Angustia y deseo en el hombre contemporáneo, Shame.

angustia-y-deseo-en-el-hombre-contemporáneo Shame.

Arte Y Mente

El presente artículo tiene como objetivo hacer una lectura psicoanalítica de la película del director cinematográfico Steve Mcqueen “Shame”, para ello partirá de dos ejes de análisis que más que ser dos polos opuestos ambos se conjugan y pliegan sobre sí mismos. Dichos ejes son, por un lado el aspecto psicosocial de la película y por otro, los aspectos esenciales a nivel subjetivo del personaje Brandon Sullivan.

Contextualizada en una sociedad contemporánea, ciudad de Nueva York, Brandon Sullivan tiene 30 años, es un hombre que podría ser popularmente considerado exitoso; sociedad tecnócrata, imperializada por la hegemonía de la tecnología, la técnica, la ciencia y el consumo. Un apartamento lujoso, dinero y muchas mujeres, todo ello forma un contraste con una realidad que muchas veces permanece oculta, incluso puede pasar desapercibida ante la mirada de los demás, o lo que, Freud conceptualiza como realidad latente, de momento conformémonos con afirmar el contraste, pero ¿qué aspectos circundan el mundo de Brandon para fracturarlo y contrastarlo de la manera en que lo hace posteriormente?

Menciona Freud algo importante en su texto “El Porvenir de una Ilusión” que según nuestro juicio adquiere tanta mayor importancia cuanto que nuestro objetivo es acercarnos a la realidad social que envuelve y determina la vida de Brandon:

“El grado de asimilación de los preceptos culturales -o dicho de un modo popular y nada psicológico: el nivel moral de los partícipes de una civilización- no es el único patrimonio espiritual que ha de tenerse en cuenta para valorar la civilización de que se trate. Ha de atenderse también a su acervo de ideales (…) Nos inclinaremos demasiado fácilmente a incluir entre los bienes espirituales de una civilización sus ideales: esto es, las valoraciones que determinan en ella cuáles son los rendimientos más elevados a los que deberá aspirarse” (Freud, p.2966)

Freud no abandona un examen cuidadoso de la realidad social que envuelve al sujeto para dar cuenta de algunos aspectos que lo determinan. Con respecto a la cita anterior resuena algo que aparece implícita y explícitamente en la película, esto es los ideales, estos funcionan como un punto a distancia al cual se aspira llegar, ser o tener, tener es un modo de ser en la actualidad y Brandon Sullivan no está exento de ello. ¿A dónde aspira llegar Brandon? A nivel imaginario parecería haber conseguido el éxito, atractivo, con dinero, con posesiones materiales y con la capacidad de “conseguir” la mujer que “desea”, todo ello parece inmejorable, pero aparece un punto en el cual algo se le impone a Brandon, algo de otro orden, ese algo es más de lo que él mismo puede dar cuenta.

Estamos actualmente en una sociedad de consumo, esto quiere decir que el modo particular de gozar es a partir del consumo del objeto, acumulación de los mismos, para ello Freud construye una bella cita en el “Malestar en la Cultura” que a pesar de haber sido escrita aproximadamente en 1930 tanta mayor pertinencia tiene actualmente cuanto más asentado está el capitalismo:

“Ahora que se encuentra muy cerca de alcanzar este ideal, casi ha llegado a convertirse él mismo en un dios, aunque por cierto sólo en la medida en que el común juicio humano  estima factible un ideal: nunca por completo; en unas cosas, para nada; en otras, sólo a medias.  El hombre ha llegado a ser por así decirlo, un dios con prótesis: bastante magnífico cuando se coloca sus artefactos, pero éstos no crecen de su cuerpo y a veces aun le procuran muchos sinsabores” (Freud, p.3034)

Brandon pareciera un prototipo de hombre contemporáneo, el sueño e ideal de muchos, es el intento materializado de un ideal moderno, pero la realidad sigue imponiéndose, el sinsabor que este experimenta es del orden de lo más íntimo del sujeto, esto es: la sexualidad. Sus artefactos, el modo en que representa su ser y toda los imaginarios no le alcanzan para soportar el vacío que conlleva desear. El Yo de Brandon se ve avasallado por las exigencias que sus ideales le imponen, pero no sólo eso, sino además tiene que vérselas con la fuerza pulsional que le comanda, y es en este punto donde desembocamos en el plano más subjetivo de la película.

