar el coraje freudiano, la valentí­a y la fidelidad a sus propias conclusiones, que le permití­a dar un paso más. Y decirlo. En ese momento de su exposición, se trata de la sexualidad expresada en el sí­ntoma histérico. Pero más aún, la sexualidad infantil. Tema tabú del cual al decir de Freud sabían matronas y niñeras, mejor que los médicos.
Freud expone el concepto de complejo (que toma de la escuela de Zürich) y explica su técnica: dejar hablar al paciente. No es el único elemento de la técnica, pero es la regla fundamental:
“La elaboración de las ocurrencias que se ofrecen al paciente cuando se somete a la regla fundamental no son el único de nuestros recursos para descubrir lo inconsciente, al mismo fin sirven otros dos procedimientos, la interpretación de los sueños y de los actos fallidos”
Es decir, los fenómenos que para la medicina no tení­an ningún valor psí­quico.
Sexualidad infantil, complejo psí­quico, tabú, sueños y actos fallidos.
Sí­, aunque no lo haya dicho, Freud llevaba “la peste”
Como dice al comienzo de la cuarta conferencia:
“La investigación psicoanalí­tica reconduce con una regularidad asombrosa los sí­ntomas patológicos a impresiones de la vida amorosa de los enfermos; nos muestra que las mociones de deseo patógenas son de la naturaleza de unos componentes pulsionales eróticos, y nos constriñe a suponer que debe atribuirse a las perturbaciones del erotismo la máxima significación entre los influjos que llevan a la enfermedad”
Como leerán en el texto, no se refiere solo a la sexualidad adulta, sino a la sexualidad infantil. Con el descubrimiento de la sexualidad infantil y la reconstrucción de los sí­ntomas neuróticos Freud arroja insospechada luz sobre la esencia de las neurosis.
¿Cuáles son los destinos de los deseos inconscientes liberados por el psicoanálisis? Son varios, Freud refiere tres desenlaces posibles; y cuenta la historia del caballo del poblado de Schilda. Pero la fábula es extensa como para redactarla en esta invitación a la lectura de las 5 conferencias; así­ que la dejo a vuestra tarea de lectura y espero que la disfruten.

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SicologiaSinP.com - Juan Carlos Mosca

Licenciado en Psicología, Universidad de Buenos Aires

Psicoanalista. Posee una vasta trayectoria docente universitaria. Autor de alrededor de 80 publicaciones en libros, diarios y revistas en papel y digitales en internet. Panelista, conferencista y coordinador de mesas Redondas. Miembro participante de la Biblioteca Sigmund Freud, de Porto Alegre (institución convocante de los Encuentros Lacanoamericanos de Psicoanálisis) [...]

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