Danae C Diéguez: “ser feminista es un principio de vida que me ha hecho más libre, más lúcida y mejor persona”

Danae C Diéguez | Feminismo

Entrevistas

A veces en el camino por el que transitamos en la vida, y la circunstancias de las que somos blanco-tanto las elegidas como aquellas del azar- se torna complicado y la vez reto mantener una actitud consecuente en la que comulguen armoniosamente nuestros principios con nuestro actuar.

Danae C Diéguez, investigadora cubana y experta en temas de género y profesora de lengua española en el Miami-DadeCounty Public Schools ha devenido institución, palabra, voz, activismo y luz si de feminismo se trata.

Graduada del Diplomado del Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer (PIEM) en el Colegio de México, otrora colaboradora del Festival de Cine Pobre dirigido por Humberto Solás, especialista para sus Muestras Temáticas dedicadas a Género (2008-2010) y miembro de la fundación non-profit Funcionarte, la Diéguez cuenta con un vasto trabajo investigativo que la posicionan como referente incuestionable en lo relativo a estudios de la mujer y violencia de género.

Latina, emigrante, madre, consejera, amiga, mujer… la Dana, como me gusta llamarle, nos regala hoy esta entrevista en la que nos comparte sus experiencias y retos y nos invita a analizar nuestras realidades a través de su prisma violeta…

Háblame de Funcionarte. Cómo surge y qué puntos en comunes tiene con Mirar desde la sospecha y el Ojo sexuado.

Funcionarte ha sido un regalo en esta ciudad. Lo creó una amiga muy querida, Yovana Martinez, su fundadora y presidenta  y nos llamó a mí y a Kelly M Grandal para que la acompañáramos en el proceso. Es una non-profit que tiene el arte como fundamento esencial para empoderar a mujeres y a otros grupos con inequidades sociales.  Te digo es un regalo porque esta ciudad se puede volver árida si no encuentras tu camino y parece que las diosas se organizaron para que yo las conociera a ellas y empezara a ver esta ciudad con otros ojos. Trabajamos para visibilizar mujeres creadoras, mujeres que están fuera de catálogo- como se llama uno de nuestros eventos- hacemos talleres con mujeres sobrevivientes de violencia de género en alianza con Survivors Pathway- otra organización maravillosa y otro regalo que me ofreció esta ciudad  junto a su director, Francesco Duberli- y en esa alianza hacemos, creamos proyectos que nos permitan enfocarnos en este trabajo que es casi una hermandad porque necesita de nuestro tiempo extra pero creo que si algo tiene Yovana es que sabe muy bien lo que quiere y sabe que nosotras, Kelly y yo, estamos más que comprometidas, estamos enamoradas del proyecto. Me preguntabas qué en común con Mirar desde la Sospecha. creo que las dos tienen el arte como línea fundamental, el arte como sanación, el arte como empoderamiento, tienen en común que siempre he trabajado con gente que está muy ligada a estos temas y los siente como principios de vida, pero hay diferencias: desgraciadamente en Cuba no tenemos acceso a cifras de mujeres víctimas de violencia, no accedemos a datos que nos delineen la población con la que trabajamos, acá esa información la tenemos y podemos perfilar mejor hacia dónde va dirigido nuestro trabajo. Y otra diferencia importante, en Cuba no existe una Ley de Violencia de género – que aclaro no es la solución a este flagelo- pero permite conocer los caminos y las mujeres que pasan o han pasado por situaciones como estas acá, en las que sí existe una Ley, tienen derechos importantes y nosotras podemos acompañarlas en el proceso y guiarlas, sobre todo a las mujeres latinas que en muchos casos no saben cuánto la Ley las puede beneficiar. Con esa diferencia nosotras hacemos mucho. El ojo sexuado es mi blog, lo hice para no olvidar lo que escribí y obligarme a seguir escribiendo. El ojo sexuado es mi personal mirada y por cierto, ese título me lo sugirió Dean Luis Reyes, un día de tantos que compartimos mesa y debates… me dijo que mi libro debería llamarse así y la verdad, me sedujo, pero es sobre todo ese pequeño espacio virtual en el que me reencuentro con mis pensamientos feministas, mis miradas y me ayuda a mí misma- como dice nuestra querida maestra Teresa Díaz Canals- a “ver claro en lo oscuro”.