Se encuentra Brandon viajando por el metro de Nueva York, su  porte es galante, con una apariencia nada descuidada se topa con una mujer, la escena transcurre con normalidad, sus miradas se encuentran sutilmente, nada ocurre hasta ahí, luego la mirada de ambos pasa a ser más intensa, su frecuencia aumenta, los planos se tensifican, la imagen sugiere una atracción entre ambos, en el punto más alto del clímax llega el momento en que ambos deben bajarse, Brandon se ubica justo detrás de ella, el plano principal pasa a ser el anillo de compromiso que la mujer lleva puesto en su mano, él ubica la suya justo debajo de la de ella sin tocarla, esta muy cerca, ella se baja, él la sigue incesantemente, insistentemente, pero en seguida la pierde de vista, ella se va, y él se resiga a su búsqueda.

Dicha escena en su totalidad funciona como metáfora de lo que le ocurre a Brandon, veamos. La dialéctica del deseo neurótico supone un desear no cosas en concreto, sino el desear mismo, se desea tan intensamente el deseo que por un lado se desea colmarlo pero por otro se teme la consumación absoluta del mismo pues ello implicaría el borramiento del sujeto. Brandon teme algo o lo que es más exacto: Brandon se angustia por algo.

Brandon se divide subjetivamente pues por un lado anda en búsqueda del objeto de su deseo, espera alcanzarlo, pero una vez que lo tiene cerca se le escapa, debe dejarlo ir, pues teme acercarse demasiado a lo que desea, es necesario seguir deseando, y para ello requiere que éste sea imposible. El anillo de compromiso a la distancia, de la mujer del metro, simbolizaría la incapacidad de comprometerse e involucrarse sentimentalmente de Brandon con otra mujer, al poner su mano muy cerca del anillo de la mujer no está queriendo decir que no desea el compromiso, al contrario, lo desea pero se encuentra totalmente inhibido en ello, la mujer camina y él la sigue, él insiste, se agita en el recorrido, dicha sucesión de imágenes en movimiento pone en evidencia el texto nuclear del conflicto de Brandon: buscar el objeto de su deseo, tenerlo cerca, angustiarse al tenerlo de frente, tan de frente que no puede menos que experimentar agitación, y a la vez horror.

Paul-Laurent Assoun en sus “Lecciones Psicoanalíticas sobre la Angustia” parafrasea a Freud proponiendo lo siguiente:

“Existe sin duda lo que Freud llama “angustia de conciencia” evocada con la neurosis obsesiva: “Tal vez nos parezca sorprendente que la conciencia de culpa tenga mucho de la naturaleza de la angustia: puede describírsela sin vacilación como angustia de conciencia. (…) Resulta así la figura emblemática de la angustia: sombra del Sujeto (superyó) extendida sobre el sujeto (yo) que produce un eclipse. En ese sentido, la angustia tiene un sabor de muerte, siendo así que toca lo más vivo del deseo” (Assoun, 2003, p.80-p.81)

¿Qué es lo que Brandon Sullivan tiene de frente que le provoca tanta angustia? Las imágenes de la película sugieren algo: Sissy Sullivan. Con la llegada de su hermana Sussy la presunta estabilidad de Brandon se viene abajo. Las imágenes sugieren tensión y culpa (¿pero culpa de qué?) Brandon y su hermana tienen una relación particular…y muy cercana. ¿Qué le provoca tanto terror a Brandon?

