Mi pesadila es real: Soy una asesina

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Mi pesadila es real: Soy una asesina

Psicoanálisis

Acabo de tener un sueño extremadamente revelador. Tan revelador que me dio miedo. No se asusten que no me creo una profeta que predice el futuro por sueños ni nada de eso.

Pero los que conocemos el psicoanálisis, sabemos que los sueños, los lapsus, los olvidos, siempre son cosas de las que uno debe hacerse responsable. Porque nuestro psiquismo es así. Y a veces, aunque no seamos conscientes de nuestros deseos, contradicciones, e inclusive mal proceder, nuestro inconsciente lo sabe. Freud decía por eso, que el ser humano es mucho más moral y mucho más ético que lo que él mismo cree. Nosotros podemos hacernos los distraídos, pero nuestro inconsciente, sabe la verdad. 

El sueño era así: Me invitaban a Punta del Este (yo odio Punta del Este, me parece un ambiente super elitista pero como ya verán más adelante, me he convertido en elitista también) a un barco. Era una convención religiosa, donde estaba toda la gente “cool” . Querían hacerme personaje de un cómic a mí y a otros (los sueños son muy narcisistas).

 En eso sale del baño un tipo a decirme que era una feminazi, que estaba inventando todo, que era una tonta. Ay, sí. Mucho me interesa lo que vos tengas para decirme. Esto se define con los puños, me decía.

Créanme que en la vida real, jamás habría aceptado una invitación tan tonta. Algo que los analistas sabemos es que el sueño tiene que ser irrisorio, ridículo e ilógico para que podamos seguir durmiendo. Y en este caso lo era.

Ah ¿sí?, le decía yo. Lo agarraba del brazo, se lo daba vuelta y lo hacía doler y sangrar en el piso. Luego de pie, le pegaba una piña (puñetazo) en la boca y lo hacía sangrar. De tal manera que se desmayaba y se moría. Y yo le decía a todo el mundo: Este chico se murió, este chico se murió. Cuando era una mentira. Yo lo había matado. Porque era débil. Porque nadie muere por una piña en la boca. Yo lo decía y nadie me escuchaba porque estaban todos en un culto en la iglesia del barco (mi inconsciente es más sarcástico… ¿si ven el paralelismo? Yo estaba asesinando a alguien y en la iglesia solo se ocupaban del culto).

Lo dejaba tirado en el piso del baño, y me daba cuenta de que él no había muerto. Yo lo había matado. Que tarde o temprano la policía iba a buscarme. Trataba de sacarme la ropa, que de repente la veía con una mancha de salsa, pero yo sabía que era sangre. Luego veía en el patio donde habíamos peleado, las marcas que la policía había hecho “testigo 1”, “testigo 2″, ” Asesino”,”Víctima”.

Trataba de limpiarme la mancha, simulando que era de salsa, cuando todos sabíamos que yo era una asesina. Alguien me miraba de reojo, sospechando que yo era la autora del crimen. En esos momentos me daba cuenta que era responsable ante mí misma y Dios por lo que había hecho. Y que no iba a poder vivir con la culpa de haber matado a una persona. En esa angustia estaba cuando me desperté, y algo me dijo (ese sí creo que fue Dios) “¿A cuántos les has matado el espíritu?”

Y me sentí terrible.

Seguramente  quieren saber de qué me siento tan culpable para tener un sueño tan perturbador. Pues bien, ahí va.

Resulta que el macrismo ha sacado lo peor de mí. Si existe algo que amo en este mundo son mis ideas de izquierda. Las puedo fundamentar de manera brillante, y creo que nunca me han ganado un debate (que yo recuerde) sobre política. Y sé que soy inteligente. Sé que suena muy pedante, y no diré que no lo soy, porque todo lo que voy a contar a continuación es prueba de ello. Pero hay una parte que es verdad. Soy inteligente. Es una herramienta. No me hace ni mejor ni peor persona ni me vuelve superior de ninguna manera (aunque en el fondo yo siento que sí, y eso me ha traído muchos problemas).

He roto huesos, pegado piñas, tirado en el piso y humillado simbólicamente, a muchas personas que se me han opuesto en mis ideas. He dicho cosas de lo más hirientes y malvadas (muy inteligentes y brillantes, pero muy malvadas) a mis oponentes políticos. He disfrutado sádicamente de su humillación. Siempre me he justificado diciendo: que se jodan miles de personas mueren por culpa de ellos todos los días, que se mueran. Pero ellos no se mueren, yo los mato. Porque siento que soy más fuerte.  Y a veces disfruto haciéndolos sentir tontos, que no saben, y yo sí. Me da vergüenza decirlo, pero eso soy. Esa es mi contradicción.

Yo que digo amar a Jesús, que digo seguirlo y querer ser como él. Yo que digo estar a favor de los pobres, he aprovechado de mi inteligencia para hacer daño.  A quienes eran más débiles. Aunque la debilidad es mía.

Me he dado cuenta que he sido como Sansón. En el sentido de que se me dieron herramientas para liberar a los débiles y las he usado para mi goce sádico. Y me las he agarrado con los débiles. Por ahí mis amigos de izquierda, no los ven como oprimidos. Y yo tampoco. Los vemos como lo peor. Les deseamos la muerte y no tenemos ninguna empatía con ellos.

He sido cruel con ellos. Y hasta este sueño, no me había sentido culpable, ni había estado arrepentida. Me daba cuenta que era mala. Pero no quería cambiar. A una parte de mí le gusta ser mala. Y sí, he perdido amigos por esta actitud mía.

Y es que en realidad soy a veces una idiota que en lugar de dedicarme a cosas productivas y amorosas ( y convengamos que mucho más interesantes) me he dedicado al mal.

Si estás leyendo estas líneas y has sido afectado por algunas de estas actitudes mías, hayas sido lastimado u ofendido por estas actitudes, de corazón, te pido perdón.

Paradójicamente, mientras escribía esto, apareció una araña en la pared, para recordarme que “Un gran poder, conlleva una gran responsabilidad” (para quienes no entendieron la referencia, es del Hombre Araña).

Esta semana leyendo los recordatorios de Rachel, leí una frase que me golpeó: “Rachel no estaba en contra de nadie”. ¿Se podría decir lo mismo de mí si muriera hoy?

Todos hemos sido dotados de algún talento o privilegio sobre otros. Todos debemos decidir, si pondremos nuestro corazón en sintonía con el de Dios para amar, curar y ser pacientes. O para dominar, ser crueles y matar.

“Porque cualquiera que se enoje contra su hermano”, está viviendo en el infierno.

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Nota: El psicoanálisis coincide con el discurso de Jesús en que somos responsables no tanto por nuestros actos, sino por nuestras actitudes. Lo que Lacan llamaría “posición subjetiva”, que se muestra en nuestros vínculos. Al respecto les recomiendo el artículo “Soñé que mi amigo moría”, de Brian Zand cuando la plataforma de “ La conversación en curso” ande otra vez.

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