María Florencia Freijo: feminismo plural, contemporaneidad, consideraciones y contradicciones de una mujer en el siglo XXI

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Entrevista a maria Florencia Freijo

Entrevistas

Múltiples y de amplio espectro son los actuales caminos que recorre el feminismo en nuestros días. Amén de la diversidad de posturas, arquetipos, opiniones y activismos en sí, creo que en última instancia, y en algunas latitudes más avanzadas como movimiento que en otras, el objetivo cardinal y direccional sigue siendo el mismo: la liberación y empoderamiento de la mujer tanto en el nivel privado-doméstico como en el profesional. 

Acerca de este particular y aristas paralelas al mismo, entre otras temáticas relativas al feminismo en nuestro siglo, sicología sin p tuvo el placer de dialogar con la politóloga, comunicadora, asesora parlamentaria y consultora de género María Florencia Freijo. 

La profesional argentina, experta en desarrollo de programas sociales y de cooperación internacional nos comparte desde su experiencia, sus deferencias y posturas: un debate enriquecedor, diverso y sin duda, con muchas puertas abiertas para continuar el diálogo. 

Entrevista a María Florencia Freijo

1. Cómo y por qué se interesa Freijo en la política, las minorías y el feminismo en particular como herramienta necesaria a los problemas que afronta la contemporaneidad tanto a nivel general como individual.

 El interés que tengo en relación al estudio de la política, y a la protección de los derechos de las minorías, tiene que ver con una vocación de servicio. Nada surge sin una vocación de servicio, sobre todo cuando no estás trabajando en el poder. Yo comencé directamente trabajando con lo comunitario, con poblaciones rurales indígenas, trabajaba en una organización de derechos humanos, sobre todo porque elegí esa especialización. 

Creo que es fundamental en el contexto en el que estábamos en donde nos dábamos cuenta que el capitalismo no sirve como sistema y que cada vez son mas las personas excluidas y menos las que concentran las riquezas. Que podamos encontrar soluciones alternativas políticas que generen una profunda transformación, una profunda revolución en la manera de relacionarnos con el consumo, con las ideas, con la industria cultural y mediática, con lo humano, con los valores. Estas son las principales motivaciones que tengo respecto a mi trabajo.

2. Según su opinión desde la resistencia al patriarcado como sistema hegemónico dominante ¿qué espacios ha ganado el feminismo latinoamericano y que nos va faltando a nivel de movimiento internacional amén de particularidades nacionales? ¿Qué necesitamos las mujeres latinoamericanas para insertar nuestras voces en las pluralidades?

Las voces de las mujeres latinoamericanas no necesitan nada para insertarse en la pluralidad, ellas son generadoras, no necesitan anexarse a ningún movimiento. Nos preceden las madres de la plaza de mayo, el movimiento indígena, el movimiento de las mujeres por el buen vivir, las mujeres zapatistas. Me parece que desde México hasta el sur, las organizaciones feministas de mujeres han dado cuenta de su pluralidad, de su diversidad en los posicionamientos, pero también de su coherencia pese a las diferencias culturales de cada país con respecto a los pedidos que hacen. 

3. Feminicidios, aborto y su legalización, precarización de la vida laboral, doble jornada, dependencia económica- y las paralelas que devienen de esta- feminización de la pobreza, entre otros, son escenarios cotidianos que enfrentan millones de mujeres. ¿Qué posibilidades reales y tangibles existen en América Latina para eliminar esta situación? ¿De qué carecemos, como tendencia ideológica, desde nuestro modelo educativo, político-cultural y económico-social?

Creo que hay como un sesgo al preguntar directamente de qué carecemos, o sea, la pregunta es, ¿carecemos de algo? Me parece que el movimiento feminista en América Latina está dando cátedra a nivel mundial, por algo se convocan a tantas mujeres feministas latinoamericanas en países de Europa y en América del Norte, porque justamente tenemos para mostrar el compromiso no solo con el feminismo desde la cuestión de los estudios de género, sino desde la cuestión de poner en jaque al sistema productivo, de hablar lo que está pasando en la naturaleza, lo que está pasando con la Tierra; entendiendo que para las mujeres los procesos con la Tierra son fundamentales en su soberanía y en el desarrollo con sus hijos. Por tanto me parece que si bien es cierto que esos problemas continuamente los vivimos las mujeres, también creo que desde América Latina estamos tratando de ofrecer una alternativa a esta situación en el desarrollo.

Me parece que todo proceso de transformación es eso, un proceso, entonces si vamos a hablar de posibilidades reales, obviamente tenemos la contradicciones mismas del sistema que hace que en muchas ocasiones las posibilidades se achiquen, se acorten. Sin embargo, creo que las generaciones jóvenes son una de las grandes oportunidades que tiene el movimiento. Ningún periodo histórico ha tenido la masividad y la aprensión que ha tenido este movimiento en las mujeres jóvenes. Ellas son las que están generando una masa crítica, una masa de mujeres que participan en la política, que trasciende la cuestión de género y el feminismo; y eso al mismo tiempo tiempo genera una masa crítica fundamental para comenzar a cuestionar el sistema. Hoy el verdadero legado en las mujeres jóvenes es nuestro capital, nuestra oportunidad  

4. Violencia estructural, acoso, cánones de belleza, maternidad, exigencias en el ámbito doméstico, comunidad, movimiento #NiUnaMenos y un sinfín de temas relativos comulgan entre sí en la bandera del feminismo y su lucha por la igualdad. Por qué a pesar de la sensatez detrás de todo aquello, la lógica y la coherencia del movimiento en sí hay tanta resistencia aún al mismo, incluso en mujeres. 