Vemos a partir de la cita de Assoun en su referencia a Freud como angustia – culpa y deseo se conjugan en una misma lógica dinámica no excluyente. Brandon es la muestra de eso, su hipersexualidad lo impulsa anhelar deseos inimaginables y abominables para él, su angustia es primordialmente angustia de conciencia, la culpa que recibe su Yo (tomado como objeto) por parte del Superyó es principalmente angustiante, le angustia su deseo mismo.

La carga pulsional dirigida hacia su hermana. Las mociones pulsionales dirigidas hacia Sussy sucumben ante la represión (Freud) provocándole altos montos de culpa, vergüenza y angustia. La dimensión moral de su estructura le avasalla (Superyó, o el Gran Otro de la ley). Las imágenes – movimiento de la película crean un campo semántico en el cual no deviene necesario explicitar lo que está ocurriendo. Expresiones, miradas, planos angustiantes y diálogos entre Brandon y Sussy altamente tensos dan cuenta de la realidad latente que los determina y les contrasta su frágil realidad imaginariamente exitosa e ingenuamente construida con la estructura simbólica que le permite ser y desear.

En las escenas de más experimentación de angustia por parte de Brandon es en el momento que éste experimenta mas culpa y más vergüenza de sí mismo, a la vez, paralelamente Brandon busca compulsivamente prostitutas, tiene un encuentro homosexual y sale en búsqueda de más placer. ¿Cómo es posible que en los momentos que más le avasalla su superyó por sus mociones pulsionales sean también los momentos que más se ve Brandon impulsado a conseguir más placer? Tanto más placer se ve ordenado a conseguir cuanto más culpa recibe de su superyó por el deseo del placer, dicha paradoja es explicada a partir de una de las propiedades del superyó que Juan David Nasio explica de la siguiente manera:

“No, el superyó no es únicamente el representante psíquico de una ley moral que apunta a nuestro propio bien y al bien de los otros (superyó – conciencia); (…) es ante todo un semblante de ley, una ley inconsciente e insensata (…), nos ordena llevar el deseo hasta su último límite. Pero el superyó feroz no sólo se caracteriza por la desmesura de su exhortación, es igualmente desmesurado en su rol de interdictor del goce y de guardián de la integridad del yo” (Nasio, 1996 p.187)

“No somos malas personas, sólo venimos de un lugar malo”, ese es el mensaje que le deja Sussy a su hermano en la contestadora de su celular. Brandon está totalmente desesperado, horrorizado y no encuentra su lugar, justo en ese momento voltea su mirada a la cámara, en el momento de más angustia fija su mirada justo ahí donde no lo había hecho antes, toda la película estuvo de lado, por detrás, derecha, izquierda o por delante, pero nunca de frente, en el momento que lo hace es cuando no lo puede soportar y el objeto de su deseo aparece horrorizándolo, observa la cámara pero se está observando a sí mismo, el neurótico necesita pasar de lado, bordear, necesita no saber lo que sabe inconscientemente, desea desear y a la vez desea sostener su deseo en falta.

La película no trata de otra cosa más que el problema del deseo y el goce, la culpa y la angustia; los puntos oscuros y ciegos del pasado; por otro lado, no trata otra cosa más que el problema de la contemporaneidad, la subjetividad en los tiempos modernos; la lectura freudiana no pierde su vigencia, al contrario; la lógica del consumo excesivo intentaría resolver inútilmente la pregunta por el deseo, la dificultad para tolerar la falta en los tiempos modernos, de eso se trata, el hastío de la repetición, el más aun, el más allá, justamente de eso nos habla magistralmente el filme de Steve Mcqueen.

Trailer

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Un comentarioComenta ahora

  • ysr dice:

    “El hombre ha llegado a ser por así decirlo, un dios con prótesis: bastante magnífico cuando se coloca sus artefactos, pero éstos no crecen de su cuerpo y a veces aun le procuran muchos sinsabores”

    Buen artículo, excelente análisis, muchas gracias por compartirlo SicologiaSinp.

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