La alusión como forma de medio-decir la verdad en psicoanálisis (Parte I)

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Psicoanálisis

El Diccionario de la Real Academia Española define el vocablo “alusión” como la referencia a personas o cosas sin nombrarlas directamente. En términos retóricos se trata de un tipo específico de perífrasis mediante la cual se pone en contacto una noción real con un sistema fijo de referencias; un sistema que se compone, en numerosas ocasiones, de referencias históricas o míticas supuestamente conocidas por aquellos que participan del intercambio verbal.

La figura retórica de la alusión consiste en que el orador representa un objeto de manera indirecta, es decir, sirviéndose de procedimientos tales como la metonimia o la metáfora. Mediante estos tropos el disertante evoca un objeto y dependerá del oyente -o lector- interpretarlo realizando una conexión entre la expresión verbal y el objeto al que ésta alude. 

Freud, el chiste freudiano y  la alusión

Según Freud la alusión resulta una de las técnicas del chiste en su estudio El chiste y su relación con lo inconsciente. En la nota al pie de página número 12 dirá que se trata del proceso de inferencia que permite conectar el contenido expresado con el contenido omitido. En el mismo texto, haciendo referencia a los chistes de salón, afirma que estos sirven de vehículo, entre gente adulta y refinada, contenidos que sin esa vestidura serían reprochables. Gracias a este mecanismo el chiste manifiesta contenidos que han sido censurados. 

Al igual que la alusión que, en su sentido clásico, precisa de un marco de conocimiento acerca de los mitos y vivencias históricas compartidas y el chiste exige cierta complicidad entre los participantes de ese intercambio, prueba de ello constituye, que en la mayor parte de los casos, resulta intraducible a otra lengua. En el campo psicoanalítico eso equivaldría a decir que es un recurso que sólo tiene validez para aquellos que se encuentran hermanados en el discurso. Por supuesto, esta hermandad no evita el malentendido entre sus miembros, más bien lo garantiza, pero permite también que se ponga en funcionamiento el dispositivo analítico que se encuentra posibilitado por el significante. 

Freud destaca que la alusión conserva una estrecha relación con los chistes que se sirven del doble sentido como una de sus técnicas de formación. En sus palabras: “En el doble sentido, el chiste sólo contiene una palabra susceptible de interpretación múltiple, que permite al oyente hallar el paso de un pensamiento a otro, lo cual quizá –forzándolo un poco- pueda equipararse a un desplazamiento”.

Detengámonos un momento en un chiste propuesto por Freud para ilustrar esta afirmación:

El matrimonio X tiene un buen pasar, en opinión de algunos, el marido debe haber ganado mucho {vielverdient} y luego con ello se ha respaldado un poco {etwaszurückgelegt}, mientras otros creen que su esposa se ha respaldado un poco {etwaszurückgelegt} y luego ha ganado mucho {vielverdient}.

Observamos con Freud que el efecto humorístico del chiste reside en que el cambio operado por la trasposición de las dos frases –ganado mucho-respaldado un poco; respaldado un poco-ganado mucho– posibilita un  sentido diverso. En este caso, la alusión  que descansa en el chiste, burla los diques morales que reprimen a la pulsión y, agrega Freud, posibilitan “un acceso a fuentes de placer que se han vuelto inasequibles”. Observamos entonces que el funcionamiento del chiste de tipo alusivo se comporta de un modo similar a la metonimia: ambos mecanismos comparten la capacidad de burlar la  censura.

Lacan y el decir alusivo

Lacan propone a la alusión como una condición de la interpretación analítica. Sus primeros señalamientos en este sentido los encontramos hacia 1958, en su escrito titulado “La dirección de la cura y los principios de su poder”. Hacia el final del texto, en el apartado 18 del capítulo titulado “Hay que tomar el deseo a la letra”, compara al analista con Hércules, como ya lo hiciera Freud en su texto La Tramdeutung, en el episodio en el que el héroe limpia con su chorro de orina los establos de Augías y afirma: “¿A qué silencio debe obligarse ahora el analista para sacar por encima de ese pantano el dedo levantado de San Juan de Leonardo, para que la interpretación recobre el horizonte deshabitado del ser donde debe desplegarse su virtud alusiva?”.