Básicamente autopercibirse víctima de un sistema y empezar a ver todos los espacios en los que una esta siendo violentada sutil o directamente genera a nivel individual poner en jaque toda tu vida. Me parece que hay que tener mucho valor para llamar a esta situación patriarcado, para darse cuenta que las mujeres tienen que negociar internamente, pues imagínate que tenemos aprehendidas como mujeres un montón de cosas relativas al amor romántico, a la felicidad, a lo que tiene que ser la vida y de repente viene el feminismo a decirte que todo eso que tienes aprehendido está mal o genera situaciones espantosas de violencia en tu vida y no es fácil tener que desandar todo ese camino. 

Por algo en Argentina el año pasado aumentaron tanto los divorcios, creo que son cifras que van demostrando que hay un cambio de mentalidad, a veces romper el lugar donde estamos cómodos es difícil y a nivel colectivo funciona igual. Llamar a todo esto patriarcado y decir que todo está mal, hay que tener mucha fuerza de voluntad y la resistencia de las instituciones y de los medios que están organizados en función de estructuras familiares que son las estructuras patriarcales; como por ejemplo, cambiar ciertas reglas que tienen los colegios, los colegios son una institución que si no hay en el hogar del niño una familia nuclear y patriarcal es muy difícil sostenerla. Entonces cambiar todas estas formas institucionales e individuales es lo que le da paso al surgimiento de las resistencias.  

5. ¿Cuál sería, en última instancia, el objetivo primario del feminismo?  Según Florencia la existencia de tantas “corrientes feministas” ¿es favorable o contraproducente en el logro del mismo?

La heterogeneidad o pluralidad del movimiento es buena siempre y cuando el movimiento conserve su raíz. Por momentos observo que cierta heterogeneidad ha mutado a olvidar las raíces del feminismo que es una tradición socialista, antimilitarista, una tradición de las mujeres en la política: es decir estar preocupadas y ocupadas en mejorar las condiciones de vida de la humanidad, entonces cuando el feminismo comienza a ser liberal y surgen ciertas consignas que tienen que ver más con el capitalismo que con romper con las cadenas de la dependencia, no solo de las mujeres sino de los hombres, pues el feminismo es eso, un movimiento que tiene que ver con el humanismo, no tiene que ver solo con la reivindicación de los derechos de las mujeres, sino con la reivindicación de los derechos de las minorías, pero también con que entenderte de las minorías relacionando a un hombre del campo con un hombre de la ciudad, o sea un hombre del campo tiene menos derechos que una mujer de la ciudad. 

Entender estos matices y que el feminismo viene a poner eso en jaque y que de ahí surja la pluralidad, por ejemplo, mujeres rurales, indígenas, de la ciudad que rompa con esa raíz esta bien, pero si rompe con sus raíces originales está mal. 

6. Mercado laboral vs espacio doméstico y la adjudicación de este último al “universo femenino”: ¿Qué hacer con el empleo del hogar en aras de eliminar conscientemente las desigualdades, la brecha salarial y los sectores feminizados y desvalorizados?

El empleo doméstico es una cosa y la carga en los cuidados domésticos es otra. Lo primero se refiere a las desigualdades que surgen a nivel laboral que deberían ser subsanadas con políticas públicas, respuesta y cuestiones culturales que tiene que ver con la carga de trabajo, que las mujeres que no son empleadas domésticas dedicadas a eso y que a su vez es trabajo, no es empleo pero si trabajo y no está cotejado a nivel social. 

El hecho que haya políticas públicas de postmaternidad que generen que las crianzas compartidas sean posibles, o sea, que el padre no tenga que ir a trabajar a la semana, cuestiones que tengan que ver con el empoderamiento de las mujeres en no negociar, en contratar a otras mujeres para el trabajo doméstico, sino en poder dividir las tareas o la carga en los maridos, porque usualmente lo que se ve es que las tareas domésticas se terminan terciarizando en otras mujeres siempre de manera irregular pues esas mujeres trabajan en condiciones de precariedad. La mayoría de las veces ganan el salario mínimo, pero que aun así las tareas que no se pueden delegar por ejemplo la tarea de los chicos en el colegio la siguen dedicando las mujeres que viven en el hogar aunque trabajen igual que los hombres, bueno creo que ahí hay un cambio cultural que no es posible deshacerlo con políticas públicas y si con el paso del tiempo. 

7. A modo de conclusión y a la vez inserción en lo personal ¿cómo mantiene María Florencia la coherencia de su causa en su día a día? ¿Cómo se le presenta el reto de ser coherente en sus principios y acciones en medio de una sociedad tan adversa?

Es difícil en la vorágine del día a día ser coherente con la conciencia de que este modelo de consumo no sirve. Entonces tienes que ver si lo que vas a comprar o consumir lo vas a necesitar realmente o no, la forma en que está producido lo que vas a consumir, si es con trabajo esclavo o no. A veces negociar con uno mismo y convencerse de que no puedes estar re-viendo todo porque en realidad es sumamente difícil. Las decepciones amorosas son algo que tiene que ver con el camino del feminismo, no negociar ciertas cuestiones que por el hecho de estar con alguien porque la soledad es mala como nos dijeron, nos pone en un lugar de sumisión, entonces eso es también un camino que hay que hacer y no es fácil. En fin al margen de todo creo que vale la pena y que es un camino que cuando te encuentras con la libertad de la certeza interior vale la pena. 

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