La mujer y la escritura

Frase de Virginia Woolf

Psicoanálisis

 “Si la mujer solo existiera en la ficción escrita por los hombres, la imaginariamos como una persona  de la mayor importancia, diversa, heroica y malvada, espléndida y sórdida, infinitamente bella y espantosa en extremo, tan grande como el hombre. Leyendo primero a los historiadores y después a los poetas no se puede menos que imaginar un raro monstruo: un gusano con alas de águila; el espíritu de la vida y la belleza cortando grasa en la cocina.” 

(Virginia Woolf)

En 1935, Dalí pinta un cuadro en donde la figura de su mujer, Gala,  queda representada en dos posiciones distintas asociada a la imágen del Ángelus de Millet que cuelga en la pared tras ella, una pintura con significados ocultos, que intenta captar, explicar e interpretar. La mujer del cuadro de Millet, en actitud sumisa,  estaría meditando el asesinato del hombre que está junto a ella. Mientras que la figura de espaldas está sentada sobre un cubo, la de frente tiene debajo de sí una carretilla como la que aparece en el cuadro, que, aún siendo un utensilio rural corriente, ha sido elegido por Dalí como símbolo sexual. Tan particular era su relación que asocia la imagen de Gala a la de los personajes en los cuales veía el paradigma del encuentro fatal entre la mantis religiosa y el macho, en donde ella devora después del apareamiento. Llega a definir a su mujer como “Mujer violenta y esterilizada”. 

El psicoanálisis nació a finales del siglo XIX, del encuentro de Sigmund Freud con mujeres que padecían síntomas histéricos. De hecho, la regla fundamental -asociación libre- se la debemos a una mujer “que le dijo a Freud: “Calle un poco, déjeme hablar y escuche. Freud, por lo tanto, se dejó enseñar por las mujeres. Le dio la palabra a la mujer reprimida por la época victoriana y planteó la pregunta: ¿qué quiere una mujer? En esa época la llamó el “continente negro”, por tener una topografía desconocida, enigmática, oscura y misteriosa. Las mujeres suelen ser asimétricas al hombre; hay una asimetría radical entre los sexos, incluso a nivel de sus formas de gozar. Es por esa asimetría que el goce femenino sigue siendo hoy rechazado, segregado de múltiples formas, incluso (¡sobretodo!)  por mujeres. Esa asimetría es lo que explica, también, por qué Jacques Lacan formula que “La mujer no existe” y que “La mujer es el síntoma del hombre”. La primera fórmula “implica que cada mujer debe inventarse a sí misma, que no hay identificación posible a un modelo. Esta fórmula se opone a la lógica masculina, regida por la lógica fálica, la lógica del Uno. Esto es lo que hace a los hombres seres elementales, obtusos, tercos, conservadores, predecibles y aburridos. Para un hombre un “sí” es un “sí”, y un “no” es un “no”; en cambio, para una mujer un “sí” puede ser un “no” y un “no” puede significar que “sí”. ¡Por eso los hombres no las entienden! La pregunta por la mujer, la pregunta por cómo goza una mujer no es formulada solo por hombres, las mujeres también se lo preguntan en relación a “la otra” y se arman una escena con ella.

En 1929 Virginia Woolf  fue invitada a dar una serie de conferencias sobre “la mujer y la novela” en dos instituciones para señoritas. La escritura que guió su conferencia tenía como eje principal una pregunta: ¿Porqué las mujeres no habían escrito hasta entonces buenas novelas? la respuesta fue simple y concisa: porque no disponían de un cuarto propio, carecían de un espacio privado en donde expresar toda su subjetividad en papel. En soledad y a solas consigo misma, la propia subjetividad podía expandirse sin reservas a afirmarse en su singularidad. Además de constituir un requisito básico para desarrollar el yo del momento, el ambiente privado también era el escenario donde transcurrían las relaciones inter-personales, vinculares y sexuales. 

Tener una habitación propia, no estaba al alcance de la mano  de la mujer de clase media a comienzos del siglo XIX, mucho menos el ambiente silencioso y propicio para desplegar todo su arte. Durante todos estos años las mujeres han permanecido puertas adentro y ahora hasta las paredes de las casas están impregnadas de su fuerza creadora  que ha sobrepasado la capacidad de los ladrillos. Como expresara Virginia Woolf: “La libertad intelectual depende de las cosas materiales. la poesía depende de la libertad intelectual. Y las mujeres siempre han sido pobres “

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SicologiaSinP.com - Leda Martyniuk

Licenciada en Psicología

Licenciada en psicología con orientación psicoanalítica. Integrante del Equipo Interdisciplinario de intervención en Cárceles del Ministerio Público de la Defensa de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Intervención psico-social de población vulnerable. Co-autora del libro: Consumos problemáticos. Del fenómeno social a la operación singular​. [...]

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