La referencia pictórica corresponde a un famoso óleo de Leonardo da Vinci. Se trata de una pintura realizada sobre madera que pertenece a la época tardía del pintor renacentista; en ella el artista retrata a San Juan Bautista. Leonardo da Vinci representa al joven profeta en el desierto, éste posee una belleza andrógina: en su cabeza inclinada dulcemente, adornada por profusos rizos se destacan su mirada que observa a quien se detiene ante el cuadro y una sugerente sonrisa; su dedo se eleva señalando la cruz, símbolo de la Pasión de Cristo. 

En el ejemplo escogido por Lacan la alusión no se produce por la conexión de un contenido con otro; la figura del profeta alude a la cruz pero no se sirve de un contenido verbal, apelando a un sistema compartido de referencias, simplemente se trata de un gesto: un dedo índice suspendido en el aire que señala hacia arriba. No es una operación metonímica ni una operación metafórica sino un silencio que se hace oír e ilustra que incluso el silencio es una forma de respuesta cuando participa de un discurso, tal como lo escribiera Lacan en “Función y campo de la palabra y el lenguaje”: “Mostraremos que no hay palabra sin respuesta, incluso si no encuentra más que el silencio con tal que tenga un  oyente, y que éste es el meollo de su función en el análisis”.

Nos parece importante destacar que no se trata de un cuadro cualquiera en la producción de Leonardo da Vinci sino de una obra que despertó la polémica de los académicos. Los estudiosos de arte coinciden en relacionar este cuadro con otra pintura, situada en torno a los años 1513-1516, que representa al licencioso Baco, dios del vino. Se trata de un personaje prácticamente idéntico al anterior que se encuentra sentado bajo un árbol. En esta ocasión el joven representado señala en dos direcciones, arriba con un índice y a la derecha con el otro, su cabeza se encuentra adornada con hojas de vid y por vestimenta tiene una piel enrollada en su brazo que se desliza entre sus piernas. Recordemos que el joven del cuadro anterior  sujetaba una piel de leopardo como la que viste este segundo joven y con la que suele representarse a Dionisio, dios de la vendimia. La primera pintura recibe el nombre de “San Giovanni Battista (o Bacco)” y la segunda de “Bacco o San Giovanni Battista”, ambas se encuentran en el Museo Louvre en París a pocas cuadras del que fuera el consultorio del Dr. Lacan. 

Es interesante, para adentrarnos en el tema de la alusión la discusión que se establece entre los estudiosos de Leonardo ya que, varios expertos, sostienen  que la cruz es apócrifa y fue añadida a la obra por otro pintor. Esta curiosidad nos resulta útil para pensar el grado de ambigüedad del gesto alusivo que deberá ser completado por quien sea destinatario del mensaje. Es decir, que en respuesta a la alusión -incluso de esta que consiste únicamente en un gesto- siempre habrá un margen de libertad para interpretarla que quedará del lado del sujeto que puntúa el mensaje.

Finalmente, para concluir con el análisis de la referencia pictórica, ¿podríamos pensar que el cuadro representa una figura mixta o híbrida tal como la quimera o la propia esfinge? ¿Habrá elegido Lacan comparar la acción del analista con la imagen de este óleo, no sólo por la potencia de su índice elevado al cielo sino también por la conformación mixta de este personaje, mistura entre San Juan y Baco? Veremos más adelante que las figuras híbridas son escogidas por Lacan para ilustrar la interpretación en su calidad alusiva.

Hasta aquí esta primera parte, en la segunda entrega continuaremos hablando sobre las formas del medio-decir en psicoanálisis.

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SicologiaSinP.com - Vanina Muraro

Psicoanalista y artista plástica

Doctora en Psicología por la Facultad de Psicología UBA. Docente de grado y postgrado de la misma casa. Investigadora en Psicoanálisis. Autora de numerosos artículos científicos y co-autora de los libros: Variantes de lo tíquico en la era de los traumatismos, Letra Viva, 2015 y Las tragedias del deseo, Letra Viva, 2015. Analista Miembro de la Escuela Internacional de los Foros del Campo Lacaniano (A.M.E.), miembro del Foro Analítico del Río de la Plata. Estudió pintura, dibujo y escultura con Carlos Gorriarena, Marcia Schvartz y Pablo Bolaños. Ilustró libros y revistas y participó en numerosas muestras individuales y colectivas. Es autora también de un libro de dibujos, Lunar perdido, editorial Paradiso, 2011. [...]

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