Cantares de Salomón: Amar en tiempos violentos

Ilustración para el Cantar de los cantares - sir William Russell Flint

Historias, Religión

Cantares es por lejos, un bastión contra la sexualidad reprimida occidental. Su mera existencia, nos muestra que la sexualidad, tal como viene siendo entendida por occidente en los últimos 300 años, dista mucho de la cultura judía en el momento en que Cantares se escribió.

Mucho se viene hablando del hecho de que la mujer habla, imagina, padece, pide sexo, y disfruta del mismo de una manera en la que cualquier señora de bien de nuestras sociedades se escandalizaría. Por lo tanto no hablaré de eso. Si quieren buscarlos hay muchos trabajos al respecto.

Me interesa otro aspecto distinto de Cantares. Claramente al comienzo del libro se especifica que fue Salomón quien lo escribió. Todos han especulado que se trata de un acontecimiento real que fue descrito por su pluma, pero bien podría ser una ficción.

Dado que las mujeres no tenían acceso directo a la escritura, es irrisorio pensar que la sunamita existió y escribió ella misma esos versos, como la mayoría lo supone.

Más bien, pareciera ser un amor del que Salomón escribe. Ahora bien, me interesa en particular este hecho, porque el autor tiene una historia muy convulsionada alrrededor del amor.

Para empezar, Salomón es el segundo hijo que Betsabé engendra luego de haber perdido al primero, quien fuera el producto de una violación que David ejerció sobre ella. Pero Salomón fue engendrado en circunstancias opuestas.

La madre de Salomón, al estar atravesada por ambas experiencias: un hijo desde la violencia masculina y un hijo producto de la intimidad emocional y el afecto, debe haber tenido algún discurso en torno a las relaciones de pareja, en torno a la violencia. No sabemos que posición tomó, y cuáles fueron estos discursos, pero es un conflicto que debe haber estado flotando y contextuando la vida de Salomón. No sabemos si acallado desde lo latente, o puesto en palabras desde lo manifiesto.

Por otro lado, Salomón es un hijo malcriado de la corte. Duplica impuestos durante su reinado, agrava las cargas sobre la gente. No voy a meterme en la discusión “esto lo hizo cuando estaba con Dios, aquello lo hizo cuando estaba sin Dios”. Lo cierto es que en general, lo rodea un clima de impunidad, poder, dominio. También es en su época quien organiza encuentros entre sabios para hablar de la naturaleza y el universo. Una especie de científico al parecer.

Todas estas características hacen de Salomón como figura mítica (no discutimos su existencia o no como personaje histórico, sino planteamos el lugar que los escritos hebreos le dan, desde lo literario), hacen de este rey un estereotipo de la masculinidad occidental actual: poderoso, racional, dominante.

Y en el área sexual y amorosa, hay una proyección de este rol: se casa, la mayor parte de las veces como un acto burocrático para entrar en relación con otros países. Tiene literalmente mil mujeres entre concubinas y reinas. Lo importante es la cantidad, no la calidad en los vínculos, no el tiempo que se les dedique. Muchas. Como cosas.

Ahora bien, ¿qué hace que alguien así se ponga a escribir sobre el amor? Haya existido la Sunamita o no, es lo de menos. ¿Qué hace que una persona con todas las investiduras de poder, con miles de mujeres se siente a escribir esto?

Esperanza para un mundo de dueños

La antropóloga Rita Segato, explica en cada conferencia a la que va, que vivimos en un mundo de dueños. Y esto impacta directamente en las relaciones hombre – mujer. El mandato de masculinidad, que pide que los varones siempre sean dueños, potentes, millonarios (El insulto a la literatura llamado “50 sombras de Grey”, es un claro ejemplo de esto), es lo que genera violencia de los varones hacia las mujeres. Porque los hombres pretenden tratarnos como a una cosa. Dejar de ejercer empatía con nosotras y controlarnos desde una posición asimétrica. Estigmatizándonos como hembras irracionales que solo están destinadas a ser bellas para servirlos.

Este mandato de masculinidad, pese a tener muchos hombres que intentan salirse de esta posición, tiene muchos seguidores. Si escuchan canciones de reggetón, o miran televisión, raramente encontrarán un hombre pobre que permanezca pobre. Es por eso, que la violencia de género, empieza entre los hombres. En la necesidad de mostrarse con otros hombres.

El acoso callejero (o piropo), por ejemplo es una muestra de poder frente a otros hombres. Es raro que un hombre piropee a una mujer estando solo. Si lo hace, generalmente es con más respeto que si siente que debe “lucisrse” frente a otros varones.

En este contexto, ¿cómo logra Salomón salirse de estos mandatos pese a vivir aproximadamente en el 1000 AC? ¿Tendrá Cantares algunas claves para dilucidar el quiebre de las lógicas de violencia y dueñidad que vivimos actualmente?

Acompáñenme en el próximo número.

Imagen de portada: Ilustración para el Cantar de los cantares de Sir William Russell-Flint

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SicologiaSinP.com - Ivka Itzak

Psicoanalista

Diplomada en Género y Teología. Columnista en "La Conversación en Curso". Columnista en "Reisyt". Desde su web difunde una mirada crítica hacia las religiones, la fe y la ideología occidental, apostando por la búsqueda de una fe orgánica y descolonizadora. [...]

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