Coméntame de tu experiencia como mujer latina emigrante. Desafíos y alegrías, obstáculos y logros…

Esta pregunta es desestabilizadora. Medio en broma te lo digo, pero medio en serio… porque es la pregunta que me hace reflexionar sobre esas categorías que tanto estudias en la academia y que de pronto se cruzan y no precisamente en un estudio de investigación sino en mi propia historia de vida: Mujer, latina, emigrante y otras… qué decirte Mayra si ha sido uno de mis retos personales, entre otras cosas porque me encuentro con otras formas de entender las feminidades asociadas a lo religioso más ortodoxo,  a estereotipos muy arraigados en la cultura latina y he tenido que aprender a dialogar con todas esas opciones, mi trabajo con la comunidad latina joven acá, me ha obligado a repensar las formas de dialogar y darme cuenta con mucha más facilidad si de pronto mi discurso puede ser colonizador, en la medida de creer que mi verdad debiera ser asumida porque sencillamente la siento justa. Así que he aprendido a seguir siendo la misma y a la vez, sin perder quién soy- a escuchar, dialogar y repensar perspectivas. Uno de mis grandes impactos es ver cómo la industria de la “belleza” hace de las suyas en una comunidad tan vulnerable a esos modelos encorsetados de femineidad, porque es un mundo que compra esa “belleza” como la solución a la felicidad y el éxito. Los retos han sido muchos, ser emigrante es siempre uno de los más fuertes, sobre todo cuando tienes más de 40 años y vienes de haber ganado profesionalmente ciertos espacios y de pronto aprendes y ese ha sido el mejor de todos, aprendes a ser más humilde, aprendes a volver a nacer solo que consciente de tu vida anterior, pero renacimiento al fin y al cabo es doloroso y es,  a la vez, crecimiento. He tenido suerte como te dije anteriormente, he conocido gente maravillosa, creo que las energías se alinean para que las personas que vienen a tu vida sean tu gente, así de sencillo y mi gente en esta emigración me apoyan, comparten mucho conmigo de mis criterios sobre estos temas y esa familia pequeña que creas, esa familia escogida como dice mi querida Yovana, me permite ser yo misma la Danae feminista e inclaudicablecontra la violencia por razones de género. Y eso me hace feliz amén de ciertos espacios que persisten en discriminar y devaluar.

A tu modo de ver, cómo se te ha presentado esta nueva sociedad en la que te insertas con respecto a la trilogía patriarcado-hegemonía-poder. Desde tu posición de resistencia qué retos, diferencias y nuevas miradas te has encontrado.

Esa trilogía la hemos vivido siempre. Vengo de conocerla muy bien. Las hegemonías se travisten muchas veces pero con el ojo entrenado sabes que suele ser lo mismo solo que  las vestimentas varían. La sutilización del patriarcado suele ser el reto más grande, estés donde estés, esa sutilización se manifiesta en aquellos espacios en los que pareciera las mujeres hemos conquistado casi todo lo conquistable y ahí las hegemonías patriarcales (eso es una redundancia) revisten un carácter de aparente avance cuando en realidad solo han hecho guiños contemporáneos y han aprendido a simular simbólicamente. Ese es el reto mayor, darnos cuenta de esa diferencia entre  la apariencia que se muestra con leyes y derechos- muy importantes sin dudas- y la verdad que se esconde detrás de esas dinámicas. Ahí vienen en mi ayuda las herramientas del feminismo que te enseñan a mirar desde la sospecha y a cuestionarte hasta donde esos cambios realmente erosionan la base, la estructura patriarcal que genera las inequidades y que responde al verticalismo. Esa mirada cuando la tienes te das cuenta que el reto es desmontar esa falacia, no importan los espacios que habites, la lengua que hables, la resistencia está en verlos, desmontarlos,  hacer y decir. Provocar la erosión desde algún pequeño espacio que pueda hacer la diferencia.

Violencia estructural, acoso, cánones de belleza, maternidad, exigencias en el ámbito doméstico, comunidad, movimiento #NiUnaMenos y un sinfín de temas relativos comulgan entre sí en la bandera del feminismo y su lucha por la igualdad. Por qué a pesar de la sensatez detrás de todo aquello, la lógica y la coherencia del movimiento en sí hay tanta resistencia aún al mismo, incluso en mujeres.

