El humor, un tema serio

Humor en Psicoanálisis

Psicoanálisis

Hace tiempo que vengo pensando este tema que sin duda toca algo de mi fibra íntima y por eso me causa a escribir. El humor es para mi un tema serio. He escuchado incluso que hay una disciplina llamada risoterapia.

La fisiología sostiene que la risa es un remedio naturalinfalible para mantener el equilibrio físico y mental: es analgésica y sedante. Estimula la secreción de endorfinas, hormonas euforizantes naturales, al igual que el ejercicio físico y la actividad sexual. Reduce el distress y el riesgo de enfermedades. Hay quien asegura que 20 segundos de risa equivalen a 3 minutos de ejercicios sostenidos.

Hipócrates, quien fuera considerado fundador del paradigma médico, hablaba de cuatro humores: cuatro fluidos [sangrebilis amarillabilis negra y flema] que se hallan en el organismo humano y cuya mala mezcla o desequilibrio era causante de enfermedades; dichos humores para estar sano, debían encontrarse en proporciones iguales. Esos desequilibrios podían dar cuatro tipos de personalidades: sanguíneaflemáticacolérica y melancólica.

Ehumor se corresponde con el fluido sanguíneo y, desde este punto de vista, tiene un extenso abanico para manifestarse; de modo que hoy podemos distinguir varios tipos de humor.

Klatzmann define el humorismo, en “Humor judío”, como ‘Reír para no llorar’ y Nietzche decía, irónicamente, que el hombre, para no sufrir, había inventado la risa.

Pero ¿qué puede aportarnos el Psicoanálisis sobre el humor y qué puede aportar el humor al psicoanálisis?

Mucho se ha dicho sobre humor y Psicoanálisis, pero me interesa  sobre todo rescatar en este texto la diferencia entre chiste como formación del inconsciente y humor como posición subjetiva, como actitud frente a la vida y lo inevitable del sufrimiento que a veces conlleva, como una forma de darle batalla al Superyo y de resistir tanto a sus embates como a los de la realidad con dignidad y sin llegar a una patologización.

En la patología, a diferencia del humor, a la negación propia del humor se agrega una elaboración sustitutiva de realidad que perdura en el tiempo. En cambio en el humor no hay tal elaboración y la negación es momentánea.

En su escrito de 1927 “El humor” Freud da el ejemplo de un preso que va a ser colgado en la horca un lunes y, ante esta situación el reo dice “¡Bonita manera de empezar la semana!”. Este ejemplo mostraría la diferencia esencial del chiste y del humor: mientras que el chiste supone el afloramiento de elementos inconscientes en la realidad (a través de la condensación por ejemplo); el humor supondría precisamente la negación de esa realidad. Lo que hace el preso en el ejemplo es negar la realidad superándola y despreciándola mediante la broma. Podríamos decir que esta negación del carácter dramático de la realidad aparece esencialmente en lo humorístico y anecdóticamente en el chiste. El llamado “humor negro” sería otro ejemplo de esta inclinación del yo de negar lo triste de la realidad.

El chiste es considerado por Freud una formación del inconsciente por tanto puede ser una vía regia de acceso al mismo…

Humor en Psicoanálisis

Ya desde 1905, Freud consideraba al humor la más elevada operación defensiva frente a la posibilidad de sufrimiento. Se caracteriza por ser liberador, grandioso y patético. Es grandioso porque el fugaz triunfo del narcisismo vuelve al Yo invencible, por un instante, frente a las afrentas de la realidad. Es un breve y pasajero momento maníaco, cuya brevedad nos permite asegurar la salud psíquica preservándonos de la manía, en el cual el principio del placer resulta vencedor, riéndose gozosamente del sufrimiento que proviene del mundo externo. De ahí su patetismo, ya que el dolor sigue y seguirá atormentando tozudamente desde la realidad compartida.

Es en su texto sobre el humor la única oportunidad en que Freud asigna al Súper-yo un carácter amable y benevolente. Esta instancia del aparato psíquico, heredera del complejo de Edipo a través de las identificaciones secundarias, a la que el Yo rinde vasallaje, es en general destacada en su aspecto judicatorio y censor, e incluso sádico. En cambio en 1927, postula que en las situaciones humorísticas, el Súper-yo queda sobreinvestido con grandes magnitudes de libido y esto le permite modificar la reacción de un Yo amedrentado. Así, de forma cariñosa y consoladora, media con la realidad para provocar el efecto cómico y el drama deviene efímera comedia. Entonces, destituyéndose del lugar de juez severo, rechaza la realidad y al servicio de una ilusión, permite al Yo una ganancia de placer.

Por otra parte, el humor es siempre opositor, cuestionador y transgresor por naturaleza, representa la protesta y la lucha contra la coerción y el sometimiento.

En mi experiencia clínica, e incluso en mi propio análisis trabajo mucho con el humor, he notado que esto produce un gran efecto terapéutico. Sin dudas poder reírse de uno mismo le quita consistencia al drama y más que una característica lo considero una actitud frente a la vida, una posición subjetiva digna, que además hace lazo social en contraposición a una posición de víctima, quejosa, mala onda , que deja al sujeto solo y excluído. No se trata de negar absolutamente la realidad, sino de restarle drama y poder reírse, a pesar de todo… ES SANO. LO RECOMIENDO.

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Licenciada en Psicología de la UBA

Cursando Maestría en Psicoanálisis (UBA). Postgrado en Psicoanálisis, entre otros. Prestadora de Osde y atiende en forma particular. 20 años de experiencia clínica. [...]

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