Crecí sabiendo

Sabiduria de la vida

Historias

Crecí sabiendo que el corazón es engañoso más que todos los males, que la obediencia a los padres y sus saberes, no tiene objeción ni opción a repreguntar porque era una manera de alargar los días en la tierra.

Crecí sabiendo que buscar la perfección divina en la vida de los mortales era un fín a anhelar y trabajar y lo que dejó en el medio fue frustración larga pesada y continua por lo no alcanzado.

Crecí sabiendo que si no muero a mi voluntad no soy digno de Dios ni de llamarme su discípulo. Crecí sabiendo que la sexualidad era algo cuasi pecado y que solo debía de practicarse en lo santo y sagrado del matrimonio.

Crecí sabiendo que el impulso sexual era falta de dominio propio. Que escuchar al corazón era engañoso y que debia de someterlo al tamizaje de mi mente. Crecí sabiendo que la masturbación no era el conocimiento del propio cuerpo y la satisfacción de deseos. Sino pecado contra la carne. Tal es así que en otras épocas en la Iglesia católica los padres se azotaban hasta sangrar sus espaldas para lograr dominio propio.

Crecí sabiendo que el matrimonio era para toda la vida, y que solo lo separaba la muerte, que uno se debía al otro y sobre todo que la mujer no tiene derecho a negarse a su marido porque es mandato divino.

Crecí en un mundo que no ofrecía libertades y solo daba ataduras. Hoy cambié, creo otras cosas, creo en los ciclos de la vida con finales abiertos, creo que mi cuerpo me pertenece y no es propiedad del otro, así como el del otro no es propiedad mía.

Que masturbarse es psicológicamente sano. Que es bueno dar, pero que a veces es necesario ser egoístas y benévolos con uno mismo. Creo que uno tiene derecho a disfrurar lo que siembra. A que los ciclos terminen antes de la muerte, porque aun esperando ese final sería el cierre de un ciclo. Creo en buscar ser feliz en lo que nos gusta independientemente de si es o no el agrado del otro, por eso escribo, Y peor aun canto.

Amo a la vida. A la que debemos honrar y respetar. Dependo de mi mismo. Aunque necesite de todos. Mis alas aun parece pegadas y como si no hubiesen aprendido a extenderse y hechar vuelo. No deseo el mal de nadie. Si soy dueño de mi libertad mis pasos y mis tiempos. Si logro todo esto podré decir alguna vez que he vivido y he encontrado felicidad en momentos de mi vida

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Especialista en Medicina Familiar. Médico asociado al servicio de Neonatología. Maternidad Meisner. Diplomatura en auditoria médica y garantía de calidad de la atención de la salud, Universidad de Favarolo – Argentina [...]

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