Refugio de Belén…

refugio

Historias

Anoche cenamos en lo de mamá con Judith y Andrés, y me quedé charlando con ellos sobre lo que había sido el Refugio de Belén en mi vida.

Al Hablar del Refugio de Belén hablo de mis papás, Juan D. Hugo Rizzo, y Mirta Montes, misioneros evangélicos de profesión vocacional (enfermero y maestra respectivamente), eligieron de modo de vida la precariedad y la abnegación y un cristianismo despojado y social en pos de ver y ayudar al otro, al prójimo, al cercano. Con un nivel de despojo que los llevó por momentos a estar aislados de la sociedad actual, inmersos en una cultura en la que aun hoy viven muchos con falta de agua potable, luz eléctrica y letrinas.

No hago juicio de valores sobre su elección de vida junto a nosotros, sus ocho hijos, sino describo parte de lo que fue la realidad de su historia y por ende la nuestra como hermanos de crianza.

Niños pidiendo limosna en la calle Florida. Buenos Aires, Argentina

El hablar del Refugio de Belén no resulta en vano, tiene tanto contenido en su nombre, un refugio es un lugar donde encontrar descanso, comida, abrigo, un techo, afecto, alguien que esté preocupado o velando por uno, con sus errores y virtudes, eso fue el Refugio de Belén, en San Pedro de Jujuy.

El Nombre de Belén tiene una intención, bíblicamente el Refugio de Belén fue el lugar que encontró Jesús, como niño, como bebé, donde abrigar su nacimiento, aquello que festejamos casi toda la humanidad el 24 de diciembre. Aquel Niño Dios, sin lugar donde nacer, recorriendo todo el pueblo de Belén, en hostales y hospedajes, ya no había lugar para Él, y le hicieron lugar en un establo, en su cuna de paja y al abrigo del cariño de sus padres.

El Refugio de Belén en San Pedro de Jujuy duró más de 10 años, fueron tiempos de mi niñez y adolescencia, allí aprendimos todos en casa a compartir un plato de comida, mi papá a recorrer las calles de noche y levantar a niños en situación de calles, mi mamá a atender a esos niños, mis hermanas a sufrir a veces la privación de intimidad familiar o el robo de alguna de sus cosas por estos pillos callejeros, cosa que no causaba tanto amor ni tanta gracia.

Ya de por si éramos ocho hermanos, así que no sabíamos mucho de malas crianzas o exclusividad, y mucho menos aun con 4 o 5 chicos más que siempre estaban en casa porque así empezó todo.

También al hablar del Refugio de Belén, tengo que recordar al abuelo Julio, “Abuelo Julio” como lo llamábamos, un hombre jubilado, como tantos hoy que jubilados en sus casas esperan vaya a saber que cosa, el eligió para su jubilación vivir en ese lugar, enseñar lo que sabía de plantas, y cocinar en las noches a estos chicos, seguir dando de lo que podía dar hasta, de su pobre jubilación, y así termino sus días, dando…

El Refugio de Belén hace honor a las vidas de mis padres, habla de lo aprendido de niño, pero también habla de tantos y tantos que hoy por hoy siguen siendo silenciosos en su acción preocupándose por el otro.

Es algo de recuerdo, de nostalgia de antaño y también de honrar a los padres que la vida nos dio en suerte, y Dios puso en nuestro camino.

*Se que la Imagen de la Madre Teresa dista mucho de todos… pero dice tanto… por eso elijo agregarla a este escrito.

, , , , ,

Compártelo con tus amigos si te ha gustado

Artículos relacionados

Comparte tu opinión

No hay comentarios aún. Embúllate, sé el primero en iniciar el debate.

Déjanos saber lo que piensas sobre este artículo.