La resistencia al feminismo viene de lo mismo que te venía diciendo antes. Proviene de cómo el patriarcado ha logrado demonizarlo y sobre todo en cómo se ha  anclado en los errores que pueda tener un movimiento que por ser dinámico, tiene vida y por supuesto aprende de sus errores. La estrategia de demonización en algunos casos ha sido tan efectiva que de feminismo opina cualquiera y el resultado ha sido el desconocimiento. Cualquiera te dice el disparate conceptual de “ni feminista ni machista” como si fueran conceptos que se presuponen. Cualquiera emite una opinión como si fuera a hablar del café que se toma pero muy pocas personas han leído, estudiado y entendido de qué va un movimiento, un pensamiento que ha descrito como ninguno las estructuras de poder que generan tantas desigualdades que reposan en las mujeres todas,  incluyo acá las variables que nos diversifican como mujeres: clasistas, raciales, de identidad sexual, generacional, geográfica, entre otras, variables que sabemos se cruzan y que refuerzan muchas de las desigualdades , pero es muy fácil hacerse eco de saberes que pululan sin basamento que  dedicarse a entender el fenómeno, al menos tener argumentos y discutirlos con propiedad. Insisto: el patriarcado ha logrado sostener y modelar cada vez más esa aura llena de adjetivos que nos califican como amargadas, acomplejadas, anorgásmicas, resentidas y feminazis y muchas mujeres han cooperado con esa idea… ¿por qué? Porque ellas también han aprendido de la dinámica patriarcal y la reproducen pues sabemos está naturalizada y sutilizada y por tanto, pareciera no ser cuestionable. Divide y vencerás funciona muy bien como axioma en este camino de conquistas, pero también ponte a pensar realmente cuánto desmonta, erosiona, desestabiliza el feminismo al poder hegemónico, cuánto remueve y subvierte, para muchas personas es demasiado fuerte porque nadie quiere perder los privilegios del poder. Súmale a ello que nosotras tenemos mucho que aprender aún, mucho que crecer y sobre todo alejarnos de cualquier lenguaje colonizador que hable la lengua de “otro poder”, escuchar a nuestras hermanas negras, trans, lesbianas,  indígenas y hablar mejor la lengua de la sororidad, aún tenemos mucho que aprender de eso y  de ahí se resienten muchas veces nuestras ideas, porque no podemos reproducir hegemonías con el lenguaje y con el activismo, eso va en contra de lo mejor del feminismo, de los feminismos, diría yo,  y es,  sencillamente, lo opuesto, que ya sabes qué nombre tiene: patriarcado

¿Qué opinión le merece la reciente marcha a nivel internacional del movimiento feminismo? ¿Qué potencialidades le atribuye y cual opina que haya sido su real impacto?

Todo lo que se haga para visibilizar desigualdades, para denunciar y que logre avanzar nuestras conquistas es algo que apoyo y en lo que creo fervientemente. No podemos renunciar a esos espacios de visibilidad, no podemos renunciar a la palabra que nombra la injusticia, que dice las cosas por su nombre, no podemos renunciar a caminar con la fuerza de la resistencia, no podemos hacerlo por nuestras predecesoras, por las hermanas que han sido víctimas del terrorismo machista, por las que aun ni siquiera tienen mucha conciencia que conviven con tanta violencia manifiesta de muchas formas, a veces tan sutiles. La marcha es un grito simbólico, pero un grito de BASTA YA, es un grito estremecedor, las cifras de mujeres víctimas de violencia machista sigue siendo escalofriante y por eso es tan importante salir, defender, gritar, zarandear al planeta. Como todo proceso es perfectible, nosotras tenemos que unirnos en nuestras diferencias, yo no puedo hablar desde la voz de mis hermanas negras, mis hermanas trans u otras. La marcha tiene que ser la voz de todas, pero de todas de verdad, no podemos imponer una verdad que por muy justa que parezca, desconoce a otras mujeres. El reto está ahí, lograr esa mezcla de voces en las que el coro cante sin privilegios de unas por encima de otras. Ese ha sido y seguirá siendo nuestro gran aprendizaje en este camino, pero qué bueno, así crecemos y así nos fortalecemos.

A modo de conclusión y a la vez inserción en lo personal ¿cómo mantiene Danae la coherencia de su causa en su día a día? ¿Cómo se le presenta el reto de ser coherente en sus principios y acciones en medio de una sociedad tan adversa?

Ser feminista me cambió la vida totalmente. El día que vi claro de qué iba todo me di cuenta que mi vida iba poco a poco a transformarse. Y quien te diga que es fácil en un mundo en el que el patriarcado y la ideología machista que lo sostiene goza de tan buena salud, te engaña. Pero tengo herramientas que antes no tenía para explicarme las cosas y para defender y ser lo que creo.  Mi día a día más intenso en ese sentido ha sido educar a mi hijo varón en un mundo tan adverso para lo que yo le propongo como formas de ejercer su masculinidad y te confieso creo ha salido bastante bien, el otro día me decía: – vieja (así me dice)  yo si me crié con una mujer feminista de verdad- eso me lo decía en medio de unos comentarios que había oído en su grupo cercano en los que algunas muchachas se decían feministas y a la vez él se daba cuenta que le hacían daño a otras y otros desde una posición de altura que con el feminismo no compagina.  Su educación ha sido mi reto y me enorgullece el hombre que es hoy. En otros espacios personales ha sido más difícil y me ha tocado repensar muchas veces mi vida y comenzar de nuevo pero de eso va vivir con los lentes violetas siempre puestos y te confieso sé muy bien   que el reto continúa porque vivir así en un mundo que te desoye, que intenta colonizar tus acciones y tus pensamientos puede ser complejo, pero te aseguro que ser feminista es un principio de vida que me ha hecho más libre, más lúcida y mejor persona y para mí ese ha sido un camino que transito porque creo en la felicidad. Y eso es el feminismo: felicidad.

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